al menos 55 muertos y 2.400 heridos en gaza

Baño de sangre durante la inauguración de la Embajada de EEUU en Jerusalén

Israel realiza un espectacular despliegue de seguridad ante las que han resultado ser las protestas palestinas más multitudinarias en fecha reciente, que han desembocado en importantes disturbios

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, lo ha calificado de “la bofetada del siglo”. Y con el clima de estos días, en los que las protestas en Gaza se han saldado con docenas de muertos y miles de heridos a manos de francotiradores del ejército israelí -55 muertos y más de 2.400 heridos tan solo en la jornada de hoy, tanto allí como en Cisjordania-, no es de extrañar que la inauguración de la nueva Embajada de EEUU en Jerusalén -adelantada a hoy, para que coincida con el 70º aniversario de la independencia de Israel- se haya producido en un contexto de máxima tensión.

Representantes estadounidenses han ofrecido una ceremonia para 800 personas en la que han procedido a inaugurar el recinto. A ella ha asistido la hija del presidente Donald Trump, Ivanka, acompañada de su marido, Jared Kushner. También han estado presentes en el evento el secretario del Tesoro Steven Mnuchin y el subsecretario de Estado John Sullivan. Y a pesar de la postura de Bruselas, cuatro países de la UE se han desmarcado de la línea oficial enviando representantes a la ceremonia: Austria, Hungría, la República Checha y Rumanía. La decisión estadounidense también ha galvanizado a los nacionalistas israelíes, que este domingo desfilaron con la bandera de la estrella de David por la zona musulmana de la Ciudad Vieja celebrando la creación del Estado de Israel.

Los preparativos de seguridad han durado tres meses. Unos 1.750 policías israelíes han sido desplegados alrededor del consulado estadounidense en el que, por ahora, se establecerá temporalmente la Embajada. Las autoridades han creado además un cordón masivo de separación entre este complejo y la cercana localidad palestina de Tsur Baher. Del mismo modo, se desplegaron batallones militares, personal de inteligencia y unidades de francotiradores adicionales en la frontera con la Franja de Gaza, en anticipación de los previsibles disturbios. Grupos y ciudadanos palestinos estaban llamados hoy a rememorar la llamada 'Nakba', (la 'Catástrofe'), la expulsión masiva de palestinos que marcó la creación del estado de Israel y el inicio del conflicto. Israel afirma que Hamás se encuentra detrás de esta movilización, y que considerará a esta organización “responsable de todo lo que suceda en la Franja de Gaza y sus consecuencias”. Los disturbios, de hecho, son cada vez más violentos.

Policías israelíes montan guardia mientras activistas israelíes agitan banderas del país frente a la Puerta de Damasco en la ciudad vieja de Jerusalén, el 13 de mayo de 2018. (Reuters)
Policías israelíes montan guardia mientras activistas israelíes agitan banderas del país frente a la Puerta de Damasco en la ciudad vieja de Jerusalén, el 13 de mayo de 2018. (Reuters)

Una medida muy controvertida

"El número de personas que han venido a participar no tiene precedentes en comparación con las últimas siete semanas de protestas", ha declarado el periodista palestino Maram Humaid a Al Jazeera. El diario Haaretz cifra el número de manifestantes en alrededor de 40.000. Desde primera hora de la mañana, grupos de manifestantes palestinos tratan de saltar la valla fronteriza, a lo que el ejército israelí ha respondido con gases lacrimógenos y munición real, lo que ha dejado ya al menos 55 muertos y 2.400 heridos, un tercio de ellos por disparos de bala israelíes, tal y como ha confirmado el Ministerio de Salud de Gaza.

El Gobierno estadounidense es plenamente consciente de lo controvertido de la medida. Grupos de marines han sido enviados a proteger todos los recintos diplomáticos de EEUU en Oriente Medio, por temor a disturbios o atentados. La decisión de trasladar la Embajada de Tel Aviv a Jerusalén, de hecho, aunque aplaudida por las autoridades y el público israelí, ha sido duramente criticada no sólo por la Unión Europea y numerosas cancillerías en todo el mundo, sino también por otros diplomáticos y analistas estadounidenses, que consideran que una medida así sólo debería adoptarse como consecuencia de una negociación de paz con avances reales.

No es lo que considera Trump: no solamente ha alardeado de su decisión en cada ocasión, sino que la semana pasada seguía afirmando que había logrado que se hiciese por apenas 150.000 dólares, “ahorrándole 999,8 millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses” de los mil millones presupuestados inicialmente en la construcción de un nuevo edificio. En su lugar, Trump asegura que ha ordenado al actual embajador, David Friedman, encontrar una instalación que ya sea propiedad estadounidense y reformarla para este nuevo propósito. Como viene siendo habitual en la Administración Trump, otro alto cargo gubernamental -en este caso la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert- ha tenido que comparecer para explicar que una cosa es el uso temporal del actual consulado en Jerusalén -cuya habilitación, de hecho, ha costado 400.000 dólares- y otra es la construcción de una Embajada permanente, que prosigue según lo previsto.

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