elecciones europeas del 26 de mayo

Alerta roja en Bruselas: así funcionará la UE si un tercio de los diputados es populista

Si los partidos euroescépticos consiguieran más de un tercio de los votos podrían paralizar el Parlamento Europeo, obligando a los partidos tradicionales a formar una "súper gran coalición"

Foto: Un político húngaro de extrema derecha, quemando la bandera de la Unión Europea en Budapest. (Reuters)
Un político húngaro de extrema derecha, quemando la bandera de la Unión Europea en Budapest. (Reuters)

Borges escribió en uno de sus cuentos que la realidad no suele coincidir con las previsiones y que imaginar un suceso es impedir que este suceda. Según esta lógica, la Unión Europea (UE) sobrevive gracias a la ingente cantidad de comentaristas que han previsto año tras año su muerte a manos de los populistas.

Pero los analistas insisten: esta vez es distinto. Las elecciones al Parlamento Europeo del 26 de mayo son decisivas para el futuro de la UE. Las encuestas apuntan a una nueva oleada de populistas (sobre todo de derechas) entrando en la eurocámara y dinamitando las instituciones desde dentro.

El think tank ECFR (European Council on Foreign Relations), ha publicado un informe en el que analiza qué pasará si los "populistas/eurófobos" (izquierda radical, derecha reaccionaria y extrema derecha) suman más de un tercio de los diputados. Es un escenario poco probable pero plausible. Su conclusión es que podrían paralizar el parlamento, bloqueando avances necesarios para el proyecto europeo y, a largo plazo, poner en riesgo los valores fundamentales de la UE en materia de estado de derecho, integración o política exterior.

Victoria de los populistas contra el sistema

Las estimaciones -agregadores de las encuestas nacionales- calculan que la suma de los partidos populistas oscilará entre el 25% y el 30%. Estos números influirán en el equilibrio de mayorías, porque aunque los populistas no formen coaliciones naturales, el Parlamento Europeo puede quedar "neutralizado". Pawel Zerka, uno de los autores del informe del ECFR, afirma que la cifra del 33% "sería un punto de inflexión para los populistas, una victoria contra el sistema". Al mismo tiempo, Zerka añade que también tendría efectos prácticos en el funcionamiento de la UE.

La mayor preocupación para los autores del informe del ECFR es que este desembarco de populistas pondría en riesgo "la credibilidad de la Unión Europea como líder de la democracia". Cuando un país erosiona su estado de derecho, la UE tiene mecanismos para advertirle e, incluso, sancionarle. El Parlamento es una de las instituciones que puede iniciar el artículo 7 y pedir al Consejo que determine si existe el riesgo de una violación del estado de derecho de la UE, como ha pasado con Hungría. Para avanzar en ese proceso, se necesitan hasta dos tercios de los diputados.

¿La súper gran coalición?

Sin embargo, la gran mayoría de votaciones se deciden por mayoría simple. Pero si los populistas sumaran más del 33% de los diputados, las decisiones que tomase el Parlamento estarían supeditadas a que casi todas las fuerzas 'mainstream' se pusieran de acuerdo. Y la gran coalición formada hasta la fecha por socialistas y populares no suma. Por lo tanto, para evitar la influencia de los populistas habría que construir lo que el Carnegie Europe -un think tank de política exterior- ha llamado una "súper gran coalición".

Esta reedición de la gran coalición pero a lo grande (centro derecha, centro izquierda, liberales y, quizás, los verdes) para contrarrestar a los eurófobos debería llevarse a cabo, según los analistas del Carnegie Europe, tan solo en situaciones excepcionales y cuando el proyecto de la UE esté en "verdadero riesgo". ¿Por qué?: "La gran coalición siempre ha dominado el Parlamento. Esto hace que sea muy difícil explicarle a los votantes por qué estas elecciones son tan importantes, cuando además el proceso legislativo se ha vuelto complejo, tecnocrático y opaco", detallan Heather Grabbe y Stefan Lehne, del Carnegie.

Repercusiones en la UE

Las elecciones europeas no solo determinan la constitución del parlamento, sino que aprueban algunos de los puestos más importantes de la UE. En 2019, entre otros, estará en juego la presidencia de la Comisión Europea.

Uno de los escenarios que podrían requerir una "súper gran coalición" sería la elección del próximo presidente de la Comisión. Aunque es el Consejo el que propone el nombre del candidato, el Parlamento Europeo tiene que dar su luz verde. En el improbable caso de que populares, socialistas y liberales no sumen, requerirán del voto positivo de los verdes. Eso sería muy negativo para cualquier candidato que lleve la marca de la familia democristiana.

Si hay algo que une en Europa a la izquierda radical, la extrema derecha y a la derecha nacionalpopulista es su amor por Rusia

Pero la lista no se queda ahí. El informe del ECFR destaca que peligraría la política exterior de la UE, donde el Parlamento Europeo tiene cada vez más peso. Exige sanciones a terceros países y hace declaraciones institucionales con una influencia creciente en la opinión pública europea. Una eurocámara paralizada en el momento actual de tensión geopolítica y fin del multilateralismo debilitaría el poder de acción (y su imagen) de la UE ante el mundo. Tampoco se olvidan de repetir que si hay algo que una a la izquierda radical, la extrema derecha y parte de la derecha nacionalpopulista es su amor por Rusia.

Por último, los investigadores advierten del peligro que corre el impulso de una defensa común y el apoyo a la OTAN. Sin embargo, aquí divergen los partidos. Por ejemplo, como dijo el ultranacionalista primer ministro polaco Mateusz Morawiecki, Europa necesita más "tanques de acero" y menos "think tanks" contra Rusia y el ISIS. ("Europe need more steel tanks rather than think tanks").

Caos y parálisis

Todos los analistas consultados subrayan que, consigan o no los populistas la cifra del 33%, la inestabilidad política aumentará. "Hay un gran riesgo de parálisis", afirma Zerka, que resalta que la coalición entre los extremos pocas veces será natural: "Es preocupante que la extrema derecha y la extrema izquierda se coordinen para algunas cuestiones, aunque son diferentes en la gran mayoría de aspectos".

La división de riesgo político de la consultoría Teneo ha analizado cómo las formaciones de extrema derecha y de extrema izquierda, a veces y de forma involuntaria, acaban votando lo mismo. En todo caso, el sistema de mayorías no parece definido. "Las familias políticas europeas no solo tienen dificultades a nivel intergrupal, sino también a nivel intragrupal", apunta Luis Cornago, analista de riesgo político en esta consultoría. Por ejemplo, mientras los partidos euroescépticos de derechas se dividen en tres grupos parlamentarios distintos en el PE, los partidos de izquierda radical o poscomunistas se reúnen todos en uno: "Esto hace que a los segundos les resulte más fácil coordinarse y tengan posiciones más congruentes", argumenta.

Además, Cornago indica que, aunque es difícil prever la participación en estas elecciones por su descenso en casi todos los países, "es probable que los verdes adquieran un rol más relevante en algunas votaciones". Esta teoría encaja con la súper gran coalición planteada anteriormente, aunque como apunta el propio analista, los verdes podrían bloquearla en algunas circunstancias, votando en contra de acuerdos comerciales.

Cómo plantear las elecciones europeas

No hay persona más entusiasta con esta extraña coalición de partidos euroescépticos y populistas que Matteo Salvini, que llegó a pedir una "liga de ligas" europea. Emmanuel Macron, presidente de Francia, contestó y se propuso a sí mismo como líder antipopulista de las fuerzas europeas, algo que celebró el propio Salvini: "Estas elecciones serán un referéndum entre las élites europeas de los bancos, financieras, migratorias y del trabajo precario contra la Europa de la gente y el trabajo". Por su parte, Viktor Orbán dijo que estos comicios serán la oportunidad perfecta para decir adiós "no solo a la democracia liberal... sino a la élite de 1968".

ECFR concluye proponiendo una estrategia común: señalar a los votantes las diferencias que existen entre los propios partidos de extrema derecha

Stefan Lehne apunta que una campaña dominada por la elección binaria de pro UE y anti UE “solo puede beneficiar a los populistas”. Y añade: “Es mejor centrar la campaña en prioridades sociales, económicas y de medio ambiente. Se verá que la derecha populista tiene poco que decir en estas cosas”.

Por su parte, ECFR concluye su informe proponiendo una estrategia común para los partidos tradicionales: señalar a los votantes las diferencias que existen entre los partidos de extrema derecha: "Hay que hacer la cooperación más difícil entre ellos. Hay que evitar alianzas formales", sentencia Zerka.

Mientras tanto, durante estos dos meses, los ciudadanos podrán decidir si el riesgo populista existe, son exageraciones que se diluirán en la rutina parlamentaria o, simplemente, Borges tenía razón y hay que ponerse en lo peor para que todo siga bien.

Europa
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
9 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios