el presidente consultará a los partidos

Conte dimite y carga contra Salvini: "Italia no necesita de autoritarismos"

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, presentará su dimisión al presidente de la República, Sergio Mattarella, tras la crisis de Gobierno que ha acabado con la coalición

Foto: Salvini y Conte, en una imagen de archivo. (Reuters)
Salvini y Conte, en una imagen de archivo. (Reuters)

"Este Gobierno termina aquí. Después del debate en el Parlamento, presentaré mi renuncia al presidente de la República [Sergio Mattarella]”. Con estas palabras, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, dio por terminado el 'experimento' que durante 14 meses han protagonizado los ultraderechistas de la Liga y los antisistema del Movimiento 5 Estrellas (M5S). Una coalición que nació bajo sospecha y acaba dejando a Italia ante su mayor crisis política de los últimos años.

Conte, quien pasó de ser un desconocido abogado del sur de Italia a guardián del acuerdo entre las dos formaciones políticas, no renunció por su falta de experiencia —no tenía ninguna cuando le ofrecieron el cargo—, ni por las difíciles negociaciones con las autoridades europeas por la compleja situación económica del país. Conte ha aceptado marcharse tras una moción de censura en su contra de la Liga de Matteo Salvini, contra quien arremetió este martes con uno de los discursos más duros que se le recuerdan.

La decisión de Salvini no solo ha sido una “traición al Movimiento 5 Estrellas (M5S)”, sino también “un acto que persigue intereses personales y de partido” que “comprometió los intereses nacionales”, ha detallado Conte durante su larga intervención en el Senado, en la que también tachó a su ya exsocio de “oportunista político” y lo acusó de no haber dado explicaciones públicas sobre casos como el 'Rusiagate', por una posible financiación rusa a la Liga.

El comportamiento de Salvini revela “una carencia de sentido institucional” y una falta de “respeto por las reglas”. En una democracia son una “necesarios los pesos y contrapesos”, remarcó Conte entre aplausos de senadores del M5S.

Y más aún. “No te lo he dicho nunca, Matteo. Pero no se usan símbolos religiosos en actos políticos —le recriminó Conte— Eso no solo puede ofender a algunos creyentes. También puede oscurecer el principio de laicidad, uno de los elementos fundacionales del Estado moderno”. Después de que el 8 de agosto anunciara su intención de poner fin a la coalición de Gobierno, Salvini “ostentó el rosario” en Calabria, donde hay un “santuario de la Ndrangheta (la mafia calabresa)”, eso significa “enviar mensajes que hombres de Estado no deben enviar”, ha abundado el senador del M5S Nicola Morra, presidente de la comisión antimafia del Parlamento.

“Hacer votar a los ciudadanos es un ejercicio democrático. Pedirles votar todos los años es de irresponsables”, ha añadido el primer ministro, al mostrarse reacio ante la posibilidad de convocar nuevos comicios en el país en un plazo de tiempo breve. Conte concluyó mostrando su preocupación por que Salvini haya pedido “plenos poderes” a los electores. Italia "no necesita de autoritarismos”, dijo, al concluir su alocución con un discurso europeísta.

Volvería a hacer lo mismo

“Volvería a hacer lo mismo”, le respondió Salvini, en un discurso de unos 20 minutos que pronunció desde la bancada de la Liga, después de que la presidenta del Senado pidiera al ultraderechista abandonar los bancos del Gobierno. “Quien tiene miedo de la opinión de los italianos no es un hombre libre”, continuó el dirigente 'leguista', al que se vio visiblemente nervioso durante el debate.

Así, después de meses de una intensa labor de sus colaboradores —en particular, su portavoz, Rocco Casalino— para hacerle ganar peso e influencia dentro y fuera de Italia, Conte sale del Gobierno por la puerta grande. Lo hace con un popularidad que le coloca por delante de sus dos antiguos viceprimer ministros, Salvini y Luigi Di Maio, el líder del M5S, según el último sondeo de Ipsos.

En caso de nuevas elecciones, “más del 71% de los electores del M5S lo quisieran como el candidato a primer ministro de esa formación”, explicaba otro reciente sondeo, realizado por el instituto Termómetro Político el pasado 10 de agosto, cuando la crisis ya había explotado. “Eres una perla rara”, le dijo Di Maio, pocas horas antes del debate en el Senado.

Con semejante escenario de trasfondo, ahora empiezan las curvas. La dimisión de Conte, de hecho, hace que ahora sea el presidente, Sergio Mattarella, quien tenga que tomar las riendas de la crisis. El jefe del Estado abrirá este miércoles las consultas para explorar si existe la posibilidad de una mayoría alternativa a la alianza entre la Liga y el M5S o, en caso contrario, convocar elecciones.

Pero, en teoría, sí es posible. De hecho, si el M5S y los progresistas del PD llegasen a encontrar un acuerdo de gobierno, habría una mayoría incluso más estable —sobre el papel— que la anterior con la Liga.

Negociaciones en marcha

Las negociaciones ya han empezado. “Sí a un diálogo con el M5S. Después veremos si se dan las condiciones para dar vida a un Gobierno”, dijo este martes el portavoz del PD en el Senado, Andrea Marcucci.

“Le recuerdo señor Salvini que usted hizo parte de este Gobierno (con el M5S) con sólo el 17% de los votos”, agregó, en la misma línea, el exprimer ministro progresista Matteo Renzi, al hacer referencia al porcentaje de votos obtenido por la Liga en las elecciones de marzo de 2018. “No juegue con la piel de los italianos”, ha advertido Renzi, quien en los últimos días ha sido el verdadero artífice del acercamiento entre PD y M5S, aunque ha descartado ser parte de un eventual nuevo Ejecutivo.

La incógnita es qué papel tendrá el actual jefe del PD, Nicola Zingaretti, quien lidera al ala menos dispuesta a llegar a un acuerdo con el M5S. En todo caso, “cualquier nueva fase política no puede empezar sin reconocer lo que ha ocurrido en estos meses”, dijo en una nota oficial divulgada este martes.

A la expectativa seguirán también los mercados. Algunas señales de inquietud ya se han producido. El martes, tras el turbulento día político, la bolsa de Milán cerró con una caída del 1,1%, mientras que la prima de riesgo —el diferencia entre el bono italiano y el alemán— bajó hasta los 204 puntos básicos, tras que la semana pasada llegara a tocar los 240 puntos básicos.

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