El bitcoin: una 'criptotrinchera' contra la inflación que genera furor en América Latina
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Venezuela, Cuba, Argentina y los que vienen

El bitcoin: una 'criptotrinchera' contra la inflación que genera furor en América Latina

El bitcoin ha perdido un 17% tras entrar en vigor su uso legal en El Salvador. No obstante, las criptomonedas siguen adentrándose en América Latina por la alta inflación

Foto: Un Starbucks en El Salvador, donde ya se puede pagar con bitcoins. (Reuters)
Un Starbucks en El Salvador, donde ya se puede pagar con bitcoins. (Reuters)

El Salvador ha hecho historia esta semana al convertirse en el primer país del mundo en introducir el bitcoin como moneda de curso legal. La criptodivisa convivirá a partir de ahora con el dólar, que el país centroamericano adoptó hace ya dos décadas. Cada ciudadano será libre de optar por la moneda que prefiera, pero todos los actores económicos tendrán la obligación de aceptar bitcoins si alguien así lo desea.

El controvertido movimiento ejecutado por el presidente Nayib Bukele, acusado por sus críticos de un creciente autoritarismo, podría ser imitado próximamente por otros países latinoamericanos que ya están avanzando leyes para regular un sistema que está sirviendo de válvula de escape financiero para cientos de miles de personas. El uso del bitcoin y otras criptomonedas no ha dejado de crecer en América Latina desde hace casi una década y se ha incrementado durante la pandemia debido a la devaluación de las inestables divisas regionales.

Foto: Foto: EC.
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Dos de los países donde más ha crecido el número de usuarios son Venezuela y Argentina, países que sufren fuertes episodios inflacionarios desde hace años. Para muchas personas, el bitcoin es un refugio ante la devaluación del bolívar y el peso. “Venezuela acumula ya 44 meses de hiperinflación y una pérdida de confianza en el bolívar, que ha llevado a que el país se convierta en una economía multimoneda. Se usan divisas de otros países, como el dólar, pero también los criptoactivos, que son un vehículo para resguardarse y hacer frente a la pérdida de poder de compra”, comenta el economista venezolano Aaron Olmos, director de Olmos Group, a El Confidencial.

Algo parecido ocurre en Argentina. “La gente tiene desconfianza en los bancos después de las crisis que ocurrieron en el país y los corralitos. Por eso se refugia en las criptomonedas. Hay, además, una gran necesidad por la continua devaluación del peso”, explica el economista colombiano Camilo Rodríguez Blanco, pedagogo de monedas virtuales en Argentina y fundador de Crypto Rocket Group.

Cuando la volatilidad no importa

Apostar por las criptomonedas es una opción arriesgada por su volatilidad. El bitcoin ha sufrido pronunciadas devaluaciones desde que se ha popularizado su uso. Sin ir más lejos, El Salvador compró esta semana 400 bitcoins para celebrar la 'oficialidad' de la criptomoneda en el país. En el momento de la compra, el monto era equivalente a unos 16,7 millones de euros. Pocas horas después, el bitcoin se había devaluado un 17%. El Salvador había perdido unos dos millones de euros por el camino, provocando las críticas de los detractores de la medida.

Pero el valor del bitcoin también puede aumentar de forma considerable en un corto espacio de tiempo, y a eso apuestan los cientos de miles de usuarios en América Latina. Sobre todo, en los países inflacionarios. “Se prefiere estar con una criptomoneda, que puede depreciarse, pero también tener un incremento, lo que la hace [para muchos] más confiable que el mismo bolívar”, asegura Olmos. La posibilidad de un incremento del valor de la moneda venezolana es muy remota. Muchos venezolanos convierten su paga en 'cripto' en cuando la reciben.

Foto: Nayib Bukele. Foto: Reuters.

Los riesgos del bitcoin adquieren otra dimensión cuando se toman a nivel estatal, como sucede en El Salvador. “El principal peligro es jugar al casino virtual con el bienestar de las personas, quienes, por la forma en como quedó establecida la ley, serán quienes asuman el riesgo cambiario y todos los efectos de esta decisión. El Salvador podría ser nuevamente el laboratorio económico de un experimento, liderado no por científicos, sino por politiqueros, donde todo apunta que saldrá mal”, expone el salvadoreño Ricardo Castaneda, economista del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales.

Castaneda es muy crítico con la decisión tomada por el Gobierno de Bukele y aprobada en el legislativo con la amplia mayoría de diputados que obtuvo el partido del líder salvadoreño en las elecciones de principios de año. “Es muy difícil saber con precisión por qué el Ejecutivo salvadoreño ha dado ahora este paso. Yo creo que la familia del presidente ve esto como una enorme oportunidad de negocio. También como una forma de saltarse las posibles sanciones que pudiera imponer Estados Unidos por los actos de corrupción y autoritarismo”, comenta el economista.

Foto: EC

En efecto, operar en bitcoins significa saltarse, aunque sea mínimamente, algunas de las barreras del sistema financiero dolarizado mundial, y las 'cripto' están siendo regularizadas en economías que tienen problemas políticos con Washington. Venezuela ha registrado algunas normativas con respecto a criptomonedas e incluso lanzó, con escaso éxito, su propia divida digital, el fallido petro, avalada por las reservas energéticas del país.

Cuba, por su parte, anunció hace unos días que va a legalizar el uso de criptomonedas, otorgando licencias a proveedores de servicios que operen en bitcoins u otras variedades. El movimiento permite tanto al Gobierno como a los cubanos eludir algunas de las sanciones introducidas al final de la Administración de Donald Trump, pero mantenidas por Joe Biden. Hará posible, por ejemplo, la reactivación del envío de remesas de cubanos residentes en EEUU a sus familiares en la isla, que sufrió un duro golpe después del cierre de 400 sucursales de Western Union por las sanciones estadounidenses.

Desde enviar remesas hasta evadir impuestos

De hecho, la mayor parte de los latinoamericanos usuarios de bitcoins operan la criptodivisa porque es una manera fácil y barata de recibir el dinero de sus familiares migrantes en los países del norte o de Europa. Western Union y otras plataformas cobran cuantiosas comisiones por los envíos de dinero, inexistentes en el caso del bitcoin, en transacciones que, además, son mucho más rápidas. Ese es el principal argumento de Bukele a la hora de vender la adopción de la criptomoneda en El Salvador, un país donde las remesas suponen el 20% del PIB.

Foto: El presidente de El Salvador, Nayib Bukele. (Reuters)

El bitcoin supone, además, un aliciente para el comercio o las relaciones laborales transnacionales, desconectados hasta ahora, en muchas ocasiones, por la existencia de divisas diferentes en cada país. Tiene el potencial, dicen quienes lo defienden, de reducir esas barreras. Pero, igual que el bitcoin puede tender puentes entre los países, sus detractores alertan también de que puede hacer aumentar la evasión fiscal y favorecer las economías ilegales. La actividad económica con criptomonedas escapa, en muchas ocasiones, al fisco, en cuanto a transacciones o relaciones laborales, pero a los críticos del bitcoin les preocupa también que sirva para lavado de dinero a gran escala de organizaciones de narcotraficantes o vendedores ilegales de armas.

“El lavado de activos existe en el mundo de las criptomonedas. Lo que se mueve, hoy en día, no se puede registrar por parte del Estado, porque la mayoría circula en negro. Es complicado de rastrear, pero el uso para lavado de activos sigue siendo mínimo en Argentina. Por lo que nosotros sabemos, la mayoría lo usa para trasladar valor a familiares o hijos, o para ahorrar a largo plazo”, comenta el economista Camilo Rodríguez.

Foto: Cartel de Bitcoin en El Salvador (EFE)

“La única forma de protegerse ante el lavado de activos es, básicamente, pidiendo grandes documentaciones, grandes cantidades de ‘compliance’ y siguiendo los rastros de quienes hacen grandes transacciones en las casas de cambio. Hoy en día, hay herramientas forenses para poder rastrear los movimientos de monedas de un lugar a otro, pero falta mucha capacitación de quienes construyen las normativas”, añade el experto en bitcoin.

Una de las mayores críticas de los detractores de las criptomonedas es que detrás de ellas no hay un banco central, ni autoridad alguna que pueda garantizar la inversión. Además, las dos grandes potencias mundiales están, por ahora, en contra de su uso y el rechazo actual de EEUU y China está afectando al valor de la criptomoneda, y esa situación añade riesgo a la inversión, pese a que ambos países cuenten con planes serios de emitir sus propias criptomonedas.

Pero las decisiones de Washington y Pekín no parecen estar siendo tomadas en cuenta en demasía por dirigentes o altos políticos de los países latinoamericanos. Paraguay podría seguir los pasos de El Salvador y en Panamá también se están dando conversaciones de alto nivel para elaborar una regulación amplia de las criptomonedas. El bitcoin ha llegado a Latinoamérica para quedarse.

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