POSIBLE FIN de LA OTAN

Una ONG con bombas nucleares: así sería la política exterior del Reino Unido con Corbyn

Las elecciones anticipadas en el Reino Unido son un escenario cada vez más plausible. ¿Cómo sería su política exterior con un admirador de Chávez y activista propalestino al frente del Ejecutivo?

Foto: Jeremy Corbyn, en un acto por la paz de Yemen. (Reuters)
Jeremy Corbyn, en un acto por la paz de Yemen. (Reuters)

El Brexit pilló desprevenida a la comunidad internacional. Desde entonces, lo inesperado se ha convertido paradójicamente en lo rutinario en la política británica. Cuesta ya mantener la capacidad de sorpresa. Pero es posible que haya otra, más tarde o temprano, con el nuevo inquilino de Downing Street. Y no, no alude precisamente al excéntrico Boris Johnson —favorito en las primarias contra Jeremy Hunt— sino al laborista Jeremy Corbyn.

Los 'tories' saben que un nuevo primer ministro no va a cambiar la aritmética de la Cámara de los Comunes, donde no cuentan con mayoría y sus señorías han rechazado ya hasta en tres ocasiones el acuerdo de retirada que Theresa May cerró con Bruselas. Se antoja complicado que para el 31 de octubre, cuando termina la segunda prórroga concedida por los Veintisiete, se vaya a solucionar la peor crisis institucional de la historia reciente de Westminster.

Llegados a este punto, una de las únicas razones de peso por las que Bruselas estaría dispuesta a aceptar una nueva ampliación de plazos sería la convocatoria de elecciones generales anticipadas.

En las últimas de 2017, los conservadores partían con hasta 23 puntos de diferencia y luego acabaron perdiendo la mayoría absoluta. May nunca ha tenido un gran carisma. Pero si Johnson acaba como responsable de los conservadores, aunque goza de gran popularidad entre los simpatizantes 'tories', es una figura que causa mucha división para el electorado en general. Los conservadores podrían darse otro batacazo.

Chavista y propalestino

La pregunta por tanto es: ¿cómo sería la política internacional del Reino Unido con un admirador de Hugo Chávez y activista propalestino al frente del Ejecutivo? Respecto al Brexit, a pesar de la gran presión de sus bases para la convocatoria de un segundo referéndum, Corbyn —que acaba de cumplir 70 años— lleva ya tres años sin dar su brazo a torcer.

Aunque la mayoría de sus diputados son pro UE, todo indica que el veterano político apostaría por sacar al Reino Unido del bloque escudándose en el resultado del histórico referéndum de 2016.

Pero hay vida más allá del Brexit. Y en este sentido, es interesante analizar con detalle el papel que jugó el laborista durante la reciente visita de Estado de Donald Trump al Reino Unido. Lejos de reunirse con el mandatario americano —como habría sido lo habitual para el líder de la oposición en este tipo de casos—, Corbyn participó en las protestas organizadas en Londres dirigiéndose con altavoz en mano a los manifestantes.

“Nunca lo olvidéis: la protesta y el activismo eventualmente conducen al cambio”, añadió en un discurso de lo más pasional, muy alejado del tono que emplea en la Cámara de los Comunes. Es en este tipo de escenario, al fin y al cabo, donde se encuentra en su hábitat natural.

En la manifestación contra Trump, había pancartas de No a la Guerra, una organización en su día presidida por Corbyn. También un cartel para la Campaña de Solidaridad con Palestina, otro de los grupos que siempre ha apoyado. Se podían ver algunos logos de la Campaña por el Desarme Nuclear, que el veterano político ayudó a crear. En definitiva, el laborista ha pasado su vida protestando contra la política exterior británica.

Ya no son hermanos

Desde luego que la histórica relación especial entre Londres y Washington no atraviesa su mejor momento. Aparte de su presencia en las protestas contra Trump, la portavoz de Exteriores de la formación, Emily Thornberry, dijo que el mandatario norteamericano era “un depredador sexual y un racista”. “Es importante decir la realidad tal y como es”, manifestó.

La colaboración militar entre ambas potencias podría llegar a su término. Al fin y al cabo, Corbyn considera que “las guerras largas y costosas en Irak y Afganistán” así como las últimas misiones en Libia y Siria han hecho que el Reino Unido sea menos seguro, una opción que comparten muchos británicos.

El enfoque de “bomba primero, diálogo después” que tantas veces ha criticado sería reemplazado por una política de uso de la acción militar solo como “último recurso”. Por lo tanto, fuera de las misiones de mantenimiento de paz, sería difícil ver el despliegue de tropas británicas.

En este sentido, la actitud de Londres hacia la OTAN cambiaría. Corbyn y sus asesores han calificado repetidamente este organismo como una herramienta del imperialismo occidental y una amenaza para la paz, argumentando que su expansión hacia Europa del Este fue una provocación a Rusia.

En cualquier caso, el laborismo no solo se reduce a su actual líder. La posición sobre el arsenal nuclear es clara. Aunque Corbyn haya evitado pronunciarse abiertamente sobre los submarinos, la formación apoya que el Reino Unido retenga su fuerza de disuasión nuclear conocida como Trident.

¿Armas nucleares?

El sindicato Unite, con enorme poder en el partido, se opone “en principio” a las armas nucleares, pero señala que su prioridad es preservar los empleos de los trabajadores. Por la misma razón, no está de acuerdo con la idea de suspender la venta de armas a regímenes poco fiables en el Medio Oriente. De ahí que 'The Economist' haya sugerido que en caso de que Corbyn fuera primer ministro el Reino Unido se convertiría en "una ONG con bombas nucleares".

Jugar un papel activo en esta parte del globo terráqueo requiere ganarse la confianza no solo de los palestinos sino también de Israel y los Estados Unidos. Y con Corbyn, que ha pasado su vida criticando al imperialismo estadounidense y que no ha logrado erradicar los problemas de antisemitismo entre sus propias filas, esta parcela plantea bastantes dudas.

El sindicato Unite, con enorme poder, se opone a las armas nucleares, pero señala que su prioridad es preservar los empleos de los trabajadores

La estrecha relación de inteligencia entre Londres y Washington se vería amenazada. Incluso los servicios secretos británicos podrían sentirse incómodos al compartir informes con Downing Street, si está presente un actual asesor principal de Corbyn que fue miembro del Partido Comunista británico hasta 2016.

En definitiva, todo parece ahora ciencia ficción. Pero lo inesperado, al fin y al cabo, se está convirtiendo en lo rutinario para la política británica. Cuesta ya mantener la capacidad de sorpresa.

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