SEGÚN MICHEL BARNIER, NEGOCIADOR JEFE

Consenso, referéndum o elecciones: condiciones para prorrogar el Brexit

Michel Barnier, negociador europeo del Brexit, considera que solo un consenso con los laboristas, un segundo referéndum o unas elecciones justificarían una prórroga larga

Foto: Michel Barnier saluda a la primera ministra británica. (EFE)
Michel Barnier saluda a la primera ministra británica. (EFE)

A Michel Barnier todavía le quedan energías. O eso asegura. Porque lo importante, señala, es lo que está por venir: las negociaciones de las relaciones futuras, los puentes que sustituirán a la relación que el Reino Unido ha mantenido durante sus 40 años de membresía con el resto de socios de la Unión Europea.

Pero el francés sabe que estamos ante las jornadas clave del Brexit. El negociador jefe considera que, de cara a la cumbre extraordinaria que se celebrará el próximo 10 de abril, hay tres escenarios posibles: el primero es que el acuerdo sea aprobado antes por la Cámara de los Comunes en un hipotético cuarto paso por el Parlamento; el segundo consistiría en un Brexit sin acuerdo para el que, asegura, la UE está preparada; y el último, el que más se baraja durante las últimas horas, es una petición británica para una prórroga larga.

Pero esa extensión no será gratis. Desde hace meses fuentes diplomáticas vienen apuntando a que el Reino Unido tendrá que justificar muy bien para qué quiere ese tiempo extra. Y este martes Michel Barnier ha señalado tres condiciones de las cuales debería cumplirse al menos una para la luz verde de la Unión Europea: que exista un consenso con la oposición para sacar adelante el acuerdo, que se celebre un segundo referéndum, o que unas elecciones generales.

“Ya he dicho que una extensión larga podría estar justificada por tres razones: un nuevo proceso político; un segundo punto sería organizar un segundo referéndum, depende del Reino Unido decidirlo; y la tercera sería unas elecciones nacionales”, ha explicado Barnier, señalando que “podría ser una justificación dar tiempo al Reino Unido para una de estas tres opciones”.

Los tres escenarios conforman el paquete de posibilidades que las fuentes diplomáticas y comunitarias han venido calificando como “crisis política”. Condiciones mínimas para que la UE sepa que, al menos, la situación no se enquistará de forma indefinida. El negociador ha explicado que será necesaria una “fuerte justificación” para dar luz verde a esa prórroga.

Sin embargo, Michel Barnier ha explicado que es solo su visión, y que es posible que los líderes de los 27 tengan otras ideas. No es la primera vez que ocurre: mientras en las capas técnicas y diplomáticas el hartazgo hace mella y llega la intransigencia ante las posturas británicas, los jefes de Estado y de Gobierno muestran un mayor flexibilidad con Londres.

Michel Barnier durante una reunión en la Comisión Europea. (Reuters)
Michel Barnier durante una reunión en la Comisión Europea. (Reuters)

“Ya lo dijo (Jean-Claude) Juncker (presidente de la Comisión Europea) ayer, la paciencia de la UE está al límite”, ha explicado Barnier, reflejando el ambiente mayoritario en la capital comunitaria. “Pero a mí todavía me queda paciencia”, ha bromeado.

El negociador jefe ha advertido de que ese tiempo de prórroga, que obligaría además al Reino Unido a participar en las elecciones europeas de mayo de 2019, no servirá para cambiar el texto que ya ha rechazado tres veces la Cámara de los Comunes. “No habrá renegociación del acuerdo del Brexit durante una extensión larga, nunca. Tampoco se negociarán las relaciones futuras”, ha aclarado Barnier durante un desayuno informativo celebrado este martes en la capital comunitaria.

El francés ha hecho especial hincapié en los inconvenientes de una prórroga muy larga. Según Barnier representa “riesgos significativos” para la Unión Europea, que tendrá que afrontar un importante “coste político” y que puede “poner en riesgo la autonomía de decisión” del bloque comunitario.

Hacia un no acuerdo

El negociador jefe ha subrayado que con cada día que pasa el Brexit sin acuerdo es un escenario más probable, “muy verosímil”. En ese caso está seguro de que en cuestión de semanas el Reino Unido querrá negociar con la Unión Europea acuerdos básicos para servicios como la aviación o financieros. Y cuando eso ocurra, asegura Barnier, las prioridades de la UE seguirán siendo las mismas que defiende el actual Acuerdo de Salida: protección a los derechos de los ciudadanos, la frontera irlandesa y la factura de liquidación financiera.

Este último punto ha sido uno de los abordados por el francés. El Reino Unido y la Comisión Europea acordaron que Londres aportaría una factura de unos 39.000 millones de libras por compromisos financieros que había adquirido durante su pertenencia a la UE y que ahora debía honrar. Para Bruselas esos números seguirán en pie incluso si hay un Brexit sin acuerdo. “Son obligaciones financieras”, ha explicado Barnier, haciendo hincapié en su obligatoriedad y en que también hay un compromiso “legal” de que se cumplirán.

Un trabajador de la Comisión Europea retira una bandera británica. (Reuters)
Un trabajador de la Comisión Europea retira una bandera británica. (Reuters)

Unión aduanera

La opción que más cerca estuvo de obtener el apoyo de los diputados británicos fue que el Reino Unido no abandone la unión aduanera, y Barnier ha mostrado su predisposición por esta posibilidad. El francés ha señalado que si Londres tomara esa posición la UE estaría dispuesta a modificar la declaración política de relaciones futuras, un documento adjunto al acuerdo del Brexit y que señala las líneas maestras del futuro acuerdo comercial.

En cualquier caso, según el negociador jefe, que ha señalado que “no hay puertas cerradas para las relaciones futuras”, la declaración política de relaciones futuras ya da cabida a esa opción, al dejar abierta un abanico de posibles caminos para el futuro.

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