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Von der Leyen apaga el 'modo pandemia' y pide a la UE "unidad y visión" mirando a 2024
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Discurso del Estado de la Unión

Von der Leyen apaga el 'modo pandemia' y pide a la UE "unidad y visión" mirando a 2024

La presidenta de la Comisión Europea celebra la buena gestión de la campaña de vacunación a nivel europeo y ya mira hacia delante, centrándose en el aspecto digital, social y de seguridad y defensa

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante su discurso del estado de la Unión. (Reuters)
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante su discurso del estado de la Unión. (Reuters)

Ursula von der Leyen ha vivido durante los dos primeros años de mandato atrincherada en la planta 13 del edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea. Cuando se cumplieron sus 100 primeros días al frente de la institución —esa especie de “luna de miel” que se le da a los nuevos Ejecutivos—, Europa ya estaba siendo arrasada por la pandemia del coronavirus. Italia estaba ya confinada, España estaba a punto de encerrar a sus ciudadanos. Las piezas del dominó irían cayendo en las semanas siguientes.

Desde entonces, la alemana no ha hecho otra cosa que lidiar con crisis: la sanitaria, la económica derivada de los efectos de la pandemia. Ha ido improvisando, salvando partidos, tapando agujeros sobre la marcha. La de Von der Leyen ha sido una presidencia “a la defensiva” durante los dos primeros años. Y, este miércoles, la alemana ha aprovechado para resarcirse, para vengarse de alguno de sus críticos. El punto obvio para hacerlo era la gestión de las vacunas contra el coronavirus, uno de los elementos de su presidencia más criticados durante los primeros meses de 2021. Por eso, Von der Leyen, sabiendo que finalmente la gestión ha resultado ser un éxito, ha comenzado precisamente por ahí, sin querer soltar la presa: “Hoy, y contra todas las críticas, Europa está entre los líderes mundiales”.

Foto: Una 'vacuguagua' recorre Gran Canaria para repescar rezagados. (EFE)

La alemana ha celebrado especialmente que la Unión Europea se mantuviera abierta a las exportaciones mientras otros grandes bloques evitaban la salida de las dosis producidas en su territorio. “Somos la única región en el mundo en lograr eso [repartir 700 millones de dosis a los Estados miembros y exportar otras tantas]. Hemos cumplido con Europa. Hemos cumplido con el mundo. Lo hemos hecho bien, porque lo hicimos a la manera europea. ¡Y funcionó!”, ha asegurado una Von der Leyen que saboreaba el momento.

A diferencia de la ministra de Defensa alemana que en julio de 2019 fue elegida por los líderes europeos para ser la próxima presidenta de la Comisión Europea, inexperta en los grandes escenarios y ante los poderosos focos de la política europea, la Von der Leyen de hoy sabe moverse mejor en este tipo de eventos. Sigue manteniendo un estilo sobrio e intenta pisar siempre sobre seguro, pero ya trabaja mejor con su público, los eurodiputados en este caso, y trata de dar más empuje a sus discursos y sus propuestas.

Evita arriesgarse hasta el punto de que cuando habla de la situación del estado de Derecho en la Unión Europea, por la que la Comisión Europea mantiene un duro pulso con los Gobiernos de Polonia y Hungría, la presidenta evita hacer cualquier referencia explícita hacia Varsovia y Budapest a pesar de que los 751 eurodiputados saben perfectamente a quién se refiere la alemana.

Alzando la vista hacia 2024

Von der Leyen ha empezado a apagar en este discurso el “modo pandemia” en el que la UE ha vivido durante el último año y medio, y ha empezado a mirar a lo que queda de legislatura, que termina en 2024, aunque de forma efectiva los últimos dosieres se podrán cerrar en realidad en los últimos meses de 2023.

Para este tiempo y los elementos en los que la UE tiene que trabajar, en economía, juventud, seguridad y defensa o inmigración, Von der Leyen ha pedido dos cosas: unidad, que ha sido uno de los elementos fundamentales a la hora de abordar la crisis del coronavirus, y visión.

Defensa

Una de las principales propuestas de la alemana ha sido avanzar en la “Unión de la Defensa”. Ha sido uno de los elementos centrales del discurso porque Von der Leyen lo conoce bien: fue ministra de Defensa alemana en el último Gobierno de Angela Merkel y tenía buena reputación entre sus colegas en la OTAN. Se sabe el temario y le interesa.

El debate respecto a la seguridad y la defensa se ha potenciado a partir de la salida de Afganistán. Se espera que en las próximas semanas la Comisión haga una propuesta para la creación de una “fuerza de acción rápida” de 5.000 efectivos. Von der Leyen ha señalado que “habrá misiones donde la OTAN o la ONU no estarán presentes, pero donde debería estar la UE”, especialmente en su vecindario. Por eso ha anunciado una cumbre centrada en la defensa durante la presidencia francesa del Consejo, que se celebrará entre enero de 2022 y finales de junio del mismo año.

Foto: Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea. (EFE)

En general, todos los movimientos “autónomos” de Europa en el ámbito de la defensa generan nerviosismo entre parte de los socios europeos, especialmente los del este y bálticos, cuya protección respecto a Moscú depende enteramente en la alianza atlántica y la protección de EEUU. Por eso Von der Leyen ha explicado que este camino requerirá una cooperación con la OTAN. “Pero simplemente no existe un problema de seguridad y defensa en el que la respuesta sea una menor cooperación. Necesitamos invertir en nuestra asociación conjunta y aprovechar la fuerza única de cada lado”, ha señalado la alemana, que ha anunciado que trabaja junto con Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, en una nueva Declaración Conjunta UE-OTAN.

Clima

Otro de los pilares del discurso de la presidenta ha sido la cuestión del clima. Antes del verano el Ejecutivo comunitario presentó su paquete de propuestas legislativas para lograr recortar las emisiones un 55% en 2030 respecto a los niveles de 1990. Y aunque el tema es muy divisivo y las propuestas complejas, lo que provocará una larga y difícil negociación en el Consejo, la alemana ha preferido mirar hacia fuera: hacia China y Estados Unidos.

“Los objetivos que el presidente Xi (presidente chino) ha fijado para China son alentadores. Pero pedimos ese mismo liderazgo para establecer cómo llegará China allí”, ha señalado Von der Leyen, en una de las escasas referencias directas de todo su discurso a países particulares.

Foto: Conferencia del Cambio Climático de la ONU (COP25) en Madrid. (Reuters)

También se ha dirigido hacia EEUU, en referencia a las finanzas climáticas necesarias para que todo el mundo avance de forma conjunta hacia los objetivos: “Propondremos ahora 4.000 millones de euros adicionales para la financiación climática hasta 2027. Pero esperamos que Estados Unidos y nuestros socios también den un paso adelante. Cerrar juntos la brecha de financiación climática (EEUU y la UE) sería una fuerte señal para el liderazgo climático mundial. Es hora de cumplir”.

La alemana ha tocado otros puntos a lo largo de su discurso. Ha hablado sobre la precariedad laboral y ha propuesto que el 2022 sea el “Año de la Juventud Europea”, así como un programa del estilo Erasmus para jóvenes que quieran trabajar en otros países. También ha abordado la crisis de los semiconductores, insistiendo en que la Unión Europea debe ser ambiciosa para poder ser líder en este campo, o la lucha contra la violencia de genero, prometiendo una nueva norma para “combatir la violencia contra las mujeres, desde la prevención hasta la protección”.

En general, el discurso ha sido bastante bien acogido por los eurodiputados, aunque han criticado la falta de concreción y autocrítica. No se ha atrevido a mencionar a Polonia y Hungría, y también ha esquivado cualquier referencia a la dirección que debería tomar la reforma de las normas fiscales. Pero Von der Leyen no tenía ninguna intención autocrítica o de pisar charcos: es un discurso de resarcimiento casi personal tras un año y medio de asedio. Y para poner algunas ideas más sobre la mesa sin arriesgar demasiado.

Ursula von der Leyen ha vivido durante los dos primeros años de mandato atrincherada en la planta 13 del edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea. Cuando se cumplieron sus 100 primeros días al frente de la institución —esa especie de “luna de miel” que se le da a los nuevos Ejecutivos—, Europa ya estaba siendo arrasada por la pandemia del coronavirus. Italia estaba ya confinada, España estaba a punto de encerrar a sus ciudadanos. Las piezas del dominó irían cayendo en las semanas siguientes.

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