pide que se apliquen medidas cautelares

Bruselas se planta con Polonia: pide a la Justicia europea que actúe con urgencia

La ley polaca del Tribunal Supremo es incompatible con el derecho de la Unión Europea. Lo dice, así de tajante, la Comisión Europea. Y pide a la Justicia europea medidas cautelares

Foto: Protesta contra la politización de la Justicia en Polonia. (EFE)
Protesta contra la politización de la Justicia en Polonia. (EFE)

"La ley polaca del Tribunal Supremo es incompatible con el derecho de la Unión Europea". Lo dice, así de tajante, la Comisión Europea. Tras meses de advertencias, más o menos formales, y contactos que han caído en saco roto, la Comisión ha dado este lunes un paso más, al llevar a Polonia de nuevo ante la Justicia europea. Bruselas acusa a Varsovia de "socavar el principio de la independencia del poder judicial, incluida la inamovilidad de los jueces" con su reforma del Tribunal Supremo. Pero esta vez va más allá, al pedir a los jueces comunitarios que actúen con urgencia para detener la deriva autoritaria en el país.

"La aplicación del régimen de jubilación de los jueces del Tribunal Supremo de Polonia se está acelerando y está creando un riesgo de perjuicio grave e irreparable", argumenta Bruselas. Por ello, no solo lleva al Gobierno polaco, controlado por el ultraconservador PiS, ante la Justicia, sino que también solicita que se les impongan "medidas cautelares", un paso nunca antes aplicado a un país.

La Comisión considera necesario que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ordene unas "medidas cautelares por las que se restablezca la situación del Tribunal Supremo de Polonia anterior al 3 de abril de 2018, fecha en que se adoptaron las nuevas normas impugnadas". Y, además, reclama a la Corte con sede en Luxemburgo que aplique un "procedimiento acelerado (...) a fin de obtener una sentencia firme lo antes posible". Bruselas se planta.

Mateus Morawiecki y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. (Reuters)
Mateus Morawiecki y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. (Reuters)

Tradición vs. democracia​

“Cada país tiene el derecho de establecer su sistema legal en línea con sus propias tradiciones", defendía hace tres meses el primer ministro de Polonia, Mateus Morawiecki, en el Parlamento Europeo. Lo decía el mismo día en que su Gobierno sustituía al 40% de los jueces del Tribunal Supremo, con lo que 'de facto' se ejecutó la politización del sistema judicial polaco. La separación de poderes —legislativo (Parlamento), ejecutivo (Gobierno) y judicial (tribunales)— es una premisa indispensable de la democracia. Y si se quiere ser miembro de la UE, respetar los principios de la democracia es una condición básica, argumenta Bruselas.

Sin embargo, Morawiecki redujo en su comparecencia los fundamentos democráticos a un solo rasgo: la mayoría parlamentaria, que en su país controla su partido, el PiS, en términos absolutos. “Los parlamentos nacionales son la voz de la soberanía y la sangre viviente de la democracia”, dijo entonces. Un argumento, el de la voluntad del pueblo expresada en mayorías parlamentarias, recurrente entre los populistas, como Viktor Orbán. Todo, pese a las protestas ciudadanas que ha desencadenado este gesto, ante el que Bruselas finalmente ha reaccionado con toda la artillería a su alcance, después de haber activado ya el 'botón nuclear'. El problema es que su alcance es limitado. Queda por ver si Varsovia, que pretende controlar a sus propios jueces e ignora a Bruselas, escuchará a la Justicia europea.

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