¿Criptosoja al rescate de Argentina? Cómo invertir en un país con inflación crónica
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¿Criptosoja al rescate de Argentina? Cómo invertir en un país con inflación crónica

Sumida en una disputa electoral y con una inflación descontrolada, Argentina no parece un gran destino para la inversión, pero algunos sectores ofrecen algo de esperanza

placeholder Foto: Campesinos protestan frente a la Casa Rosada contra la inflación. (Reuters)
Campesinos protestan frente a la Casa Rosada contra la inflación. (Reuters)

En febrero, la preocupación invadió las gerencias de las principales cadenas de gasolineras de Argentina. Se avecinaba una fuerte subida de los combustibles, el litro de nafta súper iba a superar los 99 pesos argentinos (0,91 euros) en gran parte del país y tanto los surtidores como la cartelería electrónica no estaban preparados para albergar números de tres cifras con dos decimales. Solo tienen cuatro espacios.

La petrolera Axion tomó la delantera y mandó a las gasolineras un comunicado que trascendió a los medios. El mensaje contenía un número de asistencia para que sus socios pudieran reconfigurar los instrumentos. Cuando el aumento ocurrió esta semana, el precio del combustible había perdido un decimal en Argentina. El dato es anecdótico, pero refleja el nivel de inflación con el que el país austral empezó el año.

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En la misma semana del aumento de 7% en los combustibles (primero de una serie que en dos meses más llegará al 18%), el Gobierno prepara un nuevo impuesto para empresas que facturen más de 1.600 euros y vuelve a amenazar a las compañías alimentarias con multas y sanciones para quienes suban los precios o retengan mercadería. Medidas que, al menos para los inversores del mercado local, tienen un tufillo a la Venezuela de Nicolás Maduro.

Según el ministro de Economía, Martín Guzmán, su cartera “eligió concentrar la depreciación en los primeros meses del año” para llegar a una inflación anual del 29%. Las consultoras privadas ya calculan casi el doble.

Al flagelo de la inflación se suman otros problemas endémicos de la Argentina, como la burocracia. Según el informe Doing Business del Banco Mundial, el país no se encuentra entre los que más facilidades ofrecen para abrir una empresa: ocupa el puesto 126 de los 190 registrados. España, por ejemplo, ocupa el puesto 30 en el mismo 'ranking'. Por este y otros motivos, el país fue uno de los que tuvo peor desempeño económico de Latinoamérica en 2020: el PBI cayó a 10,4% y para 2021 el FMI espera un repunte de solamente 4,5%, muy por debajo de Chile (5,8%) o Perú (9%).

Foto:  Opinión


En el medio, las legislativas

El economista Esteban Domecq asegura que hay cuatro grandes condicionantes para consolidar la recuperación económica de Argentina en el 2021: “Por un lado habrá que ver la magnitud de la segunda ola de coronavirus que tendremos en los próximos meses, y qué implica eso en términos de restricciones, la negociación con el FMI, el dólar que empuja a la inflación y el comportamiento del Gobierno de cara a las elecciones”.

Según el consultor “se modificó el programa económico con un claro objetivo electoral”. Es decir, Fernández espera llegar a las elecciones de octubre con planes de ayuda social sostenidos a base de emisión monetaria y déficit en lugar de aplicar medidas que frenen la inflación. Al mismo tiempo, buscará mantener las tarifas energéticas, en particular luz y gas domésticos, atrasadas con respecto al tipo de cambio.

No veo espacio para nuevas inversiones hasta que no se despeje el horizonte político y se resuelvan los problemas macroeconómicos”, resume Domecq.

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El sector inmobiliario: tentador, pero no lo suficiente

El ladrillo en este país es una forma de inversión: acorralada por la inflación y las restricciones al dólar, buena parte de la clase media invierte en propiedades y reserva valor en ellas. Algunos hasta consiguen una pequeña renta a través de alquileres. Sin embargo, los precios de las propiedades en Buenos Aires se desplomaron en 2020, principalmente debido a las restricciones de circulación por la pandemia.

En barrios 'top' de la capital como Puerto Madero, el metro cuadrado cayó más del 10% en dólares y de promedio en el conurbano de Buenos Aires el descenso fue del 20%. En enero de 2021 hubo en toda la ciudad solamente 1.619 contratos de compraventa, un número inferior al de enero 2002, posterior a la gran crisis del país. Los valores de construcción en 2020 también llegaron a bajos históricos. Sin embargo, los expertos aseguran que no es una inversión rentable desde el extranjero. José Rozados de la consultora Reporte Inmobiliario: “Lo que busca un inversor extranjero es inversión a largo plazo y en ese sentido el panorama del país no acompaña”.

Rozados cuenta una anécdota personal: “Los empresarios españoles con los que he trabajado observaron el mercado local y normalmente decidieron invertir en Punta del Este (Uruguay) porque encuentran una situación macroeconómica más estable, más certidumbre legal y mayor grado de seguridad jurídica. Los valores hoy en Argentina no son tan bajos como para que se vean convocados”, comenta.

Foto: Vista exterior de la embajada de Estados Unidos en La Habana.

No todo está perdido para los inversores financieros

A estas alturas podría decirse que la economía argentina está sumida en el séptimo infierno de Dante, pero desde el sector bancario anuncian que no todo está perdido. Los expertos en finanzas ven con buenos ojos algunas variables. “La industria de fondos comunes de inversión (FCI) en Argentina se muestra muy dinámica en los últimos tiempos. En la misma participan 55 gestoras de origen local e internacional. Los activos bajo gestión han experimentado un crecimiento del 130% en 2020 y en este año muestran una evolución mayor al 15%”, explica a El Confidencial Daniela Castaldo, CEO de Santander Asset Management.

La ejecutiva aclara que “se ofrecen productos de 'money market', 'balance', de renta variable y 'fixed income”. Dado el contexto macro, estos últimos vinculados a la inflación resultan los más atractivos debido a las expectativas que tiene el mercado respecto a la evolución de esta variable. “Por otra parte, para diversificar el riesgo, también se ofrecen alternativas vinculadas a la evolución del tipo de cambio”, asegura Castaldo.

Por otro lado el precio en alza de la soja, que pasó de 375 dólares por tonelada en febrero de 2020 a 574.80 en febrero de 2021, hace pensar que el Gobierno de Alberto Fernández podría tener algo de viento de cola de ahora en adelante. Tanto es así que hay emprendedores pensando en un nuevo sector: la criptosoja.

Foto: El presidente Ivan Duque durante la llegada del primer cargamento de vacunas contra el covid-19. (Foto: EFE)

Uno de los inventores de la criptosoja es Ariel Scaliter, ingeniero en Telecomunicaciones de la Universidad de Buenos Aires y MBA de UCEMA. Consultado por El Confidencial explicó que el sistema que él impulsa a través de la empresa Agrotoken, convierte a la tonelada de soja en una criptomoneda, en una 'stablecoin'. “El precio de la moneda está vinculado al precio internacional de la soja y su valor está respaldado por la 'blockchain' y por los oráculos (grandes exportadores) que otorgan la prueba de reserva de granos”, añade Scaliter.

La diferencia de esta criptomoneda con la inversión en el mercado de futuros es la accesibilidad. Según Scaliter “es democratizar el acceso a las 'commodities”.

El campo es optimista, pero con cautela

De acuerdo con el informe de ICEX los sectores que más exportan a Argentina son los productos químicos y los residuos de la industria agroalimentaria. Sumados acumulan un intercambio comercial por más de casi 455 millones de euros. Esto son buenas noticias, ya que pese a las restricciones impositivas, las retenciones y el tipo de cambio poco favorable para el campo, el precio en alza de la soja entusiasma a más de uno.

Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), habló al respecto con El Confidencial: "Los precios internacionales en materia de granos están muy bien y tienen alta demanda, pero cuidado porque esta bonanza no llega al productor por la enorme presión impositiva y la baja rentabilidad en Argentina". Chemes anticipó que "el consumo de insumos no bajará, pero la incertidumbre y la falta de plan del Gobierno pueden llevar a que muchos productores usen un paquete tecnológico de inversión menor y se pongan a la defensiva", es decir que usen menor cantidad o menor calidad en sus productos.

El representante agrario lamentó que no haya medidas a medio plazo porque países vecinos como Brasil o Paraguay están capitalizando el buen momento de los granos.

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