¿Puede una carcajada acabar con el delfín de Merkel? Alemania trata de digerir las riadas
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el cambio climático, en el foco de la campaña

¿Puede una carcajada acabar con el delfín de Merkel? Alemania trata de digerir las riadas

Laschet tiene la oportunidad dorada de mostrar su capacidad de gestión como líder de uno de los 'Länder' devastados, pero el golpe climático juega a favor de la ecologista Baerbock

placeholder Foto: Laschet captado por las cámaras riéndose durante una visita a las zonas afectadas por las riadas. (Reuters)
Laschet captado por las cámaras riéndose durante una visita a las zonas afectadas por las riadas. (Reuters)

Las históricas inundaciones que causaron estragos en el oeste Alemania —y parte de Bélgica— han hecho que el tramo final de la campaña hacia las elecciones para elegir al sucesor de Angela Merkel haya dado un súbito acelerón. El país todavía está digiriendo la tragedia y es pronto para saber su impacto final en los comicios. Por el momento ya ha forzado a los principales candidatos a suspender sus vacaciones de verano, última pausa antes de la maratón final, para reaccionar ante las devastadoras riadas. Un difícil ejercicio de funambulismo político en el que los candidatos se pueden llegar a jugar la carrera por la cancillería. No sería la primera vez.

En 1962, un desconocido Helmut Schmidt —concejal de Interior de Hamburgo— saltó al imaginario colectivo tras su eficiente gestión de unas inundaciones en el puerto de la ciudad y llegó a canciller 12 años más tarde. Cuarenta años más tarde, Gerhard Schröder aseguró su reelección en 2002 cuando se presentó resoluto tras las riadas que asolaron la ribera del Elba caminando entre el fango de las zonas afectadas con sus botas de agua para supervisar los daños y apoyar a los damnificados.

Foto: El primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet. (EFE)

Con las elecciones generales a dos meses, los tres principales candidatos —el conservador Armin Laschet, la 'verde' Annalena Baerbock y el socialdemócrata Olaf Scholz— interrumpieron sus días descanso para visitar las zonas afectadas en los estados de Renania del Norte-Westfalia y de Renania-Palatinado. Su presencia era obligatoria en tiempos de luto colectivo por la catástrofe, que ha dejado al menos 170 muertos y arrasando idílicos pueblos a orillas de los ríos Ahr y Erft. La magnitud del drama en una región cercana a los grandes centros industriales del oeste y, a la vez, con un encanto rural muy propio, exigía acciones.

Pero, como es habitual en estos casos, una parada electoral en zona de la tragedia conlleva sus dosis de oportunidad y riesgo. Es el escenario perfecto para mostrar capacidad de liderazgo, gestión y empatía; pero también se exponen a trasladar la impresión de estar buscando réditos electorales en plena desgracia o sufrir un traspié inesperado. El caso de Laschet, el delfín de Merkel para sucederla en la cancillería y presidente regional de Renania del Norte-Westfalia, ilustra cómo estos episodios son campo minado para los políticos.

La lamentable carcajada

El candidato conservador —con responsabilidad directa de gestión en unos de los 'land' más afectados por la tragedia— fue captado por unas cámaras de televisión bromeando y soltando unas carcajadas con algunos acompañantes en la puerta de una estación de bomberos mientras el presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, daba declaraciones sobre los damnificados con rostro sombrío. La escena explotó de inmediato en las redes sociales. La etiqueta #Laschetlacht ('Laschet se ríe') se hizo viral y el aluvión de críticas forzó al líder conservador a disculparse.

"Fue estúpido y no debería haber sucedido. Lo siento mucho. No puedo decir mucho más"

Fue estúpido y no debería haber sucedido. Lo siento mucho. No puedo decir mucho más", se volvió a disculpar este domingo Laschet en una entrevista con la televisión alemana ZDF. Aunque la indignación virtual se ha calmado, las imágenes han tenido un impacto directo en su imagen como potencial canciller, que cayó unos cinco puntos según los sondeos. Sin embargo, esta valoración personal por el momento no se ha trasladado a la intención de votos por partido. Pese al patinazo, las más recientes encuestas confirman que el bloque conservador de CDU/CSU lidera las preferencias con un 28%, una cómoda ventaja de nueve puntos sobre Los Verdes, que alcanzan el 19%. Los socialdemócratas, terceros en carrera, siguen estancados desde hace semanas en torno al 16% de la intención de voto.

Por otro lado, los últimos días han vuelto a dejar claro que el 'performance' de hombre de acción no es el fuerte de Laschet, quien se ha construido más bien una imagen de político sobrio y pragmático a lo largo de su carrera. Hay ejemplos de que eso pueden funcionar, y mucho: antes de sepultar su imagen como abogado de Donald Trump, el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, por ejemplo, había construido su prestigio político entre los escombros del 11-S. O la del propio Schröder, mencionada anteriormente.

Opacado por Merkel

Laschet, en cambio, no brilla en situaciones de crisis. "No es alguien que diga: 'Hurra, hay una crisis'", citaba a alguien de su entorno al semanario 'Der Spiegel'. Además de no tener el 'carisma heroico' de Schröder, el actual líder conservador también sale mal parado en la comparación con políticos más sobrios, como la propia Merkel.

Foto: Angela Merkel, canciller de Alemania. (Reuters)

La canciller estuvo en la zona de la tragedia poco después de Laschet, y si él salió maltrecho con el vídeo de sus risas impertinentes, a ella le pasó lo contrario. A Merkel, mimada por la opinión pública en sus meses finales de mandato, se la vio caminando entre la destrucción cogida de la mano de la líder regional de Renania-Palatinado, la socialdemócrata Malu Dreyer. La imagen de la canciller sujetando a una política rival —Dreyer sufre esclerosis múltiple— en medio de la desgracia desplegó su propio simbolismo político.

Laschet, en cierta forma, compite además con el legado de Merkel. También es cierto que el aspirante ha mostrado una peculiar capacidad de resistir a los ataques y la mala prensa, llegando a liderar su partido contra todo pronóstico. A ello se suma la base electoral de la CDU/CSU, que sigue siendo formidable pese a la lenta erosión de los últimos años y le ayuda a mantener la vitola de favorito para el 26 de septiembre. Al menos, de momento.

Foto: Imagen: Diseño EC.
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La discreción de Baerbock

Quién podría acabar logrando un impulso por el factor es Baerbock, quien necesitaba un cambio de narrativa tras los patinazos de las semanas pasadas. La ecologista fue la que enfrentaba probablemente el dilema más grande con su visita a la zona de la catástrofe, porque a diferencia de Laschet y del socialdemócrata Olaf Scholz, actual ministro de Finanzas, ella no ostenta actualmente ningún cargo ejecutivo. No tiene fondos que repartir o decisiones que tomar y, por tanto, nada que hacer en la zona.

Para evitar el reproche del cálculo electoral, Baerbock decidió que su visita no sería pública y no hay imágenes que la muestren en los pueblos afectados. Fue, posiblemente, la decisión más inteligente. La candidata tendrá de todas maneras sus oportunidades, porque lo que parece claro es que el golpe de realidad sobre las consecuencias del cambio climático favorece la percepción de que su partido es el más competente para temas ambientales.

Foto: Annalena Baerbock. (Reuters)

Una reciente encuesta del instituto digital Civey, encargada por 'Der Spiegel', recoge que el 56% de las personas que participaron en la encuesta considera que Baerbock sería la canciller más competente para enfrentar el cambio climático. Scholz figuraba segundo con el 35%, mientras Laschet alcanzaba solo un 26%. Las inundaciones han llevado el cambio climático al centro de la agenda electoral alemana, lo que favorece claramente la agenda de Los Verdes. La pregunta es si sabrán capitalizar el episodio para minar la dura resistencia que, hasta el momento, está ofreciendo Laschet.

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