Jared Kushner, esposo de Ivanka

El 'nerd' yerno de Trump que ha rescatado la carrera política de Netanyahu con su 'Plan'

Jared Kushner, quien mantiene lazos personales con Netanyahu, ha sido el responsable del 'Acuerdo del Siglo', el esperado plan de paz para Palestina e Israel

Foto: Jared Kushner. (Reuters)
Jared Kushner. (Reuters)

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, quien lleva casi 14 años en el poder, sufrió un primer revés cuando tras las elecciones de abril de 2019 no consiguió la mayoría necesaria para formar gobierno. En una segunda repetición electoral en septiembre pasado, tampoco lo logró. Y en noviembre fue oficialmente imputado por tres casos de corrupción. Parecía que su carrera, al menos al frente de Israel, estaba acabada. Y sin embargo, en la tercera convocatoria electoral el pasado 2 de marzo su partido Likud consiguió superar a su rival Benny Gantz y casi rozar la mayoría. ¿Cómo ha conseguido rescatar su figura? Tal vez uno de los responsables del rescate de Netanyahu sea Jared Kushner, yerno de Donald Trump y artífice del “Plan del Siglo”.

El empresario, promotor inmobiliario, editor de prensa y asesor del presidente de Estados Unidos Jared Kushner aún no ha cumplido 40 años y, entre otras acciones, ha liderado el plan de paz entre israelíes y palestinos que pretende resolver el intratable conflicto de una vez por todas y con urgencia y que ha sido calificado como “el pacto del siglo”.

Claro que quien así lo describe ha sido el espónsor del pacto, el presidente de EEUU, Donald Trump, y suegro de Kushner. El propio Netanyahu ha apoyado casi sin reservas un plan que, aunque recoge la existencia de un Estado palestino, cumple muchas de las demandas más extremas en cuanto a la anexión de la derecha israelí. El 'Plan del Siglo' se ha demostrado toda una victoria estratégica para Netanyahu quien, a diferencia de Trump, probablemente no quiere que sea aceptado por los palestinos y, de nuevo, poner en evidencia que “no hay con quien negociar”.

En 2009 Jared, hijo privilegiado de un promotor inmobiliario (acusado de corrupción y encarcelado por ello en 2004), contrajo matrimonio con la hija del mandatario, Ivanka, acercando dos fortunas familiares, tanto en dinero como en influencia.

Viéndolo hablar en entrevistas televisivas -no se presta a muchas-, el asesor y hombre de mayor confianza del presidente estadounidense, tiene una postura tan erguida que logra que su metro noventa y uno de altura sea aún más conspicuo. Su rostro permanece inexpresivo, ya sea si le preguntan sobre su falta de experiencia en política nacional e internacional, por su opinión frente a la inflexible postura del gobierno Trump con la inmigración, siendo él miembro de una familia de refugiados judíos huidos del Holocausto que encontraron refugio en Estados Unidos, o por su privilegiada situación de yerno y asesor. Físicamente, su oficina es la más cercana a la de Trump y quienquiera que entre en la del presidente, pasa necesariamente frente a la de Kushner.

"Tiene un aspecto físico extraño, parece siempre incómodo", señaló un a EC un alto diplomático israelí que prefirió permanecer en el anonimato. "No se entiende muy bien cómo forma parte de la familia Trump, que están hechos del mismo material brutal, mientas que él parece un 'nerd' (pringado). Y, sin embargo, precisamente por formar parte de esa familia, entiendo que sí debe de tener lo que hace falta para que ni su mujer ni su suegro le pasen por encima. Lo cual es mucho".

Demócrata hasta que se casó

Jared Kushner fue demócrata durante toda su vida hasta poco antes de que Trump entrase en política. Su primera donación a una campaña demócrata fue a los 11 años de edad. En 2008 apoyó económicamente a Hilary Clinton y el periódico que editaba, el New York Observer, apoyó a Barak Obama frente a John McCain. Sin embargo, tras expresar que Obama lo había decepcionado, Kushner se acercó a los republicanos, apoyando primero a Mitt Romney en 2012 y después uniéndose a la campaña presidencial republicana de su suegro, en 2015, inaugurando así su actividad política.

Sus críticos le acusan de no tener muchos más méritos que los que otorga el privilegio. En 2007 el periodista Daniel Golden publicó un libro titulado “The Price of Admission” (el precio de la admisión), subtitulado “cómo la clase gobernante estadounidense compra su éxito en las universidades de élite”, en el que revelaba que un pudiente promotor inmobiliario, Charles Kushner, había donado 2.5 millones de dólares a la universidad de Harvard en 1998, y cómo poco después el centro aceptó a en sus exclusivas filas a su “académicamente mediocre”, en palabras del autor, hijo Jared. El libro de Golden se convirtió en un 'best seller' cuando, una década más tarde, el “académicamente mediocre” Jared se convirtió en “la persona más poderosa de la Casa Blanca, aparte de Trump”, según opinó el corresponsal alemán de Welt en Washington Steffen Schwarzkopf, en conversación con este diario.

El "académicamente mediocre" Jared se ha convertido en "la persona más poderosa de la Casa Blanca, aparte de Trump"

"Es un hombre esquivo, principalmente con la prensa extranjera, y yo diría que es la persona que más influye en el presidente", indicó Schwarzkopf. “Ha ido quitando del medio a todo quien se interponía en su camino y ha quedado él solo. Casi”.

Tiene además reputación de llevarse el crédito de procesos que ya estaban en marcha antes de que él llegase, según el autor del reportaje de investigación más reciente sobre él en la revista Time, Brian Bennett.

Asesor presidencial

En enero de 2017 Kushner fue nombrado asesor presidencial. Dimitió entonces de su cargo de presidente en las Kushner Companies y dejó de ser el editor del Observer (designando para el puesto a su cuñado Joseph Meyer). Si bien el nombramiento de Kushner en la Casa Blanca fue puesto en cuestión por la ley norteamericana de anti-nepotismo, el departamento de justicia concluyó que "el presidente puede nombrar a familiares en su equipo de asesores". Su hija Ivanka también ostenta el cargo de asesora presidencial.

Desde 2018 Jared e Ivanka tienen acceso pleno a información clasificada. El puesto de él no está claramente especificado, pero se ocupa del plan de paz en el conflicto israelopalestino, entre otras áreas de la diplomacia de su país. Así, en agosto de 2017 viajó a Israel para reunirse con el primer ministro Benjamin Netanyahu, con quien mantiene lazos familiares y personales desde hace años.

También se encontró con el presidente palestino Mahmud Abás y según escribió la periodista Vicky Ward en su libro “Kushner, Inc.”, el negociador palestino Saeb Erekat le dijo a Kushner en aquella ocasión que sentía que estaba tratando con agentes inmobiliarios y no con representantes estadounidenses: "No habéis logrado la paz con los políticos. Quizá lo que necesitáis es un agente inmobiliario", respondió al palestino el asesor de Trump.

Jared Kushner. (EFE)
Jared Kushner. (EFE)

Un diplomático israelí entrevistado por El Confidencial en condición de anonimato, quien lideró misiones en países árabes y en E.E.U.U., reflexiona en la misma línea: “Lo cierto es que, nos guste o no, la conversación que hemos estado teniendo con los palestinos, o la que no hemos estado teniendo, ha fracasado estrepitosamente. Tal vez esta nueva aproximación de no negociar sino de decirles a los palestinos ‘vais a aceptar el Estado judío y les vais a dar a, b, c a los judíos’ y a los israelíes decirles ‘vais a aceptar el Estado palestino y os vais a callar’, funcione”, agregó.

El alto funcionario indicó que lo novedoso de esta situación en la que los estadunidenses presentan un plan de paz con un sentido de urgencia sin precedentes es que el modo de actuar de ese gobierno es “a lo bestia, o haces lo que te digo o te doy con el bate en la cabeza”, señaló, lo cual es sinónimo de dejar de apoyar económicamente a israelíes y palestinos. Un argumento muy convincente, convino el diplomático.

La decisión de haber hecho público el plan dos meses antes de las terceras elecciones generales en Israel, según fuentes del Ministerio de Exteriores israelíes, ha sido unilateralmente estadounidense y muchos consideraban que no le han hecho un favor a Netanyahu, quien difícilmente querría pasar a la historia como el político que facilitó la creación de un Estado palestino.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, saluda a Jared Kushner. (Reuters)
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, saluda a Jared Kushner. (Reuters)

“Kushner, como líder de la iniciativa, ha molestado profundamente tanto a la derecha israelí, que no contempla un Estado palestino, como a los palestinos, que no contemplan ceder en nada”, continuó el diplomático. “Hasta la fecha, este es el mejor plan de paz para Israel desde el punto de vista territorial. Israel puede anexionar, aunque la humillación para Netanyahu es que solo podremos hacerlo si EEUU lo consiente y cuando lo consienta. En términos generales el pacto consiste en que los (norte) americanos les dicen a los palestinos que o aceptan el plan o van a permitir que los israelíes sigan construyendo en Judea y Samaria, o sea en Cisjordania, y en tal caso, sí que se acabó la idea del Estado palestino”, especificó el diplomático.

El pragmatismo de la Administración Trump y la falta de contemplación para con sus 'amigos' se hizo aún más aparente con un reciente tuit de la Casa Blanca en el que el contrincante de Netanyahu, Benny Gantz, aparecía en la oficina oval con Trump, según señaló el alto funcionario. “El mensaje a Bibi (apelativo de Netanyahu) era claro: 'Te preferimos a ti, pero si pierdes las elecciones nos da igual, tenemos a Gantz'. Y es que son gente que se comporta de manera bastante horrible. Con Israel son menos horribles que con el resto del mundo, pero igual lo son bastante. Me imagino que además Kushner es del tipo de persona que se dice a si mismo ‘yo soy judío, y prefiero a los judíos, y todos ellos van a hacer lo que yo les diga’,” concluyó el diplomático. Sin embargo, fue con Netanyahu (y ningún representante palestino) con quien Trump dio la rueda de prensa presentando el plan y con quien se deshizo en elogios.

En una reciente entrevista con Al Jazeera, Kushner sentenció: “Si no cerramos el plan de paz hoy, con el ritmo acelerado del crecimiento natural de Israel, no creo que podamos hacerlo nunca más”. Y en el tono de ultimátum del vendedor no muy seguro de su producto o del vendedor muy ansioso por recibir su recompensa, agregó: “Lo vemos como la última oportunidad para que los palestinos tengan un Estado”.

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