crisis en el gobierno de alexis tsipras

La villa de Grecia que desapareció entre las llamas: "Era perfecto, y hoy no queda nada"

Entramos en Mati, la localidad turística más afectada por el que ya es el peor incendio de la historia reciente del país, donde supervivientes y afectados luchan por comprender lo sucedido

Foto: Un hombre se enjuaga las lágrimas en el patio de su casa, totalmente destruida por las llamas, en Mati, cerca de Atenas, el 28 de julio de 2018. (Reuters)
Un hombre se enjuaga las lágrimas en el patio de su casa, totalmente destruida por las llamas, en Mati, cerca de Atenas, el 28 de julio de 2018. (Reuters)

Ianis tenía una tienda, un supermercado en el municipio costero de Mati, en Grecia. Hablamos en pasado porque ese negocio ya no existe, igual que muchos otros en este pueblo de la costa mediterránea, que ha sido asolado por el fuego durante estos últimos cuatro días. Ianis se ha quedado sin nada: este negocio era el sustento de su familia y ya no quedan más que cenizas. Su cara y sus gestos de incredulidad trasmiten lo que se le pasa por la cabeza en estos momentos: impotencia. “No sé qué es lo que voy a hacer; aún no me creo lo que estoy viendo. Hace unos días estaba todo perfecto y hoy no queda nada”, comenta Ianis, en estado de shock.

Este incendio ha sido uno de los mas mortíferos de la historia del país heleno. 88 cuerpos han sido encontrados hasta el momento y aún se espera hallar más cadáveres, según los trabajadores de la zona. Samalis es uno de ellos. Él, personalmente, lleva tres cuerpos encontrados. Se le ve la desolación en los ojos cuando dice que está haciendo todo lo que puede, pero no tiene todo lo necesario para trabajar. Está exhausto: “Solo tengo un palo con el voy removiendo los escombros con la esperanza de poder encontrar algún superviviente”, dice el bombero de Atenas, con gesto de impotencia.

Todo comenzó el lunes. Los bomberos recibieron el aviso de un incendio al noroeste de Atenas. Al poco tiempo, otro más en la zona este, a unos 30 kilómetros de la capital griega. En ese momento se desató el caos: la reacción por parte del Gobierno, según los afectados, no fue la adecuada y la gente no sabia qué hacer.

Mati fue el municipio mas dañado. Aquí la gente, al ver las llamas acercarse, automáticamente corrió inutilmente hacia el mar. No entendieron la situación y, presas del pánico, hicieron lo que su instinto de supervivencia les dictó. Muchos de ellos no consiguieron escapar de la ola de fuego que les perseguía: 26 personas fueron encontradas —juntas y abrazadas— en unos acantilados cercanos a la única salida al mar que hay en Mati. La costa de este pueblo está llena de precipicios, en los que varias de las víctimas se despeñaron mientras huían a pie o en sus coches. Otros quedaron atrapados en los atascos que se formaron en aquel espacio, el único abierto hacia el océano.

Mati era un pueblo donde mucha gente pasaba sus vacaciones, atraídos por su cercanía al puerto de Rafina. Ahora todo está hecho cenizas, irreconocible. Entre los escombros deambula Augustos, un antiguo vecino del pueblo. Tiene la mirada perdida y su gesto es de desolación; no se lo puede creer. Mira lo que antiguamente era su casa, y a día de hoy no es mas que ceniza. “Aquí vivían niños. Aquí vivía una familia. Llamas enormes dentro de este pequeño pueblo. No lo entiendo. Ya no queda nada”, dice.

Vehículos quemados en uno de los caminos de acceso a Mati. (Reuters)
Vehículos quemados en uno de los caminos de acceso a Mati. (Reuters)

Viviendas precarias

Es muy posible que los fallecidos en este desastre superen el centenar, según el alcalde de Rafina. Muchos de los caminos a la localidad están completamente calcinados; y la mayor parte de la gente que queda aquí son policías y algunos vecinos que han tenido la suerte de que sus casas no hayan sido destrozadas por las llamas. Un gran número de personas llevan máscaras para no tener que respirar el desagradable humo que aún llena la atmósfera. En la zona se encuentra una de los muchos agentes que trabajan para certificar el número de cuerpos encontrados en el municipio: gafas de sol, máscara antigás, chaleco reflectante y muy pocas ganas de hablar. “Es muy posible que sigamos encontrando muertos entre los escombros. Aún queda trabajo aquí”, comenta con gesto serio y un formulario en la mano, donde va apuntando los cuerpos que van encontrando por la zona.

El pueblo de Mati ha sufrido esta tragedia por varias razones. Para empezar, muchas de las casas eran de construcción casera, lo que facilitó que ardieran muy rápido. Las pocas viviendas y edificios que quedan en pie son los que realmente estaban bien construidos. El resto están reducidos ha cenizas.

La climatología también tuvo su papel, ya que, sin el fuerte viento que corría por la costa griega, el fuego nunca se hubiera extendido tan rápidamente. La falta de previsión del Gobierno es uno de los puntos mas graves de este desastre. “Teniendo los antecedentes que tiene Grecia no se puede actuar así”, comentan varios vecinos. Una gran parte de los residentes de Mati son jubilados y necesitan ayuda para poder salir de la situación. En el momento del fuego se encontraron solos por la falta de reacción del Estado.

El Gobierno ha anunciado que va a ayudar a todos los afectados en la masacre con diferentes medidas económicas, según cada caso. 10.000 euros y un puesto de funcionario para las familias que hayan perdido a algún pariente directo en los incendios, 5.000 euros para las personas que se hayan quedado sin vivienda y 8.000 euros para los que hayan perdido sus negocios. Aparte de esto, algunas zonas urbanas se convertirán en bosques y se ampliarán las carreteras y las salidas al mar para prevenir posibles futuras desgracias.

El sentir general de la personas de la zona tras conocer estas medidas es que llegan muy tarde, y además, parece que son premios de consolación. “El Gobierno tuvo que prever esta situación. No comprendo cómo cada año puede pasar lo mismo. Llevamos muchos muertos estos últimos años a causa del fuego y el Gobierno no hace nada. Ni los de un lado ni los de otro”. Palabras de decepción y enfado de una persona cuya casa ha quedado destrozada: su nombre es Zohar y llevaba mucho tiempo viviendo en ese edificio. La tensión pudo con él mientras hablaba sobre la catástrofe y sufrió un pequeño desvanecimiento. Tuvo que ser trasladado en ambulancia al hospital.

Interior de una vivienda quemada en Mati. (Reuters)
Interior de una vivienda quemada en Mati. (Reuters)

"Esto nos está volviendo locos"

El paisaje, días después del incidente, es desolador. Los pocos civiles que quedan en el lugar, lo único que pueden hacer es sacar los escombros de sus casas e intentar salvar lo poco que les queda tras el incendio. “No sabemos que hacer, esto nos esta volviendo locos”, Asegura Angelos, residente en la zona.

Son días de trabajo duro y doloroso. En las afueras de Mati, después de cuatro jornadas, esto sigue pareciendo un infierno. Hay varias personas visiblemente agotadas, y no están preparadas para hablar sobre el tema. “Casi perdimos familiares. Estoy ayudando a un amigo, por favor, no quiero hablar”, dice una persona que no puede borrar la desolación de sus ojos.

Después de varios días en los que el Gobierno no admitía su responsabilidad, este viernes, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, reconoció que estaba preocupado porque quizás no se hizo todo lo necesario para evitar esta situación. “Puede que este sea el peor momento de nuestro mandato”, aseguró Tsipras. Los griegos van a tener muy en cuenta toda esta situación, y esto le podría pasar factura en un futuro al frágil Gobierno en coalición de Syriza.

Aunque el ejecutivo de Atenas acepta que puede haber cometido errores, las versiones que se dan de lo acontecido son muy diferentes. Por una parte, desde el Gobierno se sospecha que el incendio fue provocado. Por otro lado, un informe publicado este sábado, hecho por el cuerpo de bomberos griego, indica que el fuego fue causado por un despiste de alguien que estaba quemando leña. Esta diferencia de criterios altera aún mas a los ciudadanos y crea más tensión en ellos.

“Estoy destrozado por ver esta situación en mi país. No sé qué es lo que ha pasado y nadie me lo dice. ¿Puede que vuelva a pasar porque alguien lo provocó? ¿O fue un accidente? ¿Estamos preparados por si volviese a pasar?”, se pregunta Cristina, ciudadana de Rafina y voluntaria. Se puede sentir la inseguridad en su manera de hablar. No sabe si Grecia está preparada para otra situación como esta. Muchas personas creen que no. La inquietud de la ciudadanía griega emana de la acumulación de problemas que afronta el país. La resolución de este, el peor incendio de la historia reciente de Grecia, será un reto importante para Tsipras, tal vez el mayor de su mandato.

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