afirmarlo "ES prematuro y TRAÍDO POR LOS PELOS"

No hay (por ahora) un "efecto llamada" por Pedro Sánchez, según el Frontex

Ewa Moncure, portavoz del organismo de protección de las fronteras de la UE, dice que el repunte en las llegadas obedece a una variedad de factores y no a la llegada del socialista a la presidencia

Foto: Un grupo de inmigrantes interceptados en una patera en el Estrecho de Gibraltar desembarcan en Tarifa, el 2 de julio de 2018. (Reuters)
Un grupo de inmigrantes interceptados en una patera en el Estrecho de Gibraltar desembarcan en Tarifa, el 2 de julio de 2018. (Reuters)

El actual repunte de las llegadas de inmigrantes a España no tiene que ver con la llegada al Gobierno en Madrid de los socialistas. Así lo asegura Frontex, la agencia comunitaria para la protección de las fronteras, que argumenta que la llegada de Sánchez a la Moncloa podría influir en los flujos migratorios, pero que por el momento no se le puede achacar las últimas cifras. Las razones hay que buscarlas en otros elementos, de las condiciones del mar a la situación política en Marruecos y Libia, de la actividad de los traficantes a la celebración del Ramadán.

Cuando una treintena larga de hombres, mujeres y niños procedentes de Marruecos, Guinea y Mali se echan al mar apiñados en una endeble barca hinchable y ponen en riesgo su vida tratando de cruzar el estrecho de Gibraltar para alcanzar la costa española, no se pueden reducir las fuerzas que los mueven a un sólo motivo. "Hablamos de una variedad de razones", asegura en una entrevista a El Confidencial Ewa Moncure, portavoz de Frontex. "Hemos visto un alza en los números, pero no se puede atribuir a un factor".

Lo que sí que es a su juicio evidente es que querer achacar al cambio de Gobierno en España el aumento de los Cruces Ilegales de Frontera (IBC) que en los últimos meses ha registrado Frontex en su ruta del Mediterráneo Occidental -la que llega a las costas andaluzas- es "demasiado prematuro, demasiado traído por los pelos". Los flujos migratorios varían a lo largo del tiempo, pero de manera muy gradual, con mucha inercia, respondiendo a distintos factores. El primero, la capacidades de quienes emprenden el camino. "Esto toma su tiempo", dice Moncore: "Las personas que tratan de llegar a Europa son pobres y no hacen estos viajes en unos días. Muchos hacen paradas de meses a lo largo del camino para reunir dinero y poder seguir adelante".

Moncure, que visitó hace dos semanas por última vez la costa gaditana para ver el trabajo que está realizando Frontex sobre el terreno, aclara en primer lugar que las cifras de inmigrantes que llegan a España empezaron a crecer en 2016. Y que no han parado desde entonces. En 2017 "casi se doblaron con respecto al año anterior" y las estadísticas apuntan a que este año la cifra a ser mucho mayor, agrega (aunque sigan muy por debajo de las que registran Italia y Grecia). Entre enero y mayo llegaron a España 8.206 personas. "Estamos registrando un aumento continuo pese al incremento de la vigilancia", explica la portavoz. "Esto no es algo que pase de la noche a la mañana. Es un proceso que lleva gestándose más de un año", añade.

De hecho, debido al repunte, el año pasado Frontex decidió hacer "permanente" su misión de vigilancia en la costa andaluza. El dispositivo -con tres barcos, un helicóptero y un avión- se limitaba hasta entonces a los meses de verano, pero viendo que las IBC aumentaban se decidió que estuviese operativo los doce meses de 2018, como los que gestiona esta agencia europea en Grecia e Italia. "Percibimos que las llegadas se estaban desestacionalizando", explica Moncure.

Vista de la fachada de la nueva sede del Frontex en Varsovia, en noviembre de 2017. (EFE)
Vista de la fachada de la nueva sede del Frontex en Varsovia, en noviembre de 2017. (EFE)

Pero además de señalar que esta tendencia al alza arrancó hace meses, Moncure subraya que hay todo un abanico de razones detrás. Y las condiciones en el país de entrada en la UE son de los menos significativos, según los expertos de Frontex. Los flujos tienden a determinarse más por las condiciones en los estados de origen y tránsito, por las capacidades e infraestructuras de los traficantes de personas. Luego están las condiciones individuales de cada inmigrante que abandona su país rumbo a la promesa de una vida mejor en Europa.

Marruecos, lugar de paso seguro

"En términos generales, Marruecos está considerado como un lugar de tránsito más seguro y más barato que Libia", comienza Moncure. Tampoco es difícil. En Libia las instituciones estatales han sido destruidas tras años de guerra y dos gobiernos se disputan el territorio mientras islamistas y traficantes campan a sus anchas. Se está vendiendo a inmigrantes como esclavos en plazas a la luz del día. Además, hay centros de detención con "condiciones terribles", denuncia la portavoz de Frontex. Así, parte de los flujos que se originan en el África subsahariana y África Occidental se están desviando hacia Marruecos.

La demanda tira de la oferta

"Si hay demanda, los traficantes ofrecerán cada vez más opciones, responderán a las peticiones. Es un mecanismo que se se retroalimenta", indica Moncore. En Frontex perciben esa presión. La época de las pateras ha pasado y las mafias, para salir al paso, están lanzando al mar a los inmigrantes en embarcaciones cada vez más precarias, muchas a todas luces inservibles para cruzar el estrecho. "Son barcas hinchables para jugar, no para navegar", dice. Además, el número de inmigrantes por embarcación que llega a las costas españolas casi se ha doblado. Si antes llevaban a una media de 20 personas, ahora son cerca de 40.

La mala calidad de las embarcaciones y la saturación, agrega Moncore, está haciendo que se disparen los accidentes, lo que a su vez eleva la alarma social y las informaciones sobre la presión migratoria en las costas. "En lo que vamos de año han muerto ya al menos 200 personas tratando de llegar a España a través de la ruta del Mediterráneo occidental. Hay un aumento muy grande de las muertes por el terrible peligro que corren con esas barcas", explica la portavoz.

El tiempo en el Mediterráneo

Las condiciones meteorológicas y en el mar son también claves. De ahí que tradicionalmente en los meses de invierno se registren menos IBC. Este año, argumenta Moncore, como el tiempo ha sido bueno en enero y febrero en el estrecho, muchas más personas han tratado de llegar a España que en los mismos meses del año previo. En los dos primeros meses de 2018 llegaron a las costas andaluzas la misma cantidad de inmigrantes que en todo 2016, unos 2.300.

Inmigrantes en un bote de goma, a punto de ser rescatados por el barco Mission Lifeline en el Mediterráneo central, el 21 de junio de 2018. (Reuters)
Inmigrantes en un bote de goma, a punto de ser rescatados por el barco Mission Lifeline en el Mediterráneo central, el 21 de junio de 2018. (Reuters)

Infraestructura de los traficantes en España

Moncore señala además que el personal de Frontex ha detectado que últimamente se producen también desembarcos en Cádiz. Hasta hace unos meses se limitaban a Gibraltar. Esto significa que los traficantes han ampliado su "infraestructura" también a esta región y pueden asumir un mayor número de llegadas.

Controles internos en Marruecos

Los controles de las fuerzas de seguridad marroquíes oscilan a lo largo del tiempo, lo que se percibe en los flujos migratorios. Moncore apunta, por ejemplo, que cuando hay un trasvase de efectivos -como con los últimos incidentes en el Rif- otras zonas del país se quedan menos vigiladas. Los traficantes aprovechan estos momentos. También indica que durante el Ramadán, el mes del ayuno de los musulmanes, hay menos controles por las celebraciones. Este año tuvo lugar entre mayo y junio, y las estadísticas de Frontex lo registraron con claridad. En mayo llegaron a España unas 3.500 personas (de junio aún no hay datos definitivos) frente a los 1.200 del mes previo.

Efecto desplazamiento desde Italia

Parecería lógico que, si una ruta se cierra total o parcialmente, los flujos se derivaran hacia otras vías ya establecidas, que hubiese un "efecto desplazamiento", como lo denominan en Frontex. Pero sobre el terreno estos cambios no son siempre fáciles de medir. Al menos no a corto plazo. La llegada del nuevo gobierno italiano, con una política abiertamente hostil ante la inmigración, hacía prever un trasvase hacia España, pero por el momento no se ha detectado, asegura la portavoz de Frontex. "Es demasiado pronto para saber si tendrá un efecto", agrega. Para justificar su respuesta explica que las nacionalidades que llegan mayoritariamente a Italia y España siguen siendo distintas. Si a Italia llegan principalmente eritreos, nigerianos y tunecinos, los inmigrantes que alcanzan nuestro país proceden en su mayoría de Marruecos, Guinea y Mali.

La información

En sentido contrario a como avanzan los flujos de personas en busca de un futuro, circula el boca a boca, un elemento clave. A juicio de Frontex, la información determinante que muchas veces lleva a una persona a marchar hacia Europa no es la que aparece en los grandes medios de comunicación. Es la que le aportan conocidos y amigos que han hecho el viaje y lo han concluido con éxito. "Esto es lo que alimenta todo el movimiento", subraya Moncore. Y aquí es donde podría empezar a gestarse el "efecto llamada". Pero con un retardo de meses.

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