a la espera de una decisión en firme

Decisión histórica: la Corte europea congela la reforma que amenaza la justicia en Polonia

Una medida contunente: la Corte detiene un proceso puesto en marcha por un gobierno dentro de su propio país por incumplir con la separación de poderes imperante en la UE

Foto: Protesta en Varsovia contra la reforma judicial impulsada por el gobierno polaco (REUTERS)
Protesta en Varsovia contra la reforma judicial impulsada por el gobierno polaco (REUTERS)

Siempre tiene que haber una primera vez para todo. Y este viernes 19 de octubre ha sido el día en el que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha dado un paso sin precedentes, al dictar medidas cautelares para congelar la polémica reforma que amenaza la independencia del sistema judicial en Polonia. Una medida contunente, con el que la Corte comunitaria detiene un proceso puesto en marcha por un gobierno dentro de su propio país por incumplir con uno de los principios básicos que sustentan la Unión Europea: el respeto por el estado de derecho, en concreto, la separación de poderes.

La Comisión Europea había solicitado al TJUE que interviniera para frenar de manera preventiva la polémica reforma del Tribunal Supremo polaco, mientras el proceso abierto contra Varsovia por haber impulsado estas medidas se resuelve ante el propio tribunal. Bruselas alegaba que era urgente actuar, para evitar que se ejecutaran daños que luego serían difíciles de revertir. "La aplicación del régimen de jubilación de los jueces del Tribunal Supremo de Polonia se está acelerando y está creando un riesgo de perjuicio grave e irreparable", argumenta la Comisión.

La decisión lleva la firma de una magistrada española, Rosario Silva de Lapuerta, quien acaba de ser nombrada vicepresidenta del TJUE. En su decisión, recalca que los argumentos presentados por la Comisión Europea para solicitar esta decisión "no parecen, a primera vista, manifiestamente inadmisibles ni carentes de todo fundamento". Apunta también que la jubilación forzada de varios magistrados polacos -decisión que queda, en última instancia, en manos del Presidente de Polonia sin que ésta esté sujeta a criterios claros- y la decisión de ampliar de 93 a 120 el número de miembros, se está dando una "recomposición profunda e inmediata del Tribunal Supremo".

Protesta frente al Tribunal Supremo de Polonia, en Varsovia, por la reforma emprendida por el Gobierno (REUTERS)
Protesta frente al Tribunal Supremo de Polonia, en Varsovia, por la reforma emprendida por el Gobierno (REUTERS)

De Lapuerta alega que si no se imponen medidas cautelares y al final del proceso el TJUE estima que en efecto la reforma del Tribunal Supremo polaco es contraria a las normativas europeas, aquellos que durante ese proceso se vean afectados por decisiones de esa corte no verían sus derechos garantizados. "Si se estimara finalmente el recurso por incumplimiento interpuesto por la Comisión contra Polonia, resultaría que todas las decisiones del Tribunal Supremo hasta la resolución por el Tribunal de Justicia del citado recurso por incumplimiento se habrán adoptado sin las garantías inherentes al derecho fundamental de todos los justiciables a un juez independiente", recalca.

Varsovia, por su parte, justifica su reforma -que se considera parte de la deriva autoritaria emprendida por el país- como una elección soberana. "Cada país tiene el derecho de establecer su sistema legal en línea con sus propias tradiciones", defendió el primer ministro de Polonia, Mateus Morawiecki, en el Parlamento Europeo. Lo decía el mismo día en que su Gobierno sustituía al 40% de los jueces del Tribunal Supremo, con lo que 'de facto' se ejecutó la politización del sistema judicial polaco. La separación de poderes —legislativo (Parlamento), ejecutivo (Gobierno) y judicial (tribunales)— es una premisa indispensable de la democracia. Y si se quiere ser miembro de la UE, respetar los principios de la democracia es una condición básica, argumenta Bruselas.

La decisión de hoy pone en evidencia la importancia del TJUE, la institución más silenciosa y desconocida de la Unión Europea y, sin embargo, una de las más potentes. Aunque es una gran desconocida para los ciudadanos, la Corte con sede en Luxemburgo es también una de las cuestiones claves de las negociaciones del Brexit, ya que Reino Unido se niega a darle ningún rol de vigilancia sobre el cumplimiento de los términos que acuerde con la UE. Los británicos son conscientes de la potencia del TJUE y de que su rol está llamado a cobrar más importancia en los próximos años.

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