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¿Qué pasó realmente con Hu Jintao? Hablan los sinólogos... y lectores de labios
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Represión de las filas

¿Qué pasó realmente con Hu Jintao? Hablan los sinólogos... y lectores de labios

Los sinólogos están analizando nuevas pruebas sobre qué pudo suceder para que el presidente chino, Xi Jinping, ordenara sacar por la fuerza a su antecesor, Hu Jintao

Foto: El momento en que Hu Jintao es escoltado fuera del congreso del Partido Comunista de China. (Reuters/Tingshu Wang)
El momento en que Hu Jintao es escoltado fuera del congreso del Partido Comunista de China. (Reuters/Tingshu Wang)
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Los sinólogos están analizando nuevas pruebas sobre qué pudo suceder para que el presidente chino, Xi Jinping, ordenara sacar por la fuerza a su antecesor, Hu Jintao, de la clausura de la principal cita política china en la que se promueven cargos dentro del partido que dirige el país desde 1949, y cuyo hermetismo da lugar a numerosas especulaciones.

La escena fue emitida en directo por las principales televisiones del mundo el pasado 22 de octubre, cuando a los siete minutos de iniciarse en Pekín la sesión de clausura del XX Congreso del Partido Comunista de China (PCCh), Xi ordenaba a dos guardas del Gran Salón del Pueblo que escoltaran a Hu, de 79 años y sentado a su izquierda, después de que este se mostrara agitado mientras el número tres del partido, Li Zhanshu, intentaba controlarlo.

La mayoría de medios internacionales emitieron ese día unos 15 segundos de esta escena, que fueron analizados por expertos y sinólogos como una clara y rotunda humillación pública y una posible purga de Hu por parte de Xi, de 69 años y que ese día iniciaba su tercer mandato como secretario general del PCCh, rompiendo la costumbre no escrita de retirarse tras el segundo y superados los 68 años.

Foto: La nueva cúpula del PCCh rodea a Xi. (Reuters/Tingshu Wang)

Apoyaban esta teoría en varios hechos: el silencio pétreo del resto de los delegados, la censura de este incidente en los medios gubernamentales chinos y del nombre de Hu Jintao en internet y la eliminación de los protegidos de Hu entre los ascendidos al principal órgano de poder, el Comité Permanente del Politburó (CPPB), que fueron presentados al día siguiente.

Hasta hoy, no ha habido un comunicado oficial del PCCh para explicar qué le sucedió al exmandatario, pero la agencia gubernamental de noticias Xinhua publicó que Hu se sentía indispuesto y hubo que sacarlo del hemiciclo para que se recuperara: “Ahora se encuentra mucho mejor”, sentenciaba la nota.

Nuevas pruebas

Pero un vídeo más largo de la escena, de casi tres minutos, y un misterioso analista citado por un medio japonés que dice haber leído los labios de Li Zhanshu han hecho cambiar de opinión a los sinólogos.

Foto: Momento en el que se producía la salida del expresidente chino Hu Jintao del XX Congreso del Partido Comunista de China. (EFE/Mark R. Cristino)

El vídeo, publicado por Channel News Asia (CNA), de Singapur, muestra a un confuso Hu intentando leer su pliego, ya abierto, y a Li Zhanshu, a su izquierda, que se lo quita y lo cubre con su carpeta roja mientras le habla. Hasta tres veces intenta Hu recuperar su dosier. La escena es observada por Xi Jinping, sentado a la derecha de Hu, hasta que llama a uno de los bedeles de la sala, posiblemente dándole instrucciones para evacuar a Hu. En el primer vídeo corto publicado por la agencia AFP, se ve cómo el bedel intenta levantar a Hu de su silla, quien se aferra a la mesa, agarrándolo por las axilas.

A principios de noviembre, un periodista japonés y excorresponsal en Pekín, Kenji Minemura, publicó una columna en la que aseguraba que un analista político chino en Taiwán leyó los labios de Li Zhanshu e interpretó que le decía a Hu: “No lo mires. Ya está decidido”. La columna fue traducida por la revista Newskeek. Según esto, se desprende que el malestar de Hu se debió a que sus protegidos habían sido excluidos de la cúpula.

placeholder Xi Jinping y Hu Jintao. (Reuters/Tingshu Wang)
Xi Jinping y Hu Jintao. (Reuters/Tingshu Wang)

El Confidencial ha contactado con Minemura, quien se ha negado a desvelar el nombre de su analista. Al ser preguntado por qué este no leyó también los labios de Hu Jintao o de Xi Jinping, ha contestado que solamente puede leer el dialecto de Hebei, de donde procede Li Zhanshu. Pero Hu es de Jiangsu, donde se habla otro dialecto, y los políticos chinos usan el chino estándar, el putonghua. De manera que su lectura de labios genera enormes dudas.

A la luz de estos nuevos detalles, los sinólogos se centran ahora en que Hu, que padece párkinson desde 2015, se muestra ciertamente confuso, que el exmandatario parece obcecado con el dosier y su contenido, y que fue una situación no prevista en una ceremonia coreografiada al milímetro. Pero siguen interpretando la escena como una gran teatralización del poder absoluto que ha acumulado Xi.

Foto: Xi Jinping. (EFE)

“Seguramente hay dos dimensiones en este evento”, explica Steve Tsang, director del Instituto de China del SOAS de la Universidad de Londres. En primer lugar, “lo que realmente sucedió. Dudo que podamos llegar al fondo del asunto, ya que el Partido o Xi no nos lo permitirán”. En segundo lugar, “cómo se interpreta o percibe el evento dentro del Partido y del país en general. Censurar el vídeo solo aumentará la especulación y la imaginación, que por lo general alimentan las teorías de la conspiración. Lo que fuera que pasara ese día, es difícil evitar que el Partido y el público vean un simbolismo en la eliminación física de Hu del escenario político. Una parte básica, dentro del rango de posibles interpretaciones, es el hecho de que incluso un exlíder, y uno que generalmente no trató de interferir después de su retiro, no puede evitar ser avergonzado o humillado por Xi, porque haya hecho algo malo o pueda hacer algo embarazoso para Xi. Sin duda, se trata de un poderoso mensaje”.

La oscura lista

En esta lectura surge la cuestión de cuál era el contenido del pliego. Un fotógrafo de la agencia Getty Images, Lintao Zhang, consiguió una foto ampliada del documento, que parece ser una lista de nombres bajo el título de “Comité Central”. Los expertos se preguntan cómo en un acto tan coreografiado esa lista fue entregada a Hu, de quien se sabía que estaba enfermo y podría montar una escena al enterarse de que su protegido, el viceprimer ministro, Hu Chunhua, y entonces futurible primer ministro, no solo no había sido ascendido al CPPB, sino que había sido degradado al Comité Central, y su facción, la Liga de la Juventud Comunista, aniquilada por Xi.

Tsang tiene una explicación: “Personalmente, creo que hay una tercera dimensión que deberíamos tener en cuenta, y con la que generalmente no contamos, a saber, que incluso en eventos políticos principales altamente controlados, todavía suceden desastres bajo el liderazgo de Xi. Lo que sea que motivó a Xi a ordenar que escoltaran a Hu, permitir que tal situación se materializara frente a cámaras extranjeras, debe de haber sido una pifia”. Si Xi no puede lograr controlar un congreso, “¿debemos suponer que su control sobre el Partido, el ejército, la sociedad y las políticas en general será efectivo? Con tanto poder concentrado en sus manos, esta es la implicación más preocupante del incidente”, concluye el experto.

Si Xi no puede lograr controlar un congreso, ¿debemos suponer que su control sobre el Partido, el ejército y la sociedad será efectivo?

Lucy Hornby, académica visitante del Centro Fairbank de Estudios Chinos, en Harvard, también opina que el incidente no estaba en el guion. “No creo que estuviera planeado desalojar a Hu. He visto el vídeo una y otra vez, y parece que está senil, quiere hacer algo con los papeles, y Li Zhanshu intenta apaciguarlo como quien intenta apaciguar a un familiar anciano que no está entendiendo bien lo que sucede. Y entonces Xi Jinping dice basta y llama a los empleados para que se lo lleven. No obstante, creo que todo el mundo entendió el mensaje, no hace falta ser un criminólogo para ver que no solo está deshaciéndose del anciano, sino que también está clavando una estaca en el corazón de sus seguidores, no hace falta que leas la lista de nombres el día después para saber que su facción no está”.

El factor enfermedad y sucesión

La académica recuerda que Xi y su familia intentaron ocultar en la década de 1990 la senilidad de su padre, el político Xi Zhongshu. “Esto indica qué importante es tener un protector en la cima de la pirámide de una facción. Y esto es muy relevante, porque vamos a ver en un futuro a un Xi Jinping que se mantendrá en el poder hasta edad muy avanzada. Y este tipo de teatralidad en torno a alguien con capacidades en declive es casi inevitable. Creo que en los próximos cinco, 10 o 20 años, lo que dure Xi, vamos a estar muy absortos en este juego de enviar señales y desentrañar qué significan, habrá rumores de enfermedades de Xi y muchos que quieran ser su sucesor intentarán aparecer cerca de él estratégicamente para indicar que tienen su favor”.

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Como ya sucediera en el pasado, cuando Mao Zedong no designó un sucesor, Hornby cree que surgirán crisis encarnizadas por el poder entre quienes quieran suceder a Xi, así como interpretaciones radicales de su ideología. “Tendrán que demostrar con agresividad que están en la línea de pensamiento de Xi”, y esto puede traducirse en acciones que afectan al planeta, como que alguno de sus diplomáticos “lobos” quiera llamar la atención de Xi arriesgándose en lo que creen que el líder desea. “Vamos a ver esto en arenas muy delicadas como el Mar de la China del Sur o Taiwán, que pueden ser un factor de riesgo real”, concluye la académica.

Otros expertos señalaron que la expulsión de Hu recuerda a una escena de El Padrino. Y tras observar el encuentro entre Xi y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en la cumbre del G20 en Bali esta semana, en la que el primero se encaró ante las cámaras con el segundo por haber filtrado a la prensa el contenido de su anterior reunión, en la que Trudeau pidió explicaciones por la presunta manipulación de China en las elecciones de 2019 y 2021 y por sus “comisarías secretas”, todo parece indicar que veremos más teatralizaciones mafiosas por parte del líder de la segunda potencia económica.

Los sinólogos están analizando nuevas pruebas sobre qué pudo suceder para que el presidente chino, Xi Jinping, ordenara sacar por la fuerza a su antecesor, Hu Jintao, de la clausura de la principal cita política china en la que se promueven cargos dentro del partido que dirige el país desde 1949, y cuyo hermetismo da lugar a numerosas especulaciones.

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