El "Acuerdo del Siglo" presentado por Trump

Un túnel de 35km y una capital en los suburbios: las "locuras" del Plan de Paz

El largamente esperado 'plan de paz' para Oriente Medio anunciado por Trump incluye propuestas tan irreales un túnel subterráneo de 35 kilómetros que una Gaza

Foto: Mapa de la solución de dos Estados en el Plan de Paz de Trump. (Casa Blanca)
Mapa de la "solución" de dos Estados en el Plan de Paz de Trump. (Casa Blanca)
Autor
Tags
Tiempo de lectura8 min

El largamente esperado 'plan de paz' para Oriente Medio anunciado esta semana por Donald Trump no podría haber salido mejor para los intereses del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y los 'halcones' más nacionalistas del país. Pese a que el presidente estadounidense ha tachado el plan de "realista", lo cierto es que este enésimo intento de desatascar el conflicto israelopalestino incluye propuestas tan irreales como la construcción de un túnel subterráneo de 35 kilómetros que una Gaza y el resto de Palestina bajo el territorio del Estado de Israel, una estrechísima franja de terreno en el desierto para desahogar la presión demográfica de Gaza o el establecimiento de la capital del Estado palestino en unos suburbios de Jerusalén del Este.

El presidente Trump ha asegurado que el Estado palestino que dibuja el nuevo 'Acuerdo del Siglo' incluye un "territorio continuado" y "duplicará el territorio de los palestinos". Sin embargo, en el mapa conceptual del documento, titulado 'Paz para la prosperidad' y que ha hecho público la Casa Blanca, el Estado palestino es más bien un archipiélago: totalmente enclaustrado en territorio israelí y sin derecho a su propio espacio aéreo, no controlaría ninguna de sus fronteras excepto el paso entre Gaza y Egipto en Rafah (algo que ya hace) y, para unir los territorios palestinos de Gaza (controlado por Hamás) y Cisjordania, se construiría un túnel subterráneo de hasta 35 kilómetros de largo.

Además, Israel "cedería" varias bolsas de terreno en el desierto del Négev (donde también se están produciendo choques entre los locales beduinos y los colonos israelíes) para una "zona industrial" y otra zona "cultural y residencial" unidas entre ellas por una finísima franja de terreno paralela a la frontera con Egipto pero rodeada de territorio israelí. Dicha franja sería la única vía de comunicación entre Gaza y las nuevas áreas palestinas.

El plan, esbozado en 180 páginas de documento, refleja las propuestas de la hija y asesora de Donald Trump, Ivanka, y especialmente las de su marido Jared Kushner, a quienes Trump atribuyó la "solución brillante" que ofrece el 'plan de paz' para el conflicto. Si los palestinos aceptaran -cuyas distintas facciones ya han adelantado que no- recibirían "millonarias inversiones", que multiplicarían el PIB de Palestina. Entre otras, para construir el polémico túnel, que podría incluir, según el plan, incluso una línea de tren de alta velocidad. Las empresas que se encargarían de la construcción serían estadounidenses o israelíes.

Refiriéndose a dicho túnel, el acuerdo de paz lo refleja como que "el Estado de Palestina se beneficiará de un enlace de transporte de alta velocidad entre Cisjordania y Gaza, cruzando sobre o bajo el Estado de Israel territorio soberano". "Este cruce, que no existía antes de 1967 [fronteras a las que hace referencia la comunidad internacional], mejorará en gran medida el valor de este acuerdo de paz para los palestinos", confía.

Mapa conceptual de ambos Estados, Israel y Palestina, según el 'plan del Siglo'. (Casa Blanca)
Mapa conceptual de ambos Estados, Israel y Palestina, según el 'plan del Siglo'. (Casa Blanca)

Aunque se ha señalado como "un avance" que las autoridades israelíes reconozcan Palestina como un "Estado" en virtud de este plan, la propuesta presentada por Trump ofrece a Israel mucho más de lo que ha sido reconocido legalmente, por ejemplo, por las Naciones Unidas. "El presidente Trump se ha atrevido a ir mucho más lejos que sus antecesores al plantear, de manera unilateral, una propuesta que satisface todas las reclamaciones planteadas por el gobierno israelí, mientras ignora por completo las demandas palestinas", explica Ignacio Álvarez-Ossorio, profesor de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Complutense de Madrid.

Entre las demandas israelíes más polémicas está la de reconocer la anexión del Valle del Jordán, en el lado este de Cisjordania y fronterizo con Jordania. La anexión israelí de esta área, que el plan de Trump aceptaría, significaría un "bocado" del 30% del territorio de Cisjordania, y lo terminaría de enclaustrar dentro del territorio del Estado de Israel, dejándole sin una frontera con otro país árabe. La anexión del Valle del Jordán ha sido una de las peticiones del nacionalismo más radical israelí, que citan a los textos sagrados para la construcción de un Gran Israel "del mar al río Jordán".

Las fronteras establecidas en 1967 y reconocidas por los acuerdos de Oslo y la comunidad internacional quedan completamente olvidadas. El plan de paz acepta la anexión israelí de la mayoría de los asentamientos israelíes en Cisjordania, creando así ese "archipiélago" de territorios que quedarían bajo control palestino unidos solamente por una serie de carreteras. Dentro del Estado palestino quedarían, de todos modos, un puñado de enclaves israelíes. Lógicamente, todos los enclaves tendrán carreteras de conexión con el resto del territorio israelí que serán controladas por Israel.

Sin aeropuerto y sin control

Sin embargo, el Estado de Palestina no lo controlarían los palestinos. Además de exigir la desmilitarización de Gaza y el desmantelamiento de Hamás, el 'Acuerdo del Siglo' va un paso más allá. En una sección del documento, se sostiene que "una solución realista dará a los palestinos todo el poder para gobernarse a sí mismos pero no los poderes para amenazar Israel. Esto implica necesariamente las limitaciones de ciertos poderes soberanos en las áreas palestinas, como el mantenimiento de la responsabilidad de la seguridad israelí y el control israelí del espacio aéreo al oeste del Valle del Jordán [es decir, todo el territorio de Cisjordania]". Curiosamente, esta propuesta, incluso los términos en la que se ha redactado, coincide con la del propio Netanyahu en su libro "Una paz duradera", y que ya ha sido rechazado por los palestinos.

Será Israel el que se encargue de la seguridad tanto de los enclaves palestinos dentro del Estado de Israel como de los enclaves israelíes dentro del Estado de Palestina, así como de las carreteras y accesos entre enclaves y el resto de territorio. Al controlar los accesos fronterizos tanto al este como al oeste de Cisjordania, Israel "tendrá el derecho de impedir el acceso" a Palestina de personas que considere un riesgo.

Además del control del espacio aéreo, Israel mantendrá la soberanía sobre las aguas territoriales, incluidas las de Gaza, atendiendo, según el documento, a que "[las aguas territoriales] son vitales para la seguridad de Israel y proveen estabilidad a la región". La región oriental del Mediterráneo, con aguas entre Turquía, Israel y Egipto, está siendo objeto de nuevas investigaciones y negociaciones diplomáticas ante posibles nuevas bolsas de petróleo.

Así, el Estado de Palestina quedaría sin ninguna posibilidad de construir un puerto viable, ya que Cisjordania no tiene acceso al mar y las aguas de Gaza estarían bloqueadas por Israel. El 'plan de paz', sin embargo, admite esta realidad y ofrece un "acceso" (que no soberanía) a puertos de Ashdod y Haifa, en territorio israelí. El plan añade además la posibilidad de creación de "una isla artificial" que sirva de puerto para Gaza y donde poder incluso construir un pequeño aeropuerto (cuyo espacio aéreo sería controlado por Israel) cinco años después de que fuera aplicado por completo el 'plan de paz', "sujeto a la satisfacción de los requisitos de seguridad y ambientales de Israel". Una vez creada, los palestinos dejarían de tener derechos de uso de los puertos de Ashdod y Haifa.

Una capital en los suburbios

Durante la presentación del plan, en rueda de prensa en Washington junto a su homólogo israelí (y a la que no fueron invitados representantes palestinos), Donald Trump anunció triunfal que el Estado palestino contaría con la capital en Jerusalén del Este, "donde EEUU abriría con gusto una embajada". Pero, pocas líneas después, añadía que Jerusalén seguiría siendo "la capital indivisible" del Estado israelí. ¿Cómo coexistirían ambas realidades?

Hubo que bucear en el documento del 'plan de paz' para encontrar que Jerusalén pasaría por completo a territorio israelí, mientras que para la capital palestina solo quedarían tres barrios en los actuales suburbios de Jerusalén en el norte y este "del muro israelí", separados entre ellos y muy deprimidos económicamente.

Uno de los sitios más sagrados para la religión musulmana, la mezquita de Al Aqsa, quedaría en el lado israelí. El 'plan de paz' es consciente de ese hecho y apostilla: "Todos los musulmanes que vengan en paz serán bienvenidos a visitar y rezar en la mezquita de Al Aqsa". Actualmente, son habituales los cierres temporales de la explanada de las mezquitas y prohibiciones discrecionales de acceso de "jóvenes musulmanes" a la zona.

Mundo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
16 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios