el futuro de italia, en manos del presidente

El 'Plan Úrsula' toma forma en Italia: todos contra Salvini, cueste lo que cueste

El presidente Mattarella se debate entre volver a las urnas -como pide Salvini- o apostar por la "democracia de despachos" para formar un gobierno interino que salve la legislatura

Foto: Matteo Salvini dando declaraciones a la prensa. (EFE)
Matteo Salvini dando declaraciones a la prensa. (EFE)

Después de su buen resultado en las elecciones de Italia en marzo de 2018, Matteo Salvini aseguraba que la Liga estaba dispuesto a negociar con todos los actores políticos -"también con el Movimiento 5 Estrellas"- para formar un gobierno estable. “La decisión no es ‘Salvini o la muerte’”, dijo entonces el líder ultraderechista para restarse importancia. En realidad, siempre lo fue.

El fiasco de este experimento político sin precedentes tras 14 meses de coalición entre los ultras de la Liga y los populistas del M5S se veía venir. Aunque quizás no tan rápido. Tan caótico. En pleno receso estival, un Salvini playero -y ministro de Interior- aprovechó su buen momento en las encuestas para lanzar su asalto al poder orquestando una moción de censura contra el primer ministro Giuseppe Conte. El objetivo: convocar elecciones anticipadas.

Conte prefirió renunciar este martes antes de que se votara su censura, dejando al país en un dilema político contrarreloj. Roma debe presentar sus presupuestos a Bruselas en otoño y evitar una subida de impuestos que podría ser devastadora para la economía nacional. ¿Qué hacer? ¿Volver a las urnas -como exige Salvini- o confiar en la “democracia de despachos” para armar un gobierno interino que salve la legislatura?

La decisión queda en manos del presidente Sergio Mattarella (78), quien desde el miércoles -y hasta el jueves- está inmerso en una fase de consultas para encontrar una salida viable a la crisis que amenaza con ahondar la inestabilidad política y económica de la nación. El proceso podría alargarse con más rondas de contactos entre los actores políticos. Pero, en este contexto, ninguno de los escenarios que se abren ante el jefe de Estado lucen sencillos.

El 'Plan Úrsula' o todos contra Salvini

El primer escenario es el llamado ‘Plan Úrsula’, que puede resumirse fácilmente en un “todos contra Salvini”. Esta estrategia, que está ganando peso entre los legisladores italianos, pasa por armar un frente común con todos los partidos que apoyaron a la alemana Ursula von der Leyen como futura presidenta de la Comisión Europea. Podría tener varias versiones prácticas: desde una alianza mínima entre el Partido Democrático (PD) de centroizquierda y los populistas del M5S, a una amalgama más compleja que incluya partidos como Fuerza Italia, del exprimer ministro Silvio Berlusconi, quien en principio es aliado natural de Salvini y enemigo acérrimo de M5S.

El PD y el M5S podrían gobernar si deciden dejar sus diferencias aparte y buscar un acuerdo sin los apoyos de Berlusconi. Pero eso los deja con una mayoría legislativa muy endeble que podría estallar por las tensiones internas en el PD entre el exsecretario general y exprimer ministro Matteo Renzi y la actual directiva liderada por Nicola Zingaretti. El primero quiere un acuerdo a toda costa que evite unas elecciones anticipadas que favorecen a la derecha, mientras el segundo no ve claro aliarse con los populistas a los que lleva meses criticando. Si el PD se quiebra, el gobierno caería y el país volvería a la casilla de salida.

Con o sin los respaldos del octogenario 'excavaliere', el resultado sería un Ejecutivo pro-europeo del agrado de Bruselas que desactivaría la reforma fiscal de Salvini que la Unión Europea teme ponga en serio peligro a la tercera mayor economía de la eurozona. Existe además un incentivo extra para los partidos -especialmente el M5S-, que se arriesgan a perder varios de sus escaños en una nueva cita electoral. Sin embargo, los analistas ven muy cuesta arriba que este parche político pudiera acabar los tres años y medio de mandato que quedan por delante.

El Plan Ursula tendría, además, una seria contraindicación. Si todos se unen contra Salvini, el carismático dirigente 'leguista' podría reforzar su mensaje de unas élites confabuladas contra su formación. Esto podría aumentar su ya creciente popularidad, alimentada por un discurso nacionalista y antimigratorio, de cara a cualquier escenario electoral a medio plazo.

Devolver la palabra a los ciudadanos

Cuando Salvini dio por rota la coalición de Gobierno el pasado 8 de agosto, mandó un escueto comunicado en el que instaba a "devolver rápidamente la palabra a los electores". Los comicios europeos de mayo envalentonaron al dirigente nacionalista, quien lidera holgadamente las encuestas con un 36% de intención de voto -casi 20 puntos más que en 2018-, seguido de PD con un 23% y M5S, con un 19% -casi 15 puntos menos que en 2018-. Estos resultados le darían vía libre para negociar con los Hermanos de Italia y Fuerza Italia la primera coalición de ultraderecha en Europa Occidental desde la Segunda Guerra Mundial .

Solo Mattarella tiene la potestad de disolver el parlamento y solo lo hará si no hay ninguna otra opción factible. La ventaja de las elecciones anticipadas es que daría como resultado un gobierno más estable e ideológicamente homogéneo, en vez de la incómoda mezcla de voluntades de la actual coalición y sus severas diferencias en materia económica, migratoria y social. Al mismo tiempo, Bruselas teme que esta bancada de ultraderecha alimente al bando de los euroescépticos y acerque Roma a Moscú.

Además, un Ejecutivo liderado por Salvini -quien ha llegado a coquetear con la idea de salir del euro- podría disparar el nerviosismo en los mercados, que ven con desconfianza la reforma fiscal que defiende la Liga, incluyendo una rebaja de impuestos para empresas e individuos y un aumento del déficit. Italia nunca ha celebrado elecciones en otoño en 73 años de historia republicana, en parte porque a finales de octubre el país suele debatir los presupuestos. Sus golpeadas cuentas públicas deben pasar este año, además, por la estricta lupa de Bruselas.

Gobierno tecnocrático o de aguante

Mattarella tiene otras opciones para salir del trance rápidamente. Ninguna resolvería la situación a medio plazo, pero sí servirían para que el país pueda lidiar con el presupuesto, los impuestos y otras decisiones clave que enfrenta en los próximos meses.

La primera sería nombrar un gobierno tecnocrático, con un mandato limitado para aprobar los presupuestos y encauzar el marco fiscal. Roma se comprometió el año pasado con la UE a subir el IVA en 4,0 puntos si el crecimiento económico bajaba del 1,5% previsto. Con el PIB plano, la subida se ejecutaría automáticamente en enero de 2020 y los economistas temen que pueda ser un mazazo para el consumo interno. Esto conduciría a elecciones a comienzos del próximo año.

La segunda sería mandar a la Liga y al M5S a coser el roto y aguantarse mutuamente hasta que pase el otoño. Salvini, quien no ha renunciado a sus cargos, ha dicho que estaría dispuesto a mantener la coalición hasta que se aprueben los presupuestos, Roma nomine al comisario europeo y se pueda ejecutar la promesa electoral más ambiciosa del M5S, reducir en aproximadamente un tercio el número de parlamentarios. Esta salida tiene varios beneficios para la Liga, que ganaría tiempo y margen de maniobra en un proceso que igualmente acabaría en los colegios electorales.

Sin embargo, la ristra de insultos que le dirigió Conte a Salvini durante su inclemente intervención en el Senado hacen dudar de un posible reencuentro entre ambos. "Italia no necesita de autoritarismos”, le espetó Conte desde la tribuna al reprocharle su "traición" y su "oportunismo". Salvini negaba insistentemente con la cabeza. “Volvería a hacer lo mismo” -le respondió- "quien tiene miedo de la opinión de los italianos no es un hombre libre”.

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