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Radiografía de la familia de Cs en Europa: ¿pactan los liberales con la extrema derecha?

El día que Ciudadanos pactó con Vox en Andalucía los críticos apuntaron a Europa para pedir explicaciones. Sin embargo, otras veces los liberales europeos han pactado con partidos similares

Foto: Albert Rivera en la reunión anual de ALDE que se celebró en Madrid. (EFE)
Albert Rivera en la reunión anual de ALDE que se celebró en Madrid. (EFE)

Cuando Ciudadanos pactó con Vox en Andalucía en diciembre de 2018, muchos críticos apuntaron a Europa exigiendo explicaciones. Pero los liberales europeos no dijeron nada públicamente. ¿Por qué? La explicación es sencilla y tiene que ver con la 'realpolitik'. Desde Finlandia hasta Países Bajos, pasando por Bélgica o Dinamarca, muchos políticos liberales no van a criticar algo que ya han hecho ellos mismos: compartir gobierno o recibir apoyo de partidos radicales de derechas.

A priori, el Partido de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE) tendrá un papel fundamental en la construcción de mayorías tras las elecciones europeas del 23 al 26 de mayo. Ciudadanos será, salvo catástrofe y a la espera de ver qué hace Emmanuel Macron, el grupo que más diputados liberales aporte al Parlamento Europeo. Pero un mes antes habrá elecciones generales en España y Ciudadanos podría repetir su acuerdo con el PP y Vox a nivel nacional.

Consecuencias de pactar con Vox

Ignacio Molina, investigador del Real Instituto Elcano y profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid, no cree que otro pacto con Vox pueda tener grandes consecuencias para Ciudadanos dentro de ALDE: "Puede ocurrir que no tenga la misma influencia que si asumiera un rol más progresista, pero nadie le va a toser. Muchos han pactado ya con la derecha radical. Nadie se mete en casa ajena", explica Molina a El Confidencial. Pero sí cree que pueda haber una contrapartida: "Resultaría complicado que Rivera siga pasando por socioliberal al estilo de Macron".

El liberalismo europeo tiene dos vertientes ideológicas, según Molina, y una de ellas es normal que se sienta más incómoda pactando con formaciones radicales. Por un lado está el centroizquierda socioliberal de Macron, Verhofstadt, D66 o los radicales suecos (y Trudeau). Por el otro, los liberales de centroderecha alemanes o los gobiernos de Países Bajos, Dinamarca, Finlandia y Bélgica. Esta última corriente tiene menos problemas para pactar con la derecha radical si no dan los números.

En los últimos meses y desde la irrupción de Vox, en España se ha usado mucho el concepto de "líneas rojas". Molina considera que las líneas rojas de los liberales contra la extrema derecha "es un caso típicamente francés de Valls y Macron". "También lo podemos ver en Alemania, donde hay razones muy obvias. Que las haya aquí también eso ya es otro debate", enfatiza.

Crecimiento de Cs en ALDE

Desde 2014 han cambiado muchas cosas para Ciudadanos. La formación de Albert Rivera, en un principio muy pequeña, tuvo que vérselas cara a cara con lo que entonces todavía era CiU para que los liberales europeos (ALDE), a los que pertenecía la formación catalana, les permitieran sentarse junto a ellos en el Parlamento Europeo.

Y desde entonces el crecimiento de Cs dentro de ALDE ha sido enorme. En 2016, y de nuevo con la oposición de los independentistas, la formación naranja entró de pleno derecho en el partido liberal. Y no solo eso: se convirtió en el partido con más delegados.

La historia terminó mal para lo que ya era el PDeCAT. Fue Ciudadanos quien acabó empujando a los de Carles Puigdemont fuera del partido. Esa decisión de ALDE de expulsar a la formación independentista fue la consagración de los de Rivera: eran los nuevos 'sheriffs'. La anécdota es muy representativa de cómo Ciudadanos ha pasado de ser una formación ‘amateur’ dentro del ámbito europeo a ser el mandamás en el grupo liberal.

Muchos auguraron que, tras el pacto con Vox en Andalucía, el partido de Rivera sería criticado por parte de sus socios europeos. Pero no. La única crítica que llegó desde Bruselas fue un mensaje velado de Guy Verhofstadt, líder de ALDE en la Eurocámara, que señaló que “el éxito de la extrema derecha debe preocuparnos a todos”. Y ahí se quedó.

El Gobierno francés sí ha sido más crítico, pero la formación política de Emmanuel Macron no está en ALDE, y eso significa que no está sujeto a los corsés que, en cierto modo, impone el partido europeo. La ministra de Asuntos Europeos del gobierno de Macron, Nathalie Loiseau, se mostró así de crítica en una entrevista en 'Le Monde', respecto al pacto de Ciudadanos con Vox: "No es lo que habría hecho LREM. Es inimaginable que, en una elección, aunque fuese local, LREM se asociase con la extrema derecha en Francia”.

Se ha comparado en repetidas ocasiones a Albert Rivera con Macron. Pero Ignacio Molina recuerda que Rivera es conocido en Europa antes que el propio Macron: "A Macron, en Bruselas y en París, se le llamaba el Rivera francés. Un prototipo de liberal de centroizquierda. Macron consideraba en 2016 que Rivera era su referente en España". Sin embargo, todo cambia a partir de los hechos del 1 de octubre de 2017 y, posteriormente, de la moción de censura, según Molina: "Macron se da cuenta de que tiene casi más cosas en común con Pedro Sánchez".

El futuro de Cs en Europa

Si Ciudadanos ya es importante en los órganos de gobierno de ALDE, va a serlo todavía más dentro de poco. Según las encuestas y sin contar con Macron, la formación de Albert Rivera será la principal delegación de los liberales en el próximo Parlamento Europeo. Hasta hoy su presencia es mínima, pero se prevé que gane muchísimo peso, especialmente porque el cabeza de lista es Luis Garicano, que a su vez es vicepresidente de ALDE.

Por lo tanto, que en ALDE nadie diga nada públicamente no vacuna a Ciudadanos al 100%. Como siempre, hay círculos críticos en Bruselas. Por ahora, la inmensa mayoría de ellos consideran suficientes las explicaciones del partido naranja respecto al pacto de Andalucía: Vox no entraba al Gobierno con ellos y se trataba de un apoyo parlamentario.

Años atrás no solo el pacto de Andalucía habría sido criticado, sino otros acuerdos que mantienen partidos miembros de ALDE en otros países de la UE. Pero la crisis económica y migratoria ha conllevado una fragmentación política en Europa que ha obligado a todas las familias a aplicar la regla de la 'realpolitik'. Los liberales no están exentos de ello.

Gobiernos liberales en Europa

A continuación, se analiza uno por uno todos los primeros ministros pertenecientes a ALDE que gobiernan en Europa y si pactan o no con partidos radicales de derechas. No se incluye a En Marche de Emmanuel Macron porque aún no han dicho qué harán para las elecciones europeas.

Holanda

El primer ministro holandés Mark Rutte (VDD) gobernó hasta 2012 con el apoyo de Geert Wilders. En las legislativas de 2010 apuntó: "No descartamos ningún partido, ni siquiera... ningún partido en absoluto. Y sin embargo, hay enormes diferencias entre mi partido, el Partido Laborista y el Partido de la Libertad". Tan solo obtuvo un escaño más que el centro izquierda y se tuvo que apoyar en el ultraderechista Wilders. Esa coalición se acabó. Posteriormente ha reconocido que no volverá a pactar con Geert Wilders.

Dinamarca

El primer ministro Lars Løkke Rasmussen se encuentra en una posición delicada. Formó gobierno de coalición de partidos de derechas a finales de 2016 tras obtener los peores resultados de su historia. El partido ultraderechista Dansk Folkeparti se quedó fuera de la coalición. Tal y como advirtió su jefe, Kristian Thulesen Dahl, preferían limitarse a procurar apoyo parlamentario. Como ejemplo, el Ejecutivo aprobó los presupuestos de 2019 gracias a un acuerdo con la extrema derecha que incluía la medida de llevar a una isla a los solicitantes de asilo “no deseados” y que tuvieran antecedentes criminales.

Finlandia

Juha Sipilä, primer ministro liberal, inició la andadura de gobierno en 2015 con los Verdaderos Finlandeses, un partido cercano a la ultraderecha en posiciones migratorias y respecto a la Unión Europea. Posteriormente la coalición se vino abajo, pero algunos ministros permanecieron en el gobierno, como Timo Soini, fundador de los Verdaderos Finlandeses.

Bélgica

Charles Michel tuvo que dimitir por la huida de los ultranacionalistas de la N-VA con los que gobernaba en coalición. Se fueron porque rechazaron la firma del Pacto Mundial por la Migración. Antes de eso formó gobierno con el N-VA en 2014, que sacaron más escaños que nadie. Tres de los siete viceprimeros ministros no prestaron juramento con la palma de la mano extendida, sino haciendo una 'V' con los dedos: "Un cambio para Flandes". Charles Michel había prometido en un principio que no pactaría con ellos.

Eslovenia

Marjan Šarec, el primer ministro esloveno, gobierna en coalición con los socialdemócratas y varios partidos más de centro izquierda. Además, cuando salió reelegido, rechazó cualquier tipo de coalición con la derecha radical populista del Partido Demócrata Esloveno (SDS) liderado por el euroescéptico Janez Jansa, que habló de "invasión migratoria" durante la campaña electoral. En los cuatro primeros meses de 2018 la policía interceptó a 1.226 inmigrantes que trataban de entrar a Eslovenia ilegalmente. El país tiene una población superior a los dos millones.

República Checa

El presidente de la República Checa, Andrej Babiš, tiene como socios de gobierno al partido socialdemócrata CSSD. Babiš está en la cuerda floja por estar imputado por uso fraudulento de fondos europeos en una de sus empresas. Es un caso inusual dentro de ALDE por su retórica populista. Es conocido como el Donald Trump checo.

Luxemburgo

Xavier Bettel, primer ministro liberal de Luxemburgo, reeditó el pasado octubre su mandato y la coalición con socialistas y verdes de la legislatura pasada (2013-2018). Defiende que su gobierno ha apoyado el aborto libre, la separación Iglesia-Estado, el matrimonio igualitario y la legalización de la marihuana, así como una fuerte apuesta por medidas ecologistas.

Estonia

Kaja Kallas (Partido de la Reforma) ha ganado recientemente las elecciones y está tratando de formar gobierno. Ha dicho que no pactará bajo ningún concepto con el Partido Conservador del Pueblo Estonio (derecha radical).

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