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Lo que un Corán en llamas te cuenta sobre la fragilidad interna de la OTAN
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"Es una traición y una vulgaridad"

Lo que un Corán en llamas te cuenta sobre la fragilidad interna de la OTAN

La quema de un libro del Corán en la embajada turca en Estocolmo ha provocado el estancamiento de las negociaciones para la entrada de Suecia en la OTAN

Foto: El político extremista Rasmus Paludan quema el libro del Corán en la embajada turca de Estocolmo. (EFE/Frederik Sandberg)
El político extremista Rasmus Paludan quema el libro del Corán en la embajada turca de Estocolmo. (EFE/Frederik Sandberg)

Con un mechero, Rasmus Paludan acabó de un plumazo con las posibilidades de Suecia de entrar en la OTAN en un corto plazo. El político de extrema derecha quemó el sábado pasado un ejemplar del Corán frente a la embajada de Turquía en Estocolmo. La respuesta del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, fue contundente: "No tendrá nuestro apoyo para entrar en la Alianza". El acto simbólico ha renovado el veto que mantenía Estambul para evitar que Suecia y Finlandia formen parte de la organización y ha convertido la postura de Turquía en un juego político del mandatario.

En junio, el Gobierno turco prometió apoyar la ampliación de la OTAN con la condición de que los países nórdicos adoptaran una postura más contundente contra los militantes kurdos, el grupo que considera terroristas y culpa de un intento de golpe de Estado en 2016. La decisión fue considerada una victoria por Occidente. "Vladímir Putin quería menos OTAN y ahora tiene más Alianza Atlántica en sus fronteras", celebró el secretario general, Jens Stoltenberg. Ahora, esas declaraciones se contraponen con la postura de Erdogan sobre lo ocurrido en la embajada turca en Estocolmo. "Es una traición, una vulgaridad, una canallada, un deshonor", zanjó Erdogan, en referencia a los altercados frente a la embajada y a las manifestaciones en apoyo a los kurdos.

Foto: Charles Michel (izquierda), presidente del Consejo Europeo, junto a Jens Stoltenberg (centro), secretario general de la OTAN, y Ursula von der Leyen (derecha), presidenta de la Comisión Europea. (Reuters/Johanna Geron)

Lo que Suecia permitió basándose en el derecho de libertad de expresión ha sido para Turquía la ofensa que ha puesto en peligro la entrada de dos nuevos miembros en la Alianza. Al menos, por ahora. "Suecia no ha perdido la oportunidad a largo plazo. Turquía ha establecido las condiciones para la adhesión en el memorando trilateral (que pide reformas legales contra el terrorismo) y Suecia ya ha realizado cambios en este sentido, aunque necesita otros 6 meses para que entren en vigor. Creo que es probable que se conviertan en miembros de la OTAN después de las elecciones turcas en mayo", explica Ragip Soylu, analista y jefe de la oficina de Turquía del medio Middle East Eye, a El Confidencial.

El memorando trilateral, firmado en la cumbre de la OTAN en Madrid, es uno de los condicionantes, pero Erdogan también persigue objetivos políticos. "Anteriormente, el problema era que Suecia acogiera a personas vinculadas Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) y que Estocolmo criticara a Turquía por la operación militar contra los kurdos en Siria en 2019. Ankara nunca lo olvidó y quieren solidaridad contra el PKK. Como se acercan las elecciones, también está usando la disputa a su favor", continúa el analista.

La 'guerra' de Erdogan contra los kurdos

Por un lado, Soylu explica que Turquía necesita confianza en sus futuros socios "si en algún momento soldados turcos van a morir defendiendo a Suecia". Por otro lado, los analistas apuntan a que la postura de Erdogan es una acción más dentro de la estrategia política del mandatario contra la comunidad kurda desde el intento de golpe de Estado. En noviembre, culpó a los kurdos por el atentado mortal en Estambul en el que murieron seis personas. Por su parte, los grupos kurdos negaron cualquier implicación en la explosión. "Erdogan ha estado impulsando una política antikurda muy fuerte destinada a sembrar la división en el bloque de la oposición turca y, por lo tanto, fortalecer su posición", apuntó Guney Yildiz, investigadora política experta en Turquía.

Foto: Funeral por las víctimas del atentado en Estambul. (Reuters/Kemal Aslan)

La coalición del partido de Erdogan, Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y el Partido de Acción Nacionalista, se podría quedar, según las encuestas, sin mayoría absoluta y necesitaría el respaldo de la formación de izquierda Partido Democrático de los Pueblos (HDP). "¿El problema? El HDP es el sucesor de los partidos fundados por kurdos que funcionaban como brazo político de la guerrilla y no puede deshacerse de este pasado, porque solo la mitad de sus votantes son izquierdistas. Hay mucho nacionalista turco que con un partido así no quiere hacer causa común. Si Erdogan quiere reventar la mesa de la oposición, lo que necesita es forzar a socialdemócratas y nacionalistas a pelearse por el tema kurdo", añade Ilya Topper en un análisis publicado en El Confidencial.

El veto a la adhesión de Suecia en la OTAN es una señal más de la ofensiva política contra los kurdos de Erdogan, pero que tiene consecuencias más allá de las fronteras turcas. Este miércoles, se espera que el ministro de Defensa de Suecia, Pal Jonson, se reúna con el secretario general adjunto de la OTAN, Mircea Geoana, en Bruselas, para discutir el estado actual de las negociaciones.

Foto: Jens Stoltenberg y Ursula von der Leyen. (Reuters/Andreas Gebert)

El Gobierno sueco sigue excusándose en la libertad de expresión, aunque condenaron la quema del Corán: "Quiero expresar mi simpatía a todos los musulmanes que se sienten ofendidos por lo que ha ocurrido en Estocolmo", dijo el primer ministro sueco, Ulf Kristersson. En la misma línea se posicionó Jens Stoltenberg, y condenó la postura de Erdogan y afirmó que las acciones de Rasmus Paludan, aunque inapropiadas, "no son ilegales".

Las declaraciones contundentes de Erdogan han hecho mella y hasta Finlandia ha planteado la posibilidad de unirse a la Alianza sin su socio nórdico. A pesar de que la adhesión conjunta es la primera opción, subrayó el ministro finlandés de Relaciones Exteriores, Pekka Haavisto, "debemos evaluar la situación, si sucede algo que a largo plazo impide avanzar a Suecia. Es demasiado pronto para tomar una posición", aclaró.

"La adhesión es fundamental para disaudir a Putin"

Suecia está en una posición complicada. A pesar de que el Gobierno de centroderecha ha cedido a algunas de las exigencias de Turquía para que entren en la OTAN, como el endurecimiento de las leyes antiterroristas, otras demandas como la extradición de algunos kurdos no ha sido aceptada. "Quieren cosas que no podemos ni queremos darles y ahora la decisión recae sobre los turcos", señaló Ulf Kristersson. Además, casi ocho de cada 10 suecos se oponen a cambiar las leyes del país para obtener la aprobación de Turquía, a pesar de que una mayoría de los ciudadanos está a favor de la adhesión. "La OTAN necesita poner fin a esta disputa y dar la bienvenida a sus nuevos miembros sin reservas", indicó el editorial de Bloomberg publicado este martes.

Foto: Una mujer, delante de una foto del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en Estambul. (EFE/EPA/Erdem Sahin) Opinión
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El artículo apunta a que la intransigencia de Turquía no pone solo en riesgo las candidaturas de los países nórdicos a la OTAN, también la seguridad de Europa. "Más retrasos privarán a la OTAN del beneficio de las capacidades militares y de inteligencia de las dos naciones en un momento en que los recursos de la Alianza están al límite para ayudar a Ucrania", apunta el editorial.

Además, después de que Suecia y Finlandia dejaran de ser neutrales en la invasión y pidieran formar parte de la Alianza, son especialmente vulnerables a la coerción rusa. "La incorporación de Finlandia y Suecia a la OTAN es fundamental para disuadir a Vladímir Putin y fortalecer las defensas de Europa contra futuras amenazas. El mensaje debe ser claro: un miembro de la Alianza que deliberadamente dañe la seguridad del grupo no es un aliado en absoluto", concluye el artículo de opinión.

Mientras Turquía bloquea la ampliación de la OTAN, Rusia anunció una ampliación de las fuerzas militares en la región fronteriza con Finlandia. "Las amenazas incluyen las aspiraciones de la Alianza del Atlántico Norte de expandirse a Finlandia y Suecia, así como el uso de Ucrania como herramienta para librar una guerra híbrida contra nuestro país", afirmó Valeri Gerásimov, jefe del Estado Mayor del Ejército ruso. Según el nuevo plan militar de Moscú, se enviarán soldados y armamento a Karelia, en el norte de Rusia. El aumento de la presencia militar en esta zona forma parte del plan de Rusia para aumentar el número de efectivos en el Ejército hasta los 1,5 millones en 2026.

Las ventajas en seguridad que puede suponer la entrada de Suecia y Finlandia en la Alianza transatlántica no estaban dentro de las preocupaciones de Rasmus Paludan en el momento en el que quemó el Corán frente a la embajada turca de Estocolmo. No es la primera vez que lo hace y el año pasado declaró que iniciaría "una gira para quemar el Corán" como forma de oponerse al islam. El pasado sábado, el motivo fue también lo que consideró una restricción de la libertad por parte del presidente turco.

Erdogan no perdona que Suecia permitiera una manifestación organizada por una persona que es reincidente en lo que respecta a quemar el libro sagrado del islam. Paludan, a pesar de haber sido encarcelado en varias ocasiones, no lo será esta vez porque la protesta se enmarcó dentro la legalidad. En cambio, Suecia pagará caro el acto simbólico del extremista. "Si Erdogan permanece en el poder, es posible que estemos esperando años, no meses, antes de la ratificación, a menos que otros aliados de la OTAN utilicen la táctica del palo y la zanahoria para convencer a Ankara", concluyó Paul Levin, director del Instituto de Estudios Turcos de la Universidad de Estocolmo, a Financial Times.

Con un mechero, Rasmus Paludan acabó de un plumazo con las posibilidades de Suecia de entrar en la OTAN en un corto plazo. El político de extrema derecha quemó el sábado pasado un ejemplar del Corán frente a la embajada de Turquía en Estocolmo. La respuesta del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, fue contundente: "No tendrá nuestro apoyo para entrar en la Alianza". El acto simbólico ha renovado el veto que mantenía Estambul para evitar que Suecia y Finlandia formen parte de la organización y ha convertido la postura de Turquía en un juego político del mandatario.

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