Cinco claves que unas elecciones regionales nos dan sobre el futuro de Alemania
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Antesala de la batalla por la Cancillería

Cinco claves que unas elecciones regionales nos dan sobre el futuro de Alemania

El rotundo triunfo regional de la CDU demuestra que el partido de Merkel sigue siendo el rival a batir en Alemania, pero persisten las incógnitas de cara a septiembre

placeholder Foto: El líder regional de la CDU, Reiner Haselhoff, celebra junto a su esposa su victoria electoral. (EFE)
El líder regional de la CDU, Reiner Haselhoff, celebra junto a su esposa su victoria electoral. (EFE)

Las elecciones de este domingo en Sajonia-Anhalt son un libro abierto de cara a las generales del 26 de septiembre en Alemania. Una serie de claves, señales y advertencias para los comicios más inciertos en el país en 15 años. Por la marcha de Angela Merkel, las dificultades para conformar coaliciones mayoritarias estables y los efectos en la política de las crisis sanitaria, económica y social que ha provocado la pandemia. De la resistencia de la Unión Cristianodemócrata (CDU), pese a estar en horas bajas, a los problemas de Los Verdes para satisfacer en las urnas las expectativas de los sondeos, pasando por el debate tóxico de los conservadores sobre si tiene sentido mantener el cordón sanitario a la ultraderecha.

Con un 99,7% escrutado, la CDU de la canciller ganó con mayor contundencia de lo previsto al obtener un 37,1% de los votos, 7,3 puntos más que en las elecciones previas. En segundo lugar se situó el ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) con el 20,9%, lo que supone 3,4 puntos menos con respecto a hace cinco años. Tercera quedó La Izquierda, con un 11% de las papeletas, cediendo 5,3 puntos, seguida por el Partido Socialdemócrata (SPD), con un 8,4%, el Partido Liberal (FDP), con un 6,4%, y Los Verdes, con un 5,9%. Estas son las claves que estos resultados nos ofrecen sobre el futuro electoral de Alemania.

Foto: El líder de la CDU, Reiner Haseloff. (EFE)

No dar por muertos antes de tiempo a los conservadores

El bloque conservador lleva cayendo en las encuestas nacionales desde principios de año, en gran parte por la gestión de la pandemia. Algo similar sucedía en Sajonia-Anhalt, donde algunas encuestas les daban un empate virtual con la ultraderecha a escasos días de los comicios. Tras 16 años en el Gobierno federal (y una década en Sajonia-Anhalt), el desgaste de la formación es evidente y el cansancio entre ciertos sectores mediáticos y sociales, palpable. Además, sus candidatos, Rainer Hasselof en las regionales del domingo y el presidente de la CDU, Armin Laschet, para las generales de septiembre, carecen del magnetismo necesario para tirar en la campaña de personalidad.

Y, sin embargo, la CDU lidera las encuestas a nivel federal desde hace más de 16 años, con dos brevísimas interrupciones, una socialdemócrata y otra verde. El partido de Merkel, profundamente anclado en el centro-derecha, es la formación con la que se identifica una mayor proporción de alemanes y, aunque el candidato no encandile a las multitudes, muchos votarán a las siglas. Aunque sea para que no venzan otros. Además, parece difícil el trasvase de votos desde el bloque conservador. A su derecha solo está AfD (que ya le robó lo que podía llevarse) y los liberales carecen de pegada fuera de su nicho empresarial y profesional. Los saltos al campo ideológico de la izquierda son escasos.

Foto: Annalena Baerbock. (Reuters)

Los Verdes, las urnas y las encuestas

Pese a los recientes éxitos de Los Verdes en las últimas elecciones europeas y en varias regionales, el partido es conocido en Alemania por puntuar habitualmente más alto en los sondeos de intención de voto que lo que acaba logrando en las urnas. Esto es lo que les ha vuelto a pasar en Sajonia-Anhalt. Por eso, es necesario asumir con sano escepticismo las recientes encuestas que llegaron a situar a los ecologistas alemanes en primera posición, por delante del bloque conservador.

Los Verdes llevan más de un año colocados en segundo puesto en los estudios demoscópicos, con entre un 20 y un 25 por ciento de apoyos, y han elegido a una candidata a la cancillería, Annalena Baerbock, que puntúa bien en el centro sociológico alemán por ser joven, mujer y moderada, además de ser percibida como positiva, propositiva y muy preparada. Se da por supuesto que obtendrán en septiembre su mejor resultado en unas generales y que tienen muchas opciones de entrar en el próximo Ejecutivo, si no, directamente, de liderarlo. Pero deben cuidar las expectativas. Además, son proclives a meter la pata en campaña y a enredarse en peleas internas que airean públicamente.

Foto: Armin Laschet y Annalena Baerbock, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, en febrero de 2020. (EFE)

El derrumbe del SPD y La Izquierda

El SPD y La Izquierda han caído con fuerza en las elecciones de Sajonia-Anhalt y las encuestas apuntan que podría sucederles lo mismo en las generales. Los socialdemócratas tienen serios problemas, desdibujados ideológicamente tras ocho años de gran coalición con los conservadores, y con un candidato, Olaf Scholz, competente pero anodino. A La Izquierda le cuesta colocar sus temas en el debate público, especialmente con la irrupción de la pandemia. El fracaso de su iniciativa estrella —la congelación de los alquileres en Berlín, que tumbó el Tribunal Constitucional— tampoco ha ayudado.

Gran parte de lo que están subiendo Los Verdes son votos perdidos de estos dos partidos (el resto son conservadores moderados), con lo que la idea que acarician algunos ideólogos de tratar de establecer un tripartito progresista en Alemania seguirá quedándose como posibilidad teórica para salones y barras de bar. En momentos contados, los sondeos han dado viabilidad aritmética a esta opción (que solo ha cuajado en algunos 'Länder' del este, como actualmente en Berlín). En la práctica habría que ver si el SPD y La Izquierda serían capaces de ponerse de acuerdo en cuestiones esenciales, de la economía a la política exterior, pasando por la defensa.

AfD aguanta, como para dificultar la formación de Gobierno

La extrema derecha se ha dejado algunos puntos porcentuales en Sajonia-Anhalt, como las encuestas vaticinan que le sucederá a nivel federal. Pero se mantiene tremendamente estable (fortísima en el este del país) pese a las divisiones internas, los seguimientos de los servicios secretos y sus frustrados coqueteos con los negacionistas de la pandemia. Deberían quizá saltar las alarmas cuando los ultraderechistas quedan segundos y el alemán medio respira aliviado.

placeholder El candidato regional de la AfD, Oliver Kirchner. (Reuters)
El candidato regional de la AfD, Oliver Kirchner. (Reuters)

Dado que nadie está dispuesto a pactar con ellos, su papel en Sajonia-Anhalt se va a limitar a liderar la oposición. Pero por su fuerte representación, AfD va a poder dificultar la formación de Gobierno en el 'Land'. La CDU tiene varias opciones entre las que elegir. Ninguna sencilla, muchas abiertamente contra natura. Todo son tripartitos. Los conservadores podrían formar Gobierno junto al SPD y Los Verdes, reeditando el actual Ejecutivo regional (que ha superado dos graves crisis). También sumarían con el SPD y el FDP o con Los Verdes y los liberales. Todas estas opciones implican grandes compromisos en el centro político, decepciones en la militancia de los partidos en la coalición y, posiblemente, descrédito para el sistema, algo que solo beneficia a AfD.

El debate que no cesa en la CDU

Las elecciones en Sajonia-Anhalt no van a zanjar el debate que está desgarrando actualmente a la CDU. Una gran mayoría del partido está abiertamente en contra de cualquier tipo de colaboración con AfD, se opone incluso a dejarse votar en una investidura. Pero una ruidosa minoría quiere gobiernos de derechas en los 'Länder' y en toda Alemania y propugna una coalición de las dos formaciones. En Sajonia-Anhalt sería la única coalición viable con solo dos partidos.

Un colectivo llamado Unión de Valores, que asegura tener unos 4.000 miembros, en su mayoría miembros de la CDU, quiere un acercamiento a la ultraderecha. Su propio líder, Max Otte, asegura que, pese a militar en la CDU, votó por AfD en las generales de 2017, en protesta por el centrismo de Merkel. Laschet ha dicho que quien quiera acercarse a AfD puede dejar el partido y ha agregado que no piensa reunirse con Otte. Pero el debate puede perjudicar las perspectivas electorales de los conservadores, jaloneados por ambos extremos de su abanico ideológico. Esto es lo que menos necesita un partido que ha perdido 10 puntos porcentuales en lo que va de año y que aspira a liderar el próximo Gobierno alemán. Menos aún a cuatro meses de las elecciones.

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