AL MENOS 58 palestinos MUERTOS Y 2.200 HERIDOS

Diplomacia en Jerusalén, sangre en Gaza

Mientras la inauguración de la nueva Embajada de EEUU entusiasma a la mayoría de los israelíes, los palestinos lo ven como una humillación adicional, aunque sus vidas diarias no cambien

Foto: El secretario del Tesoro de EEUU Steven Mnuchin desvela el sello de la nueva Embajada de EEUU en Jerusalén, junto a Ivanka Trump. (Reuters)
El secretario del Tesoro de EEUU Steven Mnuchin desvela el sello de la nueva Embajada de EEUU en Jerusalén, junto a Ivanka Trump. (Reuters)

Banderas negras con la palabra “Retorno” ondean en las principales ciudades palestinas, mientras en las calles de Jerusalén se multiplican las banderas israelíes y estadounidenses. Es una imagen que resume perfectamente la jornada que se vive hoy en Jerusalén, donde la apertura de la embajada estadounidense llena de júbilo a los israelíes pero multiplica la resignación entre los palestinos, que ven alejarse un poco más sus aspiraciones nacionales.

“Llevamos 70 años viviendo bajo ocupación. Eso nos ha hecho más fuertes pero también sabemos que todo esto es política y más política. ¿Una embajada estadounidense o de otro país en Jerusalén? No cambiará nada en nuestras vidas”, afirma Hussein, un anciano palestino de 78 años, residente en el barrio de Jabal Mukaber, cercano a la sede de la nueva embajada.

Algunas decenas de palestinos se han manifestado este lunes en los alrededores de la embajada pero no han podido acercarse a la nueva sede diplomática debido a las enormes medidas de seguridad. En Ramala, en Cisjordania, cerca del muro de separación construido por Israel varias decenas de palestinos se habían congregado para protestar por la apertura de la embajada y también han sido dispersados. “Jerusalén es una ciudad ocupada. No podemos olvidarlo. Por eso estamos aquí”, decía una manifestante israelí, que participaba en la manifestación de Jerusalén.

La inmensa mayoría de la comunidad internacional no reconoce la soberanía de Israel sobre la parte Este de la ciudad, ocupada por Israel en 1967, y cree que la ciudad deberá dividirse de alguna manera en el futuro para convertirse en la capital de dos Estados, uno israelí y otro palestino. Por ello, muchos países no estuvieron presentes este lunes en la ceremonia de apertura de la embajada en Jerusalén.

Los dirigentes palestinos habían instado a los representantes diplomáticos internacionales a “boicotear” esta ceremonia para no convertirse en “cómplices” de la decisión estadounidense. Además, consideran especialmente desafortunado que la inauguración de la embajada coincida con el aniversario de la Nakba, la ‘catástrofe’, literalmente en árabe, que recuerda el éxodo forzado de más de 750.000 palestinos durante la creación del Estado de Israel en 1948.

“He vivido la Nakba, la guerra de 1967, vivo en esta ciudad bajo ocupación. ¿Creen que el hecho de que Estados Unidos abra una embajada puede afectarme? Pero sí duele que sea justo en el aniversario de la salida de nuestras casas. Es una falta de respeto aún mayor”, afirma Taher il Nammari, profesor jubilado de 84 años, que fue expulsado de su casa en el oeste de Jerusalén hace 70 años.

Todo en la nueva embajada de Jerusalén es polémico, incluso el terreno que ocupa, ya que se sitúa en parte en una tierra de nadie establecida en 1949, en el armisticio de la primera guerra entre Israel y varios países árabes. “Una parte de la embajada se sitúa en el oeste de Jerusalén y otra parte en tierra de nadie ocupada por Israel en la guerra de 1967, o sea, su ubicación es ya discutible desde un punto de vista de la legalidad internacional”, explica Fuad Hallak, de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Foto: Reuters
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"Nuestra vida seguirá igual de complicada"

La apertura de la embajada también divide a los israelíes. Si bien una gran mayoría considera a Jerusalén su capital, la forma en que se ha anunciado su apertura provoca reticencias.

El saldo, por ahora, es de 55 palestinos muertos y más de 2.200 heridos, un tercio de ellos por heridas de bala

“Yo creo que Jerusalén es la capital de mi país. Me felicito de que haya una embajada estadounidense en el oeste y me gustaría que hubiera otra en el Este, cuando haya un Estado palestino. Por eso me da pena la forma en que se ha gestionado todo esto. Hay un lenguaje belicista, triunfalista que en lugar de abrir puertas solo las cierra”, explica Adriana, que inmigró desde Argentina a Jerusalén hace varias décadas. “Es un día grande para todos los judíos y para Israel. Nuestro barrio está feliz de recibir la embajada de Estados Unidos”, afirma por su parte Batya Mayer, residente en el barrio de Arnona de Jerusalén, donde desde hoy funciona la embajada.

Para los palestinos, Estados Unidos deja de ser hoy un mediador creíble en un futuro proceso de paz con Israel y será necesario tornar los ojos hacia otros interlocutores. “Atravesamos un mal momento, es verdad. Pero hace 70 años que estamos luchando. Trump pasará y nosotros y nuestra lucha permaneceremos. Mientras tanto tenemos que buscar otros países con los que dialogar. Estados Unidos ya no es el dueño del mundo”, decía en estos días a un grupo de periodistas Nabil Shaath, consejero del presidente palestino Mahmud Abbas.

“Israel ya controla todo Jerusalén. Esta embajada es puramente simbólica. Nuestra vida seguirá siendo igual de complicada”, aseguraba Samir Yassin, que regenta un restaurante en la ciudad vieja de Jerusalén.

Los discursos de los responsables israelíes y estadounidenses en la apertura de la embajada fueron triunfalistas y determinados. Mientras el júbilo y los aplausos llenaban la nueva sede de la embajada estadounidense en Jerusalén, a escasos 100 km, en Gaza, el saldo de víctimas mortales no dejaba de aumentar. El saldo, por ahora, es de 58 muertos y más de 2.200 heridos, un tercio de ellos por heridas de bala.

El ejército israelí afirma que dispara para impedir que los manifestantes se acerquen a la verja de separación, afirma que Hamas, el movimiento islamista que gobierna Gaza les anima a acercarse y usa a los habitantes de la franja. Pero la realidad es que es la diferencia de medios es desoladora: los gazatíes tienen piedras, neumáticos incendiados y precarios cócteles molotov mientras que frente a ellos hay un ejercito poderoso. La realidad también es que estas protestas en Gaza superan a Hamas y cualquier otro grupo político. En la frontera se concentran hombres y mujeres, ancianos y niños, familias enteras. Las manifestaciones son fruto de la desesperación de sus dos millones de habitantes, que están encerrados y no tienen en muchos casos trabajo ni perspectivas en la vida. Ese ahogo y esa falta de esperanza les hace sentir que no tienen gran cosa que perder.

Responsables palestinos han pedido a la comunidad internacional que reaccione ante lo que han calificado de masacre en Gaza y que se investiguen las actuaciones del ejercito israelí en la franja, que han llamado de "crímenes de guerra que no pueden quedar sin castigo". "Mientras los palestinos son masacrados la inauguración de la embajada en Jerusalén es como poner la primera piedra de una nueva colonia en tierra palestina ocupada", ha dicho Saeb Erekat, secretario de la Organización para la Liberacion de Palestina,

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