EL VERDADERO CASTILLO DE NAIPES DE LA UE

Crecer sin dejar de estar en peligro: paradojas de la "recuperación" de Grecia

¿Quién se acuerda ya de la crisis griega? Las calles de Atenas ya no arden y la miseria está interiorizada en la mentalidad de los griegos como una maldición secular

Foto: Alexis Tsipras. (Reuters)
Alexis Tsipras. (Reuters)

¿Quién se acuerda ya de la crisis griega? La caída económica que desgarró una sociedad y condenó a un país a vagar por el desierto del pago de deuda durante décadas ya no es más que un destello en el horizonte informativo. Las calles de Atenas ya no arden y la miseria está interiorizada en la mentalidad de los griegos como una maldición secular.

Aunque este olvido ya empezó a perfilarse en 2017, la salida del rescate de la troika en agosto del año pasado introdujo a Grecia lentamente en una zona de confort económica que la salva de la zozobra de los tan temidos mercados, aunque no haya resuelto muchas de sus debilidades y desigualdades. El país volvió a salir a los mercados de deuda a principios de marzo de 2019, cuando colocó 5.000 millones de euros a un tipo de interés del 6,25%, algo que, números a parte, tiene la vitola de ser la primera subasta de este tipo desde 2010. Otro paso histórico.

Y pocos días después el Fondo Monetario Internacional destacaba en sus previsiones que Grecia crecería en 2019 un 2,4%, lo que la colocaba entre las más pujantes economías de la Eurozona. El fondo también prevé una bajada de un punto en la tasa de desempleo que se situará en el 13,6% en 2024, cuando la deuda será del 143,2%. No obstante las previsiones del FMI a tan largo plazo yerran con frecuencia el tiro, por lo que muchos tomaron el dato con prudencia.

Las bondades del turismo

Pero las afirmaciones sobre 2019 llenaron al Gobierno de optimismo que para Panos Tsakloglou, profesor de Economía y Negociaos de la Universidad de Atenas, están fundamentados: “Grecia entró en el periodo de los programas de ajuste con dos grandes déficits, presupuestario y de cuenta corriente. En los años de los programas ambos fueron eliminados, mientras que se implementaron muchas reformas estructurales”.

Para Tsakloglou “el mayor vector de este crecimiento ha sido el turismo, que se ha visto beneficiado por los problemas de los competidores y vecinos, aunque no ha sido el único sector que ha crecido. Aunque Grecia es una economía relativamente cerrada, el porcentaje de exportaciones que cuenta en el PIB ha aumentado constantemente. Las perspectivas para los próximos años no son malas”.

El FMI señala dos grandes problemas de Grecia: la alta deuda, que puede poner en problemas la estabilidad en cualquier momento, y el paro

Es de sobra conocido que Grecia sigue siendo una economía muy dependiente del turismo, que genera muchos ingresos en un periodo muy corto de tiempo y muy dependiente de que los países con sol y playa (y menos desarrollados) tengan conflictos internos o no sepan aprovechar la oportunidad. Una economía con pocas posibilidades, por el momento, de diversificarse. Según el índice Doing Business del Banco Mundial, Grecia es el país de la OCDE donde mayores obstáculos hay para montar negocios e invertir. En la UE solo Malta puntúa peor que Atenas. El clima de negocios para las pequeñas y medianas empresas, que forman más del 90% del tejido empresarial, se ven lastradas por las ingentes cantidades de regulaciones y por la multitud de impuestos que ahogan a muchos emprendedores.

La economía de Grecia crece, sí, pero, como indica tras las alabanzas y a renglón seguido el FMI destaca en su informe, tiene muchos frentes que pueden hacer que se derrumbe el castillo de naipes. Entre ellos la alta deuda, que puede poner en problemas la estabilidad en cualquier momento, y el paro. El FMI pide reformas estructurales y no revertir las ya implementadas.

“A largo plazo”, prosigue Tsakloglou, “el envejecimiento de la población puede tener un efecto muy adverso”. Hasta medio millón de jóvenes, en un país de aproximadamente 10 millones de habitantes, han emigrado debido a la crisis que se expandió entre 2008 y 2010. “Es por ello que si el FMI pide más reformas estructurales, sin las cuales Grecia volverá a unos niveles de crecimiento mucho más modestos. Si estas se dan, el crecimiento seguirá estable”, asegura Tsakloglou, que coincide con el FMI en que “las principales áreas de reforma son la modernización del sector público y la mayor liberalización del mercado”.

El FMI, escéptico

En ese sentido uno de los mayores peligros que se desprende del análisis de Tsakloglou y del FMI son la serie de medidas que el Gobierno de Syriza ha implementado en los últimos meses para tratar de recortar terreno sobre el principal partido de la oposición, Nueva Democracia, de cara a las elecciones que se celebrarán en este año. El primer ministro, Alexis Tsipras ha eliminado uno de los recortes de pensiones acordados con la troika -con la connivencia de la Comisión Europea-, revertido la liberalización del mercado de trabajo con el regreso de las negociaciones colectivas, y el aumento del salario mínimo, entre otras.

El FMI es muy duro con estos gestos hasta cierto punto electoralistas, y le dice al Gobierno que estas medidas ponen en riesgo la creación de puestos de trabajo sin, al mismo tiempo, arreglar el disfuncional sistema de redistribución del estado del bienestar.

El partido en el Gobierno, diez puntos por detrás de los conservadores en las encuestas, está ya en los “minutos de la basura” de su mandato, y cualquier bandazo que pudiera ofrecer a los electores de cara a los comicios para tratar de renovar Gobierno podía poner en peligro el crecimiento, por pequeño que este sea. La falta de planes claros de la oposición, más allá de recortar impuestos y privatizar servicios públicos, no es garantía de que vayan a ser capaces de mantener el crecimiento.

Los créditos morosos

Pero sin duda el problema que sigue siendo una bomba de relojería son los créditos morosos que tienen los bancos, lo que puede hacer saltar por los aires el sistema (de nuevo). Alrededor de la mitad de los créditos de las entidades financieras helenas son morosos. El banco del Pireo (55% de créditos morosos), Alpha Bank (52%) y Banco Nacional (42%) han perdido en bolsa un 40% de su valor solo en el último año. Un 99% desde que empezó la crisis. Los planes del Ejecutivo para cortar de raíz esta debilidad no han llegado a buen puerto y las entidades han tenido que empezar a trabajar por su cuenta para evitar otro cortocircuito económico.

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