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Uno de estos tres candidatos será el sustituto de Angela Merkel

La CDU decidirá este viernes quién sucederá a la canciller cuando ésta abandone el poder en 2021. Los tres aspirantes presentan perfiles muy diferentes

Foto: Los tres principales candidatos para sustituir a Angela Merkel, en un acto de la CDU en Düsseldorf, el 28 de noviembre de 2018. (Reuters)
Los tres principales candidatos para sustituir a Angela Merkel, en un acto de la CDU en Düsseldorf, el 28 de noviembre de 2018. (Reuters)

Son tres. Un veterano neoliberal, un joven ambicioso y conservador y la delfín de la canciller. Estos son los perfiles de los tres candidatos con verdaderas posibilidades de sustituir a Angela Merkel en la presidencia de la Unión Cristianodemócrata (CDU). La elección, más abierta de lo que muchos quisieran, tendrá lugar este viernes en el congreso nacional de la formación. Su elección determinará el curso del principal partido alemán desde hace más de una década. Y el futuro de Alemania.

La canciller anunció en octubre, tras los varapalos electorales en los estados federados de Baviera y Hesse, su retirada por etapas. El fin de una era para Alemania y Europa. Y el primer gran paso tendrá lugar esta semana, cuando los 1.001 delegados de la CDU en Hamburgo voten al nuevo presidente de la formación, la persona que debe suceder a Merkel al frente del partido tras 18 años de reinado de la canciller.

Los tres candidatos con posibilidades se han paseado en las últimas semanas por todo el país, compareciendo en los ocho congresos regionales que la CDU ha organizado deprisa y corriendo para dar opción a sus militantes a conocer de primera mano a quienes aspiran a asumir las riendas del partido. Tres perfiles bien diferenciados que no tardarán en dejar su impronta en la formación y, seguramente, en la atribulada gran coalición liderada por una Merkel en declive. Alguno de ellos podría incluso acelerar su caída. Y provocar elecciones anticipadas.

El significado de esta cita es enorme. Quien presida el partido será el próximo candidato conservador a la Cancillería. Y nada en las encuestas desde hace casi quince años hace presagiar que pueda alcanzar la jefatura del Gobierno alemán alguien que no sea el aspirante de la CDU. El congreso de "Hamburgo definirá el curso futuro no sólo de la CDU, sino también de todo el sistema político alemán", asegura Andrea Römmele, profesor de Comunicación Política de la Escuela Hertie de Gobernanza de Berlín.

Friedrich Merz habla en una conferencia regional de la CDU en Düsseldorf, el 28 de noviembre de 2018. (Reuters)
Friedrich Merz habla en una conferencia regional de la CDU en Düsseldorf, el 28 de noviembre de 2018. (Reuters)

Friedrich Merz: el neoliberal que volvió del frío

Cuenta la leyenda que en 1979, en un vuelo entre Caracas y Santiago de Chile, un grupo de jóvenes promesas de la CDU, hastiados por el viaje que les habían organizado para conocer la región latinoamericana y cansados de avión, se dieron al whisky y, bien entrada la noche, sellaron un pacto. El Pacto de los Andes, le llamaron este grupo de varones, germanoccidentales, conservadores, católicos y ambiciosos, que luego ampliaron a otros semejantes de confianza. Consistía en no competir entre ellos por puestos políticos y nunca pedir la dimisión de ninguno de ellos.

Uno de aquellos jóvenes era Merz. Ahora con 63 años, entonces era alguien con mucho futuro en el partido. Orador brillante, magnético, ambicioso. Poco después se convirtió en una estrella rutilante bajo el patriarca Helmut Kohl, alguien que estaba destinado a llegar a lo más alto... de no haberse topado con Merkel por el camino. Era jefe del grupo parlamentario de la CDU en la oposición cuando Merkel le arrebató el puesto en un pacto con la Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera. Ella, que ya era presidenta de la CDU desde 2000, logró así consolidar su poder en el partido. Luego encadenó cuatro victorias consecutivas en las elecciones generales. Cuatro legislaturas interminables. Merz aguantó en las filas de atrás del Bundestag hasta 2009. Entonces dejó la política activa.

Saltó al sector privado. Habilitado como abogado, se especializó en fusiones y adquisiciones de empresas. Tenía contactos y sabía moverse. Fue nombrado consejero no ejecutivo en varias empresas del DAX 30. Ganó mucho dinero. Entró como directivo en BackRock, el mayor gestor de activos del mundo. Hace unas semanas reconoció que ganaba un millón de euros al año.

Pero en todo este tiempo nunca olvidó. Viendo el otoño de la canciller, decidió volver al ruedo político. Der Spiegel asegura que en las semanas previas al anuncio de la retirada por etapas de la canciller, Merz había estado testando sus apoyos en el partido. El núcleo duro de hombres, germanoccidentales, conservadores y católicos, ese que durante años ha recelado de Merkel (mujer, germanoriental, centrista y protestante), le apoyaba. Un pacto es un pacto. Algunos dicen que tras las bambalinas ha orquestado su regreso el varón del partido por antonomasia, Wolfgang Schäuble.

Ideológicamente, representa todo lo contrario a lo que ha encarnado Merkel dentro de la familia cristianodemócrata alemana. Merz es mucho más conservador en lo social y mucho más liberal en lo económico. Quizá demasiado para su propio partido. Quiere restringir la inmigración, reducir los impuestos para las empresas. Desearía romper rápidamente con el Partido Socialdemócrata (SPD) y tras unas elecciones anticipadas, buscar una coalición con el Partido Liberal (FDP). "Todos los que vienen a este país deben comprometerse con nuestra cultura cristiana y occidental. Tenemos valores y están bien", dijo recientemente en el congreso de la CDU en Halle.

Merz cuenta con el respaldo de ese amplio sector de la CDU que quiere un regreso a las esencias, un golpe de timón tras los coqueteos de Merkel con la socialdemocracia, con quien ha gobernado en tres de sus cuatro mandatos. Le apoya gente del partido de toda la vida, pero mucho militante de a pie recela de él por su escoramiento ideológico y su dinero. Alemania no simpatiza con ningún Trump.

Annegret Kramp-Karrenbauer habla en una conferencia regional de la CDU en Leipzig, el 1 de diciembre de 2018. (EFE)
Annegret Kramp-Karrenbauer habla en una conferencia regional de la CDU en Leipzig, el 1 de diciembre de 2018. (EFE)

Annegret Kramp-Karrenbauer: la delfín de la canciller

Ella encarna la transición tranquila. A sus 56 años, es secretaria general de la CDU por designio de Merkel desde el pasado marzo, cuando la canciller empezó a poner en práctica lo que miembros del partido y observadores externos entendieron como su plan para una sucesión ordenada. Pero el proyecto descarriló. Ahora "AKK", como se la conoce en Alemania, aspira a alcanzar en las urnas el puesto para el que se le estaba preparando. Su sintonía con Merkel es evidente. Con semejanzas curiosas, que llegan incluso al aire algo descuidado y humanizadoramente torpe que ambas rezuman.

Aunque Merkel no la ha respaldado públicamente, cuenta con el apoyo de la maquinaria del aparato (y entre los delegados hay alcaldes y diputados nacionales y regionales) y de los círculos fieles a la canciller, además de con un importante respaldo social entre los militantes y el publico general. Todas las encuestas en que se ha preguntado por los tres candidatos la dan como vencedora (pero estos sondeos no preguntan a los delegados).

Kramp-Karrenbauer es la más centrista de los tres candidatos. Pertenece al ala social reformista de la CDU como quedó demostrado cuando apoyó la introducción del salario mínimo interprofesional en la pasada legislatura (que Merkel rechazaba) y una subida de impuestos para los ingresos más altos. No obstante, es bastante conservadora en lo social. Es contraria al aborto y a los matrimonios entre personas del mismo sexo. Además es la aspirante con mas experiencia de gobierno. Fue jefa del Ejecutivo regional del Sarre entre 2011 y 2018, cuando se mudó a Berlín para hacer de escudera de Merkel en el partido. Preparándose para la corona.

Jens Spahn, ministro de Sanidad, habla durante una sesión parlamentaria para debatir sobre el presupuesto del Ministerio en el Bundestag, el 22 de noviembre de 2018. (EFE)
Jens Spahn, ministro de Sanidad, habla durante una sesión parlamentaria para debatir sobre el presupuesto del Ministerio en el Bundestag, el 22 de noviembre de 2018. (EFE)

Jens Spahn: la joven ambición conservadora

La joven promesa del partido, Spahn es a sus 38 años, el que menos opciones parece tener para acceder a la presidencia de la CDU. Eso dicen las encuestas y los expertos. Quizá esta prueba de fuego le llega demasiado pronto a este ambicioso político -activo en las redes y buen comunicador- que desde hace años no ha dudado en criticar y desafiar a Merkel en público. Y quizá por eso, por ser la alternativa, la nueva generación, la canciller le nombró ministro de Sanidad esta legislatura. Un puesto difícil en el que foguearse, triunfar o morir.

Abiertamente conservador, es cercano a Schäuble y un abierto admirador del canciller austriaco, Sebastian Kurz, el treintañero conservador que ha pactado en Viena con la ultraderecha para llegar al poder. También es amigo de Richard Grenell, el controvertido embajador que ha nombrado Donald Trump en Alemania. Defiende la ortodoxia liberal económica -como quedó en evidencia durante los rescates griegos, cuando era secretario de estado en el Ministerio de Finanzas- y un conservadurismo social muy claro en su defensa de las restricciones en inmigración. Y su enfasis en la integración de los extranjeros. Con un pero. Votó a favor de los matrimonios homosexuales (cuando la mayoría de su partido estuvo en contra) y días después se casó con su compañero en una boda civil.

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