¿quién será su cabeza de lista en bruselas?

Bálsamo europeo para salvar a Macron

Los comicios europeos se teñirán inevitablemente de plebiscito, tras las protestas de los chalecos amarillos, pero los sondeos demuestran una mayoría de apoyo a Macron

Foto: Emmanuel Macron y Antonio Costa. (EFE)
Emmanuel Macron y Antonio Costa. (EFE)

Nada mejor que un jarabe de Europa para recuperarse de la fiebre amarilla que han extendido los chalecos fluorescentes desde hace casi cuatro meses. Emmanuel Macron confía en las elecciones europeas para asentar su legitimidad, puesta en entredicho en las calles por miles de manifestantes.

A dos meses del 26M, el partido del presidente, La República en Marcha (LREM) encabeza las preferencias de los franceses. Según una encuesta realizada por Harris Interactive para varios medios, con un 22% LREM saca tres puntos a su principal rival, Reagrupamiento Nacional (RN), de Marine Le Pen. Otra, de la empresa IFop ,amplía la ventaja de Macron 24%-20%. Con un margen de error de un 2.5%, los sondeos recalcan que la gran final la volverán a disputar Macron y Le Pen, a través de sus cabezas de lista.

Los comicios europeos se teñirán inevitablemente de plebiscito, tras las protestas de los chalecos amarillos, pero lo que los institutos de sondeos demuestran también es el apoyo a Macron de una mayoría de franceses. Si LREM obtiene unos resultados como los señalados, Macron puede considerarse satisfecho tras dos años de mandato coloreado por reformas y otros episodios negativos, como el 'caso Benalla', la dimisión de algunas figuras clave de sus gobiernos y la agitación callejera.

Contra las protestas de los chalecos

Que el partido del presidente siga disfrutando de ese respaldo popular demuestra también el efecto deformante de las imágenes en directo que las diferentes televisiones “todonoticias” han estado ofreciendo desde el mes de noviembre cada sábado. No se les puede reprochar captar audiencia buscando el incendio de vehículo más espectacular o los enfrentamientos más violentos, pero las urnas serán el verdadero espejo de la opinión, y no el ruido de la calle. Las mismas encuestas ya solo ofrecen un 3% de apoyo a una eventual lista europea de chalecos amarillos. Un 55% de franceses quiere que las protestas acaben ya.

Todos los rivales de LREM han elegido ya a sus cabezas de lista. RN, Los Republicanos y la Francia Insumisa han decidido apostar por jóvenes y, por lo tanto, inexpertos en la batalla política. Macron y su partido siguen estudiando quién será su cabeza de cartel. Para sus rivales, es una señal de que “no tienen a nadie”. Para el director de campaña de LREM, Stéphane Séjourné, no hay prisa. El partido se prepara a una campaña/relámpago de dos meses y no apoyará el botón de ignición hasta finales de marzo, según las mismas fuentes.

Francia cambiará este año el sistema de voto. Si hasta ahora se votaba en ocho regiones, hoy se hará a través de una lista nacional única por cada partido. El 5% de porcentaje exigido para obtener escaños en el Parlamento Europeo hace ya temblar a formaciones como el Partido Comunista Francés, o la pequeña formación del disidente socialista, Benoit Hamon.

Recuperar la imagen internacional

Macron quiere llegar a la cita de mayo con todo bien atado para demostrar a la oposición que no ha perdido apoyos y para eliminar, fuera de sus fronteras, la imagen de zozobra que el humo negro de las rotondas y los destrozos en los Campos Elíseos ha dejado en la retina internacional. Por ello, no quiere dejar un cabo suelto.

Un seguidor de Emmanuel Macron, con la bandera de la Unión Europea. (Reuters)
Un seguidor de Emmanuel Macron, con la bandera de la Unión Europea. (Reuters)

En la pelea interna, Macron se afana en recabar los máximos apoyos del centrismo y la derecha reformista. El varapalo que propició a Los Republicanos (LR) en las presidenciales y las legislativas destruyó al principal partido de centroderecha tradicional. Pero la sangría sigue vaciando a LR. Alain Juppé formalizó su retirada de la política este mes y obtuvo el premio de jubilarse en el Consejo de Estado, pero sus partidarios siguen siendo activos y numerosos en la Asamblea Nacional y se unirán a los macronistas en la pelea europea.

Agrupados en la formación “Agir”, formarán parte del equipo europeo de la mayoría si los fines políticos y el reparto de escaños les convence. Los centristas del MoDEM, dirigidos por el eterno François Bayrou, tienen plaza de primera clase asegurada en el tren electoral del presidente.

Esa negociación de alianzas retarda el nombramiento de un cabeza de lista. ¿Un ministro del actual gobierno? ¿Una figura popular, europeísta y carismática, como Daniel Cohn-Bendit? Hasta ahora, es la Ministra para Asuntos Europeos, Nathalie Loiseau, quien ejerce como cabeza de cartel.

Diplomática de carrera, expresidenta de la Escuela Nacional de Administración (ENA), políglota (habla seis idiomas), y madre de cuatro hijos, Loiseau se ha destapado como una fina guerrera, especializada en las puyas hacia el rival número uno del macronismo, Marine Le Pen. Muchos piensan que su experiencia y su bagaje internacional serían puntos a su favor, pero miembros del equipo de campaña consideran que le falta “capacidad de encantamiento”, lo que antes se llamada carisma.

Una llamada a “la Europa que protege”

Macron tiene previsto hacer un discurso que suponga como “una patada en el hormiguero” continental: una llamada a “la Europa que protege” Una tribuna en los principales diarios europeos formaría parte de su campaña de relanzamiento. Si en Francia sus rivales políticos no han aprovechado “la crisis amarilla” y su programa europeo se reduce a derrotar al presidente, en Europa Macron debe, sin embargo, recuperar terreno.

En Francia sus rivales políticos no han aprovechado “la crisis amarilla” y su programa europeo se reduce a derrotar al presidente


Ausente en Davos y en la Conferencia de Seguridad de Munich, Macron está obligado a volver a la escena europea por el bien de su formación política y de los intereses franceses. El enfriamiento de su relación con Angela Merkel, con quien es rival ideológico en el europarlamento, y el frente, por el momento desunido, de euroescépticos, iliberales o populistas -cada uno que elija el calificativo- que crece en el viejo continente, fuerza a Macron a recuperar un prestigio dañado por la revuelta amarilla en su país.

Bipartidismo

Será la primera vez que Macron presente a su partido en unas elecciones europeas. Para ello, irá de la mano de los liberales de la Alianza de Liberales y Demócratas para Europa (ALDE, en el que está integrado Ciudadanos), con quien fraguó un compromiso de esponsales en Madrid, el pasado mes de noviembre. Emmanuel Macron no oculta su sueño de obtener en Europa lo que ha logrado en su país: debilitar a los conservadores del PPE y a los socialistas, para acabar con ese control bipartidista en la eurocámara. Pero se ha visto obligado a integrarse en una familia tradicional europea tras su fracaso de crear listas transnacionales. En Europa es mejor ir acompañado que solo, pero LREM no se cierra a acoger otras formaciones en ese frente “progresista”.

El objetivo europeo de Macron deberá pasar antes la prueba nacional. Semana tras semana, va recuperando la confianza del electorado francés, ayudado por una mejora de los datos económicos que hasta ahora los disturbios callejeros había logrado oscurecer. La campaña europea de Macron es el mejor bálsamo para dejar atrás el “invierno del descontento”.

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