las cifras se han duplicado en 5 años

Los contratos de armas que sostienen las guerras (y de los que España saca tajada)

La industria armamentística mantiene un negocio que mueve casi 100.000 millones de euros al año. Nuestro país se encuentra entre los diez principales fabricantes del mundo

Foto: Mohamed Hegazy, jefe del Estado Mayor del Ejército egipcio durante su visita a la feria EDEXI. (N. Tesón)
Mohamed Hegazy, jefe del Estado Mayor del Ejército egipcio durante su visita a la feria EDEXI. (N. Tesón)

En una pantalla en blanco y negro se adivinan los bultos de personas que van y vienen. Un vistazo más en detalle permite distinguir chaquetas y velos, gafas, corbatas… Cuando uno se acostumbra, es casi como si se pudieran ver los colores en la imagen. Frente a la pantalla una botonera similar al panel de control de un avión, con guardas de metal para los interruptores de encendido y disparo y dos joysticks paralelos: “Aquí está el freno, lo desbloqueas apretando aquí y con este botón puedes desplazarte”, explica el expositor. Los controles hacen girar un cañón montado sobre una torreta. Una sensación extraña pesa en el estómago al ver desplazarse el punto de mira sobre cabezas y cuerpos...

La experiencia permite comprobar cómo funcionaría sobre el terreno la tecnología de la empresa española Escribano, un sistema que permitirá controlar remotamente desde el interior un arma montada sobre un vehículo militar sin que el tirador tenga que estar expuesto y, por tanto, disminuyendo el riesgo. Junto a ésta, otras 12 empresa españolas (Anortec, Einsa, Mechanical and Engineering, Everis Aerospace, Defense and Security, GTD, Hisdesat, Indra, Navantia, Nightvision Laser Spain Pelican Products, Proytesca, SDLE, TEDAE, según la web de la feria) se han dado cita recientemente en El Cairo, donde las grandes compañías armamentísticas y representantes de 41 naciones han celebrado la primera feria de defensa e industria militar de Egipto, EDEX 2018.

Países europeos como Alemania, Francia, y España han compartido espacio con Rusia, China, Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos. Durante tres jornadas los asistentes compraron y vendieron; firmaron acuerdos y contratos; y sentaron las bases para futuras colaboraciones. Los drones que bombardearán Yemen, las bombas que se lanzarán en Siria, el gas lacrimógeno que ahogará las protestas en Egipto o la tecnología de espionaje y lucha antiterrorista en alguno de los conflictos actuales y por venir en los próximos años se han vendido aquí. Todo en un entorno luminoso, brillante, con vehículos recién salidos de fábrica donde hacerse fotos, y armas dispuestas, sin cargar para permitir toquetear, jugar, comparar…

Todo muy aséptico. Incluso lúdico. Aquí un simulador, allí un radar girando sobre un blindado y media docena de monitores donde centellean mapas, coordenadas… Una se siente como en un centro comercial en el que, sin embargo, no te cruzas con la típica familia, sino con “la Familia RPG [granada propulsada por cohetes]”, como explica uno de los carteles junto a los distintos tipos de esta munición expuestos.

En 2016, el valor total del comercio de armas fue de al menos 88.400 millones de dólares, según la base de datos de transferencias de armas del SIPRI (Centro Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo). Aquellos países que tienen datos oficiales sobre el valor financiero de sus exportaciones de Defensa representan más del 90% del volumen total de entregas de armas principales, por lo que la cifra es bastante precisa para obtener una estimación aproximada del valor financiero del comercio mundial de armas. Sin embargo, el SIPRI advierte de que la cifra real puede ser más alta. Un paseo por los 17.000 metros cuadrados donde más de 300 expositores ofrecieron la tecnología militar más avanzada: desde aviones no tripulados a inhibidores que permiten inhabilitarlos, pasando por todo tipo de armamento, sistemas de reconocimiento facial, detección antiminas, material antidisturbios, da idea de ese volumen económico que genera uno de los negocios más importantes del mundo.

El sistema de armamento teledirigido desarrollado por la firma española Escribano. (N. Tesón)
El sistema de armamento teledirigido desarrollado por la firma española Escribano. (N. Tesón)

Una buena época para el sector en España

El 70% de las ventas de armas está en manos de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido. Entre los 10 principales fabricantes se encuentran también Alemania, España e Italia.

En España, los últimos años han sido especialmente buenos. Tomando todas las ventas en su conjunto, España exportó armas por valor de 4.347 millones de euros en 2017, más del doble que en 2012. Estos volúmenes colocan a España en el séptimo puesto mundial por volumen de exportación de defensa, si se toma el cómputo de cinco años entre 2012 y 2016, según cifras de SIPRI. De cada euro invertido en defensa, 2 y medio retorna a la economía española, según publica Infodefensa en su anuario de 2017. Un negocio que las consideraciones a la constante vulneración de derechos humanos o las sospechas fundadas de que el armamento se emplee contra población civil en conflictos como el de Yemen podrían hacer peligrar. Existen protocolos de control para dar garantías de que eso no ocurre. La entrada en vigor del Tratado sobre el Comercio de Armas el 24 de diciembre de 2014 marcó un avance histórico para los derechos humanos. Pero la implementación de dichos protocolos y, sobre todo, el seguimiento del buen uso (si se puede hablar de buen uso en el caso de armas, fragatas y aviones de guerra y material anti disturbios), son complicadas, por no decir imposibles, como llevan años denunciando organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional o Intermón Oxfam.

El pasado 10 de diciembre, Greenpeace colgó una pancarta en el Arco del Triunfo de Moncloa, en Madrid, explicando a través de su página web que lo hizo para recordar al primer ministro Pedro Sánchez que “ha de acabar con la venta de armas” a Arabia Saudí y porque “ante la proliferación de los abusos contra los derechos humanos que se extiende por numerosos países del mundo, España ha de comprometerse sin fisuras a su cumplimiento”.

Arabia Saudí es el cliente más importante de España fuera de Europa y la OTAN. El año pasado el reino del Golfo compró armas por valor de 270,2 millones de euros, un 133% más que al año anterior. El bombardeo de un autobús lleno de niños en Yemen hizo saltar las alarmas y se detuvo un envío de armas comprometido. Pero finalmente prevalece dicho acuerdo y las armas acabarán en Arabia Saudí, lo que desató las protestas de grupos de derechos humanos como Greenpeace.

La española Navantia compartió stand, durante la feria de defensa con la compañía saudí de industrias militares, Sami en sus siglas en inglés. Ambas acaban de formar una empresa conjunta que se centrará en la fabricación de sistemas de combate marinos. “Sami-Navantia mejorará las capacidades locales en el campo naval y explorará nuevas oportunidades, como la cooperación en los programas de corbetas y botes patrulleros para las Fuerzas Navales de Egipto”, según el director ejecutivo de Sami, Andreas Schwer. “La empresa conjunta pretende participar formalmente en esas licitaciones con un contenido regional de más del 60 por ciento del volumen total del contrato", agregó, según declaraciones publicadas en la prensa Saudí. Sami planea consolidar su presencia de marca en el mercado y convertirse en una de las 25 empresas líderes del mercado mundial hacia 2030, según el ejecutivo. Egipto será uno de sus mercados objetivo. “Usaremos nuestra participación en EDEX para impulsar nuestra estrategia de exportar nuestros productos y servicios militares a países aliados”.

Egipto había ostentado hasta ahora el primer puesto en los compradores de material bélico español. Un país que tiene más de 40.000 prisioneros políticos, que hace un uso de las tecnologías de control (como las suministradas por la francesa Amesys (que cambió su nombre tras descubrirse que había vendido tecnología de espionaje digital al dictador libio Gadafi), para monitorear y encarcelar activistas, abogados… cuyas protestas han sido reprimidas de forma sangrienta y donde los asesinatos extrajudiciales están a la orden del día, según organizaciones locales e internacionales de derechos humanos como Human Rights Watch.

Los restos de un dron derribado por los rebeldes huthíes en Saada, Yemen, el 23 de diciembre de 2018. (Reuters)
Los restos de un dron derribado por los rebeldes huthíes en Saada, Yemen, el 23 de diciembre de 2018. (Reuters)

Armas para la paz y la estabilidad

El negocio armamentístico es un tema de conversación espinoso. Los organizadores, los asistentes, los expositores: todos esquivos y suspicaces a las preguntas de los periodistas. Aquellos que hablan, luego se arrepienten y aducen no estar autorizados. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha dejado claro con el reciente asesinato del periodista saudí Khasshogi en Estambul, que los intereses económicos prevalecen sobre la justicia y los derechos humanos. Y las armas mueven mucho dinero: Amnistía Internacional calcula, por encima de las estimaciones del SIPRI, que alcanzan los 100.000 millones de euros. El Rey emérito Juan Carlos I era fotografiado recientemente en Arabia Saudí con el príncipe heredero Mohamed Bin Salman, con cuya casa real mantiene históricas buenas relaciones, en un pésimo movimiento diplomático, aunque en el pasado se han atribuido a esas buenas relaciones la firma de acuerdos comerciales estratégicos con el reino del Golfo.

Todos se empeñan en hacer trascender un mensaje común de paz, estabilidad y seguridad, sin embargo, entre las luces, las azafatas, los uniformes y los drones resplandecientes (el stand de las armas automáticas chapadas en oro, clásicos que pusieron de moda dictadores como el libio Gadafi o el iraquí Saddam Hussein, atrae multitudes). Los vídeos promocionales hablan de la necesidad de invertir en Defensa. Los egipcios hablan de salvaguardar el futuro. Su presupuesto de Defensa es un misterio que fuentes oficiales no quisieron revelar a preguntas reiteradas de los informadores. No por casualidad: tampoco conoce ese dato el Parlamento. El presupuesto de Defensa es secreto. También la Unión Europea está apostando por la necesidad de fortalecer sus defensas. Hace un año ratificaba un nuevo acuerdo de cooperación. Y, en mitad del debate sobre el Brexit, Reino Unido (una de las potencias militares de Europa) y Alemania firmaban un acuerdo de colaboración en defensa el pasado octubre.

Oficiales del Ejército egipcio, que piden no ser identificados porque no tienen autorización para hacer declaraciones a la prensa, hablan de la importancia de la feria para demostrar que Egipto es líder en la lucha antiterrorista. También de la importancia y el fortalecimiento de las relaciones bilaterales en materia de Defensa con España, a donde acuden militares para formarse, al igual que viajan a Egipto desde España.

El bloguero y analista de defensa anónimo @Egygreenfly explica que siguiendo una tendencia generalizada, Egipto está invirtiendo cada vez más en Defensa. Cabrían varias razones, entre las que destacan “las crecientes ambiciones políticas e intentos de restablecer a Egipto como líder regional, los cambios en las percepciones de amenaza y sentir que el exceso de confianza en la ayuda y armas de los Estados Unidos fue lo que propició el estancamiento militar durante toda la era Mubarak por lo que hay una necesidad de modernización”.

El ejército está en el centro de la visión del presidente y ex general Abdel Fatah al Sisi para Egipto. “Él cree que su futuro se basa en un ejército que puede ejercer el poder tanto en el país como en el extranjero. Lo que explica su creciente papel en la economía egipcia y el aumento masivo en el gasto militar”.

Vehículos militares egipcios en El Arish, en el norte del Sianí, en una imagen hecha pública por el Ministerio de Defensa el 4 de marzo de 2018. (Reuters)
Vehículos militares egipcios en El Arish, en el norte del Sianí, en una imagen hecha pública por el Ministerio de Defensa el 4 de marzo de 2018. (Reuters)

Represión patrocinada por Europa

Sólo en los dos últimos años el país del Nilo y Francia han firmado acuerdos armamentísticos por valor de 6.000 millones de dólares. Entre 2012 y 2016 suplió a Egipto con más armas que en los veinte años anteriores. Vehículos sherpas y MIDS franceses fueron empleados para reprimir una manifestación en agosto de 2014 que acabó con la muerte de al menos 1000 personas, según una investigación de Amnistía Internacional. “Es espantoso que Francia haya seguido suministrando equipo militar a Egipto después de que fuera utilizado en uno de los asaltos más mortíferos contra manifestantes presenciados en el siglo XXI”, señaló al presentarse el informe Najia Bounaim, Directora de Campañas del Norte de África en Amnistía Internacional.

El Ministro de Producción Militar Mohamed el Assar firmó durante la Exposición Internacional de la Industria de la Seguridad y la Defensa "EDEX-2018" un memorando de entendimiento entre la Autoridad de Producción Militar Nacional de Egipto y el Consejo Internacional de la Defensa de Francia (DCI). El ministerio egipcio señaló que desea fortalecer la cooperación con la compañía francesa DCI a través del establecimiento de asociaciones en varios campos de productos de defensa civil y en el desarrollo de líneas de producción y sistemas de fabricación, según el ministro el Assar.

En 2015-2016 Gran Bretaña dio 2 millones de libras en ayuda y fondos de defensa a proyectos de seguridad que despertaron preocupación sobre el uso que se les habría dado ya que incluía apoyo a la policía, el sistema de Justicia penal y el tratamiento de jóvenes detenidos (que según denuncia Human Rights Watch sufren torturas sistemáticas en las cárceles). Al menos 30 empresas británicas han participado en la feria EDEXpara mostrar sus productos. También Alemania y Egipto han firmado acuerdos de cooperación en seguridad. Un curso de formación para vigilancia digital fue cancelado sin embargo por temor a que pudiera usarse contra opositores y no contra terroristas.

Estos días, los medios egipcios difundían imágenes de la firma de acuerdos con Italia. De nada ha servido que el parlamento italiano haya cortado lazos diplomáticos con su homólogo en el país del Nilo hasta que se resuelva el asesinato de Giulio Regeni, un estudiante de doctorado cuya desaparición forzosa, tortura y muerte tiene la marca de las fuerzas de seguridad egipcia. Cinco de sus miembros están siendo investigados por fiscales italianos por su presunta participación en la desaparición de Regeni, según fuentes judiciales.

Las regulaciones de la Unión Europea requieren legalmente que los estados miembros nieguen las licencia de exportación si existe un claro riesgo de que la tecnología militar o el equipo que se está exportando pueda usarse para la represión interna. En el caso de las transferencias realizadas a Egipto, o Arabia Saudí, se ha demostrado que este riesgo es claro. Pero los países miembros no parecen ser de la misma opinión, en vista del éxito de la primera Exposición Internacional de la Industria de la Seguridad y la Defensa "EDEX-2018".

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