tan solo 160.000 afiliados con derecho a voto

Hombre, blanco y euroescéptico a muerte: el futuro del Brexit en manos del 0,3%

Por primera vez en la historia, serán las bases 'tories' las que decidan quién será el próximo inquilino de Downing Street entre el polémico Johnson y el moderado Hunt

Foto: Candidato conservador Boris Johnson con un helado. (Reuters)
Candidato conservador Boris Johnson con un helado. (Reuters)

Hombre, blanco, euroescéptico busca… en este caso primer ministro. Esta adaptación libre del título del famoso thriller dirigido por Barbet Schroeder escenifica a la perfección el momento crucial en el que se encuentra la política británica. Los diputados del Partido Conservador eligieron a los dos candidatos -Boris Johnson y Jeremy Hunt- para suceder a la aún premier Theresa May. Pero, por primera vez en la historia, serán las bases de la formación las que decidan quién será el próximo inquilino de Downing Street.

El futuro del Reino Unido -y del Brexit- está en manos de un pequeño grupo que tan sólo representa al 0,3% del electorado y cuyas características demográficas no son precisamente simbólicas. Porque la mayoría de los británicos no son hombres, blancos, mayores de 65 años, con altos ingresos y a favor de la pena de muerte. Algunos medios los han bautizado ya como el “deselectorado”.


No hay nada irregular en el proceso. Al estar ya en el poder, el nuevo líder del Partido Conservador se convierte automáticamente en el responsable del Ejecutivo. Pero las circunstancias son más que atípicas, sobre todo teniendo en cuenta todo lo que está en juego. Y en lo referente al Brexit, los afiliados 'tories' no sólo son euroescépticos, sino que quieren abandonar el bloque cueste lo que cueste. Aunque eso suponga salir sin acuerdo o incluso rompa la unión del país, abriendo la puerta a una posible independencia de Escocia o incluso una pérdida de Irlanda del Norte.

Hacerlo o morir

No es de extrañar, por tanto, que Boris Johnson sea su opción predilecta. Sobre todo después del último grito de guerra que ha creado el caótico político de melena albina al hablar de su estrategia para ejecutar el divorcio: “hacerlo o morir”.

Según las encuestas, su rival, Jeremy Hunt -con un discurso más moderado que no descarta una nueva solicitud a Bruselas para ampliar los plazos- es el favorito para los aproximadamente 46 millones de personas que representan al electorado en general.


Sin embargo, para los alrededor de 160.000 afiliados del Partido Conservador -los únicos que tienen ahora voz y voto- el excéntrico Johnson es visto como la única solución para desbloquear la hiostórica crisis institucional que se vive en Westminster.

En las últimas elecciones generales de 2017 -donde May perdió la mayoría absoluta-, el 42,3% del electorado votó por los 'tories'. Pero sólo aquellos que tienen el carné de socio pueden ahora elegir al próximo primer ministro. Curiosamente, a pesar de que tienen, con diferencia, sueldos mucho mejores que la media, la cuota anual de 25 libras (alrededor de 28 euros) que deben pagar para mantener su afiliación es la más barata comparada con la del resto de partidos. Los liberal demócratas piden a los suyos un pago anual de 36 libras (40 euros) y los laboristas de 51 libras (57 euros).

En cualquier caso, la membresía ha disminuido considerablemente desde la década de los 50 donde se llegaron a conseguir casi 3,0 millones de afiliados 'tories'. El número de miembros laboristas también se ha visto reducido desde el 1 millón a los actuales 512.000. Aunque la formación liderada por Jeremy Corbyn es uno de los partidos con más miembros de Europa.

El candidato a primer ministro Jeremy Hunt. (Reuters)
El candidato a primer ministro Jeremy Hunt. (Reuters)

El momento de las bases

Las cifras tan sólo refleja la desilusión que existe ahora en el Reino Unido con los partidos mayoritarios. En 2017, el 82,4% de los votantes votaron por el Partido Conservador o el Partido Laborista, en comparación con el 97% que lo hizo en 1951.

Precisamente con la idea de transmitir el mensaje de descentralización, las formaciones comenzaron a dar cada vez más peso a sus bases. En 1998, los 'tories' cambiaron sus reglas internas para que fueran los afiliados quienes eligieran al líder entre los candidatos que votaran previamente los diputados.

Cuando David Cameron dimitió tras la victoria del Brexit en 2016, las bases estuvieron a punto de estrenarse en el proceso. Pero se quedaron con las ganas. En la recta final entre las dos finalistas, Andrea Leadsom tiró la toalla tras unos desafortunados comentarios en los que dio a entender que podría ser mejor primer ministro simplemente por el hecho de ser madre. Al quedarse sin rival, Theresa May se mudó directamente al Número 10.

Precisamente, esto explica por qué ahora era tan necesario completar todas las fases de las primarias. Muchos consideran que se trata de una absurda pérdida de tiempo, cuando precisamente tiempo es lo que no hay para desbloquear la crisis del Brexit. Al fin y al cabo, la prórroga concedida por Bruselas termina el 31 de octubre.

El hecho de que Johnson saque, según las encuestas, tanta ventaja a su rival llevó a algunos 'tories' a presionar para que Hunt se retirara de la carrera y se formara cuanto antes el nuevo Gobierno. Pero el presidente de la formación, Brandon Kenneth Lewis, se negó y recalcó la importancia de que, en esta ocasión, los afiliados pudieran emitir su veredicto.

Menos diversos

Ahora bien: ¿quién compone realmente la bases del Partido Conservador? ¿En manos de quién está el futuro del Reino Unido? La formación no publica datos demográficos detallados sobre sus miembros. Pero desde 2015, la Universidad Queen Mary de Londres y la Universidad de Sussex, financiadas por el Consejo de Investigación Económica y Social del Reino Unido, han ido supervisando a los afiliados con la ayuda de una de las principales agencias de sondeos, YouGov.

En este sentido, la investigación llevada a cabo por Tim Bale, profesor de políticas en Queen Mary, revela que los miembros son notablemente menos diversos que la población general del Reino Unido. Alrededor del 97% de los afiliados tories son blancos, en comparación con el 86% de la población. En cualquier caso, no les diferencia tanto de los socios de otros partido políticos, donde el 95% de sus miembros también son blancos.


Respecto a edad, tories son más mayores que el promedio de otros partidos; la mayoría tiene más de 55 años, y casi el 40% tiene más de 66 años. Asimismo, siete de cada diez son hombres, comparado con el resto de la población británica, donde el 51% son mujeres y el 49% son hombres.

Por otra parte, en lo referido a los ingresos, casi cuatro de cada diez, cobra más de 30.000 libras anuales y uno de cada veinte, más de 100,000 libras, unas condiciones mucho más acomodadas que la media británica. La mayoría de ellos -casi el 60%- vive en Londres y casi seis de cada diez apoya la pena de muerte.

'Brexiters' a muerte

Pero vayamos al Brexit, que al fin y al cabo, va a ser la principal misión del hombre que elijan el próximo 23 de julio para gobernar. Los afiliados tories no solo están en contra del Acuerdo de Retirada cerrado por Theresa May -el mismo que ha sido rechazado ya tres veces en la Cámara de los Comunes-, sino que dos tercios apoyan ahora salir del bloque sin pacto alguno, comparado con solo una cuarta parta de los votantes en general.

En este sentido, un 61% de los socios conservadores está a favor del divorcio caótico aunque eso suponga “importantes consecuencias negativas para la economía”. Casi dos tercios estaría incluso dispuestos a permitir que Escocia abandone el Reino Unido y el 59% también estaría dispuesto a quedarse sin Irlanda del Norte con tal de salir del bloque. Asimismo, el 84% de los afiliados conservadores se oponen a un segundo referéndum. La postura respecto a la UE es más radical en los 30.000 socios que se han unido en el último año.

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