SIN ACUERDO DE RETIRADA NI PLAN B

¿Llegará el día en que Westminster se ponga de acuerdo para una alternativa del Brexit?

La Cámara de los Comunes ha fracasado, de nuevo, cuando se disponía a desbloquear la crisis del Brexit. ¿Hasta dónde se va a prologar esta crisis institucional sin precedentes?

Foto: Theresa May. (Reuters)
Theresa May. (Reuters)

Votar hasta que salga lo que uno quiera. Hasta ahora era una táctica que se atribuía a Theresa May. Sus señorías le culpan de presentar, una y otra vez, el mismo acuerdo. Pero ellos ahora copian el 'modus operandi'. Después de que no hayan logrado sacar adelante ninguna alternativa al pacto, los parlamentarios quieren también tener su tercer intento. ¿Hasta donde se va a prologar esta crisis institucional sin precedentes?

La Cámara de los Comunes ha fracasado, de nuevo, cuando se disponía a desbloquear la crisis del Brexit. Al igual que pasó la semana pasada, ninguna de las cuatro propuestas que se votaron en la noche del lunes consiguió salir adelante. Por un momento, se llegó a creer que realmente había posibilidades de llegar a un consenso para defender un Brexit blando. Y se estuvo a punto. La propuesta del 'tory' Ken Clarke, quien planteaba negociar con la UE una unión aduanera, se quedó tan sólo a tres votos de diferencia: 276 votos en contra frente a 273 a favor. Pero finalmente no se consiguió obrar el milagro.

Westminster sigue sin Acuerdo de Retirada y sin Plan B. El problema es que el tiempo de agota. Tras solicitar la primera prórroga, si no se logra ratificar el pacto, Londres debe comunicar a Bruselas para el 12 de abril cuál es su nueva hoja de ruta.

Corbyn pide tercera votación

Theresa May se niega a tirar la toalla. Y sus señorías plantean ahora que, por tercera vez, la Cámara Baja pueda votar, aunque sea de manera no vinculante, las distintas alternativas al convenio. “Si el Gobierno ha podido hacerlo, nosotros también tenemos derecho”, aseguró el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn.

Por rocambolesco que parezca, el fracaso de los parlamentarios refuerza ahora la postura de la primera ministra británica. Cuesta creerlo, pero es la realidad. May, la misma que ha fallado ya tres veces a la hora de intentar ratificar su pacto, la misma que ha ofrecido su propia cabeza a su filas, la misma que no ha logrado sacar aún al Reino Unido de la UE… planea convocar una cuarta votación con la esperanza de aprobar in extremis su texto.

El viernes pasado, la Cámara Baja lo rechazó por 344 votos en contra frente a 286 a favor. La diferencia de 58 escaños, mejora la derrota de 149 cosechada el pasado 12 de marzo y nada tiene que ver con la humillación que sufrió en enero con hasta 230 escaños de diferencia. El número de tories rebeldes ha ido disminuyendo. Y está convencida de que si cada vez hay posibilidades de que el Plan B sea un Brexit blando o poner en peligro el propio divorcio, muchos conservadores euroescépticos terminarán apoyándola.

El problema es que entre los tories rebeldes también hay muchos pro UE y ahora más que nunca podrían luchar para que la opción de que el Reino Unido se quede dentro de la unión aduanera salga adelante.

Reunión urgente este martes

El equipo de May está completamente dividido. Sus asesores, Robbie Gibb y Stephen Parkinson, consideran que si el pacto no sale adelante, las elecciones generales anticipadas son inevitables. Pero su jefe de personal, Gavin Barwell, y, el vice primer ministro, David Lidington, están presionando para que se apueste por un Brexit blando.

Lo cierto es que durante el debate del lunes, las apuestas aseguraban que el modelo Noruega Plus planteado por el tory Nick Boles tenía muchas posibilidades de ser aprobado. Sobre todo después de las reuniones mantenidas los últimos días con el DUP. Hasta ahora, los norirlandeses -de cuyo apoyo depende el Gobierno en minoría- habían trabajado codo con los 'tories' euroescépticos.

Pero ahora el bando de los 'brexiters' está completamente roto. Mientras que algunos conservadores apoyan 'in extremis' a May para evitar una prórroga larga que obligue al país a participar en las próximas elecciones europeas, el DUP se niega por completo a dar su beneplácito a un texto que califica de “tóxico”.

No acepta la salvaguarda para evitar frontera dura en Irlanda porque no quiere que la provincia británica de Irlanda del Norte quede con un estatus distinto al del resto del Reino Unido, hasta que se cierre un acuerdo comercial con el bloque. Y si finalmente el país se quedara en la unión aduanera y mercado único, ya no sería necesario el polémico 'backstop'.

Fracaso de la vía Noruega

Pero ni siquiera esto fue suficiente para sacar el Noruega Plus (también conocido como Mercado Común.2.0) adelante. Fue rechazada por 282 votos en contra frente a 261 a favor. Nada más conocerse el resultado, su creador anunció su dimisión: “He hecho todo lo posible para tratar de encontrar un compromiso en este partido, pero he fracasado”.

La opción planteada por los laboristas Peter Kyle y Phil Wilson -para que cualquier acuerdo que sea ratificado en el Parlamento, sea aprobado también en referéndum antes de implementarse- tampoco fue aprobada: 292 votos en contra frente a 280 a favor.

Por su parte, la propuesta de la escocesa Joanna Cherry, para evitar el divorcio abrupto, tampoco consiguió desbloquear el caos: 292 votos en contra frente a 191 a favor. La diputada del SNP planteaba que si dos días antes de fecha límite – ahora fijada para el 12 abril-, no hay pacto, se pidiera una nueva extensión. Y si la UE no la concede, los diputados tendrían que elegir entre Brexit sin convenio o revocar Artículo 50.

Los parlamentarios quieren llevar a cabo este miércoles otra ronda de votaciones. Y por su parte, May quiere utilizar un cuarto cartucho. La pregunta es ¿hasta cuándo? La ciudadanía, sumida en el hartazgo, ve con frustración como la que en su día fue la respetada democracia más antigua de Europa se desmorona.

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