EL JUICIO HABÍA CREADO UNA ENORME EXPECTACIÓN

La Corte británica da la razón a los pasteleros que se negaron a hacer una tarta gay

El fallo dicta que la libertad de expresión de los pasteleros les permite decidir qué tipo de mensajes escriben en sus creaciones

Foto: Gareth Lee, a la salida del Tribunal Supremo (Reuters/Simon Dawson)
Gareth Lee, a la salida del Tribunal Supremo (Reuters/Simon Dawson)

“Los pasteleros no podían renunciar a hacer una tarta al señor Lee porque es un hombre gay o porque apoya el matrimonio homosexual, pero es diferente a obligarles a hacer un tarta con un mensaje con el cual ellos están profundamente en desacuerdo”. Con esa sentencia, el Tribunal Supremo del Reino Unido ha dado la razón a los dueños de la pastelería Ashers, de Belfast, que se negaron a hacer una tarta con un mensaje a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo.

La corte suprema revoca así una sentencia de un juzgado de Irlanda del Norte y la posterior apelación y falla en favor de la libertad de expresión. Los cinco jueces (tres hombres y dos mujeres) han votado por unanimidad que la libertad de expresión incluye “el derecho a no tener que expresar una opinión con la que no se está de acuerdo”.

“Esta corte sostiene que nadie debería ser forzado a tener o expresar una idea política en la cual no cree”, leyó uno de los jueces al hacer pública la sentencia. Se pone fin así a un caso que ha levantado polémica a nivel internacional y que se remonta al año 2014, cuando una pastelería regentada por cristianos evangélicos en Belfast, capital de Irlanda del Norte, se negó a hacer una tarta a Gareth Lee, uno de los líderes del movimiento en favor del matrimonio gay en ese país.

No es por su orientación sexual

Lee llevó el caso a los tribunales el entender que los cristianos evangélicos se habían negado a proveerle de su tarta por su orientación sexual. El tribunal que juzgó el caso condenó a los pasteleros a indemnizar a Lee con 500 libras, una decisión que fue confirmada un año después por un juzgado de apelación al que se recurrió la sentencia.

Los dueños de Ashers, a su llegada al Supremo (Reuters/Simon Dawson)
Los dueños de Ashers, a su llegada al Supremo (Reuters/Simon Dawson)


Ahora, el Tribunal Supremo del Reino Unido no cree que se haya producido un caso en el que se deniegue un servicio por causas de género, sexo u orientación sexual, lo que sería “profundamente humillante”. Sin embargo, creen que la decisión de los dueños de Ashers se enmarca dentro de su derecho a la libertad de expresión y les libera de toda condena.

Tras conocer la sentencia, Gareth Lee confesó a los periodistas que se sentía “un ciudadano de segunda clase”. En declaraciones que recoge The Guardian, Lee asegura que se siente “confuso sobre lo que esto significa. Necesitamos certeza cuando vamos a un negocio. Estoy preocupado porque esto tiene implicaciones para mí y para cualquier otra persona”.

Los dueños de Ashers, por su parte, estaban exultantes: “No renunciamos a ese encargo por la persona que nos lo hizo, sino por el mensaje en sí. Agradecemos a Dios que haya estado a nuestro lado los últimos cuatro años”.

Lee tendrá que pagar las costas del juicio. Hasta ahora, la Comisión para la Igualdad de Irlanda del Norte ha sufragado sus gastos, que se han elevado hasta los 300.000 euros.

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