TODOS LOS ESCENARIOS, ABIERTOS

La crisis del mojito llega al Senado: 24 horas que marcarán el destino de Italia

Este martes, el Senado italiano votará la moción de censura contra el primer ministro impuesta por la Liga de Salvini, quien ve cómo unas elecciones anticipadas le favorecerían enormemente

Foto: Matteo Salvini, en la playa. (Reuters)
Matteo Salvini, en la playa. (Reuters)

La tragicomedia del cisma de gobierno en Italia arranca este martes su segundo acto con la comparecencia del primer ministro, Giuseppe Conte, en una sesión en el Senado de la que nadie se atreve a pronosticar su resultado. Los posibles escenarios van desde una moción de censura exitosa contra el propio Conte —que encaminaría al país a unas elecciones anticipadas— hasta la posibilidad de que surja una nueva coalición que deje a Matteo Salvini y los ultraderechistas de la Liga fuera del Ejecutivo.

Existe incluso la posibilidad, cada vez más lejana, de que la Liga y los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5S) lleguen a un acuerdo 'in extremis' para salvar su Gobierno de coalición y no pase nada. Pero a estas alturas las posiciones están tan enconadas que ya pocos apuestan por la supervivencia de un Gobierno que lleva 14 meses operando cada vez con más divisiones internas y reproches personales.

"No sabemos qué sucedió entre un mojito y otro. Abrieron una crisis en la playa y la estamos llevando al parlamento porque es el lugar democrático para debatir", se lamentó este lunes el líder del M5S, Luigi Di Maio, sobre la inesperada crisis abierta por Salvini el día 8 de agosto, cuando consideró que la alianza de gobierno estaba rota y pidió volver a las urnas lo más rápidamente posible.

El fin de la coalición imposible

Di Maio consideró que Salvini, vicepresidente y ministro del Interior, ya no es un socio fiable porque está "desesperado" y aseguró que varios dirigentes de la Liga les llamaron para decirles que no sabían nada de los planes del jefe del partido. Salvini no tardó en responder: "Los únicos desesperados son los parlamentarios (sobre todo los 'renzianos') que no quieren las elecciones porque temen el juicio de los italianos. Los juegos de poder y palacio, en la piel de las madres de los ahorradores de Bibbiano y Banca Etruria son la vergonzosa traición del pueblo italiano".

Si la moción de censura sobre Conte prosperara, el presidente de la República, Sergio Mattarella, deberá decidir si convocar nuevas elecciones —en un plazo de entre 35 y 70 días— o constituir un Gobierno tecnocrático y de consenso para aprobar los presupuestos nacionales en otoño.

De hecho, el senador y antiguo líder del Partido Demócrata Matteo Renzi ha propuesto la formación de un Gobierno de unidad nacional compuesto por el PD y el M5S para frenar a Salvini. Pero hace tiempo que Renzi perdió el timón de su barco. El líder de su grupo, Nicola Zingaretti, rechazó la idea describiéndola como un "regalo para la peligrosa derecha". Por su parte, Luigi Di Maio dijo que nunca se sentaría "a la misma mesa que Renzi".

La prensa italiana asegura que por ahora nada está decidido en las filas de estos partidos. Decenas de diputados perderán sus asientos en caso de nuevas elecciones —especialmente aquellos del PD, M5S y Forza Italia, el partido de Berlusconi—, por lo que podrían obedecer a sus instintos de supervivencia y votar en contra de la moción de censura.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Cuando el 18 de mayo de 2018 el MS5 y la Liga alcanzaron un acuerdo para formar una coalición de gobierno, pocos analistas auguraron mucho futuro al proyecto. Y no andaban desencaminados.

Esta heterogénea coalición ha estado marcada por diversas fracturas políticas, dadas sus diferencias ideológicas. Además, varias elecciones regionales y europeas que han tenido lugar este último año han inflado tanto la confianza de la Liga que se ha atrevido a resquebrajar la coalición.

El 3 de junio de 2019, el primer ministro Conte amenazó con dimitir si sus compañeros de coalición seguían siendo incapaces de ponerse de acuerdo en diversas áreas. Salvini rechazó tales acusaciones diciendo que él "no tenía ninguna intención" de derribar el Gobierno. Sin embargo, dos meses más tarde, Salvini acaba con la extraña coalición y exige convocar nuevas elecciones. ¿La excusa? La votación en contra del proyecto de línea de alta velocidad Turín-Lyon por parte de M5S, un partido político muy unido a grupos medioambientales, abiertamente escépticos con el proyecto.

Las últimas encuestas señalan una clara victoria del partido de Salvini (38%), seguido muy de lejos del Partido Demócrata. En tercera posición, hundido y con una pérdida del 50% del porcentaje de voto, el M5S (16,5%). En cuarta posición estaría el partido neofascista —y potencial aliado de Salvini— Hermanos de Italia, mientras que Forza Italia, liderado por Berlusconi, quedaría en un ínfimo 6,5%.

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