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Un candidato en prisión: los kurdos tienen la llave para derrotar a Erdogan

Viajamos hasta la prisión de Edirne junto al abogado de Demirtas, el único candidato en la cárcel. Desde su celda ha lanzado una campaña a través de mensajes que su abogado filtra al exterior

Foto: El abogado Bayram Arslan transcribiendo sus escritos a las redes sociales. (P. Cebrián)
El abogado Bayram Arslan transcribiendo sus escritos a las redes sociales. (P. Cebrián)

El abogado turco Bayram Arslan tiene esta vez un importante cometido. Su cliente es el candidato presidencial Selahattin Demirtas y está encargado de difundir sus mensajes fuera del recinto penitenciario. Como cada mañana desde el anuncio de las elecciones anticipadas, el letrado conduce en coche hasta la prisión de Edirne, se reúne con el político y regresa al apartamento alquilado. “Desde que le metieron en la cárcel he venido aquí todas las semanas. Y cuando el Gobierno anunció la fecha de las elecciones, alquilé este piso y me he instalado aquí para poder visitarle tres veces al día”, relata Arslan a El Confidencial.

Es así como, jornada tras jornada, Bayram saca al exterior los escritos de Demirtas y los transforma en entrevistas, tuits o declaraciones para el debate en los medios de comunicación. “Hoy hablaré a las 20h en el programa Lideler de la Fox”, anuncia el candidato en su red social. “Para reunirme con él tengo que pasar tres controles diferentes y sólo puedo entrar con los dosieres del caso”, explica Arslan, que esconde los escritos del político entre los documentos judiciales para evadir así una incautación policial. “Si quiere hacer un tuit o responder a un político él me lo dicta en la reunión y yo lo difundo cuando salgo”.

El carismático líder del partido pro kurdo HDP fue detenido en noviembre de 2016 acusado de difundir propaganda terrorista del PKK -grupo armado marxista leninista y organización terrorista para Turquía, la UE y Estados Unidos-. Desde entonces, ha permanecido en prisión preventiva y se enfrenta a más de 104 acusaciones entre las que están ser miembro de una organización armada, hacer apología del terrorismo o insultar al presidente. “El 99% de los cargos se basan en sus discursos políticos”, mantiene Arslan, “por lo que este es un juicio político, lo que hace la defensa muy complicada”, sentencia el letrado.

El candidato presidencial Selahattin Demirtas en la cárcel.
El candidato presidencial Selahattin Demirtas en la cárcel.

El declive del HDP

El Partido Democrático de los Pueblos, fundado como una fusión de distintas formaciones prokurdas de izquierdas en el año 2012, sorprendió a políticos y electorado en los decisivos comicios de junio de 2015. Por primera vez en la historia de la República una entidad kurda entraba en el Parlamento. Demirtas, un líder locuaz, de humor inteligente y respetado por distintos segmentos políticos, fue el artífice de tan inusual victoria con la obtención del 13% del resultado. El AKP -partido conservador islamista de Erdogan- perdió la mayoría absoluta y fue incapaz de formar un cabinete, por lo que convocó una nueva cita electoral para noviembre de ese mismo año.

En este período se produjo la ruptura definitiva del alto el fuego entre el Gobierno y el PKK. Los insurgentes emprendieron una sucesión de atentados en el sureste y en las grandes ciudades; y las fuerzas de seguridad lanzaron una despiadada operación militar. En estos tres años, el ejecutivo de Erdogan ha endurecido la condena colectiva contra los sectores del HDP por no distanciarse del discurso del grupo armado. Una sanción que ha surtido efecto y ha arrebatado el apoyo de parte de su electorado. No sólo sus anteriores líderes, Demirtas y Yuksekdag, están en prisión; sino también otros 9 de sus diputados, y cerca de 80 alcaldes en el sureste fueron reemplazados por políticos del AKP.

Una campaña sin candidato

Mientras Demirtas sigue retenido en una prisión de alta seguridad, junto a otro compañero de partido, el HDP lleva a cabo sus actos de campaña con los nuevos presidentes: Sezai Temelli y Pervin Buldan. “Preferiríamos que estuviera libre”, apunta a El Confidencial Esengul Demir, la cabeza de lista del HDP en Estambul, “pero de esta manera el pueblo puede comprobar lo que se está haciendo con nosotros”. Demir dice que “esta es una campaña desigual” y que el candidato para las próximas elecciones se eligió de manera democrática en el congreso interno no para victimizar la cuestión kurda sino porque él es “una figura aceptada por muchos sectores”.

Ante la inminente convocatoria de elecciones para el 24 de junio, en un movimiento político sin precedentes, los principales partidos de la oposición -los socialdemócratas del CHP, el conservador nacionalista Iyi Parti, el islamista SP y el de derechas DP- han formado una coalición en bloque para derrotar a Erdogan. Es un síntoma de la trascendencia de estas elecciones, en las que Erdogan puede culminar su proyecto político para introducir una presidencia ejecutiva, pero también es un reflejo de la desesperación de la disidencia en Turquía. “La Alianza de la Nación” concurre de manera conjunta en las legislativas, no así en las presidenciales -que se celebran en la misma jornada-.

Una simpatizante del HDP muestra fotografías de Demirtas durante una protesta en Estambul. (Reuters)
Una simpatizante del HDP muestra fotografías de Demirtas durante una protesta en Estambul. (Reuters)

Los kurdos tienen la llave

Pero el bloque opositor ha dejado fuera al HDP. “Nos han dejado solos”, se queja Demir, “ha sido por culpa de la contra propaganda del gobierno. La idea inicial era incluirnos, pero al final los demás partidos tuvieron miedo y pensaron que concurrir junto al HDP les haría perder votos”, apunta al referirse a los contactos previos entre las distintas agrupaciones, “y eso que con tal de recuperar la democracia y que volviera a funcionar el Parlamento, nosotros habríamos renunciado a puntos esenciales de la cuestión kurda”, sentencia.

A menos de un mes de la decisiva cita electoral, las encuestas ofrecen pistas de la matemática de sufragio que podría decidir el futuro del país. El HDP debe obtener un mínimo del 10% de los votos para entrar en el Parlamento. Si no logran pasar ese porcentaje, sus diputados serán reemplazados por la segunda fuerza en el Kurdistán, el AKP, que logrará así una mayoría absoluta en la cámara. Es por esta razón que muchos jóvenes turcos de izquierdas van a apostar por el HDP en las legislativas, “es la única manera de asegurar la victoria de la oposición, sin ellos no podrán derrotar a Erdogan”, afirma Selçuk, un trabajador humanitario de 32 años.

Todo parece indicar que habrá una segunda vuelta entre los candidatos presidenciales. Según lo previsto, Erdogan se enfrentará a uno de los principales líderes de la oposición: Ince -del CHP- o Aksener -del Iyi Parti-. También ahí, el HDP puede mover a su electorado para que triunfe el bando anti Erdogan. “Aksener trae muy malos recuerdos a los votantes kurdos, porque cuando fue Ministra del Interior hubo muchos desaparecidos por culpa de sus políticas fascistas”, apunta tras no aclarar si apostarán por la dirigente nacionalista en la más que factible segunda vuelta frente a Erdogan. “Ningún candidato puede prosperar sin el apoyo de los kurdos, quienes han sido ignorados hasta hoy”, ha pronunciado Demirtas desde su celda en una reciente entrevista, “por esta razón los kurdos van a ser la clave”.

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