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Por qué los argumentos para que Finlandia entre en la OTAN son más fuertes que nunca
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EUROPEAN COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS

Por qué los argumentos para que Finlandia entre en la OTAN son más fuertes que nunca

El país nórdico ha solicitado su adhesión a la Alianza Atlántica pese los miedos a su vecino Putin, con quien comparte 1.340 kilómetros de frontera. Suecia debería seguir sus pasos

Foto: Ejercicios militares de la OTAN junto a Finlandia y Suecia tras la invasión rusa de Ucrania. (Reuters/Yves Herman)
Ejercicios militares de la OTAN junto a Finlandia y Suecia tras la invasión rusa de Ucrania. (Reuters/Yves Herman)

Mucho se ha hablado sobre las razones por las que Finlandia solicitaría ingresar en la OTAN y por qué hasta ahora no eran lo suficientemente fuertes como para impulsar una petición oficial de adhesión. Varios meses después, la firmeza de esas razones ya no está en duda, Finlandia ha redefinido sus intereses en materia de seguridad y ya ha oficializado su intención de entrada en la Alianza Atlántica. ¿Qué ha cambiado y cuáles son las nuevas razones que explican la decisión finlandesa?

La preocupación por Rusia ha sido siempre la principal razón para que Finlandia se incorpore a la OTAN. Sin embargo, hasta no hace tanto, Rusia era también la principal razón para no adherirse. Para Helsinki, cualquier reacción negativa a corto plazo de Rusia ante el ingreso en la OTAN habría sido manejable. Pero las implicaciones a largo plazo de una transformación completa de la política de seguridad, pasando del estatus de no alineado al de aliado, representaban un territorio inexplorado para las relaciones bilaterales del país con Rusia. Y los legisladores finlandeses se mantuvieron durante mucho tiempo reacios a dar ese paso. Dado el total desprecio de Rusia por las normas de las relaciones internacionales y el derecho internacional, Helsinki ha perdido ya cualquier atisbo de confianza en Moscú. Finlandia necesita protegerse, y sus dirigentes han llegado a la conclusión de que la mejor manera de hacerlo es mediante una alianza militar.

Foto: El presidente, Sauli Niinistö, y la primera ministra, Sanna Marin. (EFE/ Kimmo Brandt)

La segunda condición previa necesaria para que Finlandia se incorporara a la OTAN era que la opinión pública se inclinara decididamente a su favor. Tras la invasión rusa del 24 de febrero, ocurrió con notable rapidez. A finales de marzo, los sondeos de opinión mostraban que el 61% de los finlandeses apoyaban el ingreso en la OTAN, frente al 28% de enero (que ya era un récord). En respuesta, un partido político tras otro ha reformulado su postura sobre la política de seguridad y defensa.

Y, a principios de este año, la tercera variable que podría haber impulsado la adhesión finlandesa era que Suecia también la solicitara. A diferencia del momento en que ambos países se adhirieron a la Unión Europea a principios de los años 90, Suecia aún no ha dado el primer paso. Pero es importante para Finlandia que sus vecinos suecos también entren en la Alianza, y preferiblemente que lo hagan al mismo tiempo, para que Helsinki no se enfrente sola a los contraataques rusos.

Foto: Ejercicios militares Cold Response de la OTAN en Rena, Noruega. (EFE/Geir Olsen)

Es evidente que el cambio de posición de Finlandia ha sido rápido y profundo. La OTAN es la mejor opción en una situación de amenaza sin precedentes. Las relaciones económicas con Rusia han pasado de ser una oportunidad de negocio para Helsinki a una carga y cualquier objetivo político anterior de buscar intereses comunes y áreas de cooperación parece ahora un sinsentido. Además, la imagen internacional de un país importa. Tanto es así, que en una entrevista televisiva realizada el 26 de marzo, el presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, subrayó no solo el potencial de la pertenencia a la OTAN para disuadir a Rusia, sino también su probable impacto positivo en la percepción de Finlandia en el exterior.

Un elemento nuevo en el debate sobre la OTAN en Finlandia es que los dirigentes del país están ahora dispuestos a actuar directamente contra la demanda de Rusia de que su pequeño vecino se mantenga fuera de la alianza. Existe una renovada alerta ante el hecho de que, si Finlandia no entra en la OTAN ahora, en el futuro tendrá menos "libertad de movimiento", la premisa tradicional de la política de seguridad y defensa finlandesa. Así, el margen de maniobra de Finlandia estaría ahora mejor protegido dentro de la alianza que fuera de ella, que era el consenso anterior. Un nuevo informe del Gobierno finlandés sobre los cambios en el entorno de seguridad hace explícita esta nueva valoración de los intereses del país:

Foto: Jens Stoltenberg. (Reuters/Johanna Geron)

"En una situación en la que Rusia pretende construir una esfera de influencia a través de demandas y medios militares, no reaccionar a los cambios en el entorno de seguridad podría conducir a la alteración de la posición internacional de Finlandia y a un estrechamiento de su margen de maniobra".

Además, otros dos aspectos pueden haber impulsado a los líderes finlandeses a actuar. En primer lugar, como miembro de la OTAN, Finlandia podría influir en la alianza desde dentro. La naturaleza intergubernamental de la OTAN le vendría bien a Helsinki en este sentido: como las decisiones se basan en el consenso, Finlandia no se enfrentaría a críticas internas por participar en actividades de la OTAN que no apoye necesariamente.

En segundo lugar, el ingreso en la OTAN tendría consecuencias positivas para la cooperación nórdica, que goza de una notable popularidad en la opinión pública de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia. Por eso, cualquier impulso a la 'Norden' -término utilizado por los cinco Estados nórdicos para describirlos- debería ser bienvenido tanto por los responsables políticos como por sus ciudadanos. Además, Norden aportaría esta larga tradición de cooperación (especialmente entre Suecia y Finlandia) a la OTAN.

Foto: Foto: EFE/Maurizio Gambarini.

De hecho, el ingreso en la OTAN de los cinco países nórdicos representaría una nueva e importante agrupación que contribuiría a una nueva forma de regionalismo dentro de la alianza. El periodista sueco Peter Magnus Nilsson en el Dagens Industri del 24 de abril llega incluso a bautizarla como 'NordNATO', una importante entidad estratégica en la que Suecia desempeñaría un papel central. Y el redactor jefe del periódico finlandés Helsingin Sanomat, Kaius Niemi, ha escrito sobre el potencial de un bastión nórdico en la alianza.

Sin duda, la OTAN habrá observado que los nuevos tipos de subregionalismo podrían ser tanto útiles como problemáticos a medida que la alianza evolucione. Sin embargo, para los finlandeses y los suecos se trata de una nueva perspectiva bienvenida y tranquilizadora sobre cómo podría ser la adhesión a la OTAN. Si Suecia se une a Finlandia este mes, el abandono de la no alineación será significativo e irreversible. Pero también tiene el potencial de fortalecer a los países nórdicos y proteger la integridad futura de la región.

*Análisis publicado en el European Council on Foreign Relations por Hanna Ojanen y titulado 'NordNATO: Why the case for Finland to join NATO is stronger than ever'

Mucho se ha hablado sobre las razones por las que Finlandia solicitaría ingresar en la OTAN y por qué hasta ahora no eran lo suficientemente fuertes como para impulsar una petición oficial de adhesión. Varios meses después, la firmeza de esas razones ya no está en duda, Finlandia ha redefinido sus intereses en materia de seguridad y ya ha oficializado su intención de entrada en la Alianza Atlántica. ¿Qué ha cambiado y cuáles son las nuevas razones que explican la decisión finlandesa?

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