KOSOVO, TIMOR ORIENTAL, LOS ESTADOS DE LA URSS…

Cómo se independizan los países: ejemplos recientes que comparar con Cataluña

Proclamar unilateralmente la independencia tras un referéndum irregular no es ni mucho menos una práctica excepcional. Pero las circunstancias geográficas e históricas varían en cada caso

Foto: Albaneses de Kosovo celebran la independencia del país, en febrero de 2008. (Reuters)
Albaneses de Kosovo celebran la independencia del país, en febrero de 2008. (Reuters)

La proclamación unilateral de independencia de Cataluña tras un referéndum irregular no es ni mucho menos un acontecimiento excepcional. Más bien al contrario: un gran porcentaje de los nuevos estados creados desde 1990 han celebrado consultas populares para tratar de legitimar la separación, incluso en los casos en que dichos referéndums no contaban con la aprobación del Gobierno central ni con el reconocimiento internacional. Sin embargo, las circunstancias geográficas e históricas, diferentes en cada caso, han producido resultados de todo tipo –desde transiciones suaves a auténticas guerras civiles o matanzas étnicas–, por lo que no existen paralelismos claros que aplicar al caso catalán. En todo caso, merece la pena hacer la comparación.

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1. Namibia – 1990

La antigua colonia de África Sudoccidental Alemana pasó a ser administrada por Sudáfrica tras la Primera Guerra Mundial a raíz de un mandato de la Liga de Naciones. En 1966, la Asamblea General de la ONU falló a favor de rescindir ese mandato, a pesar de lo cual el Gobierno de Pretoria se negó a abandonar el territorio. Ese mismo año, el brazo armado de la Organización del Pueblo de África Sudoccidental (SWAPO) inició acciones guerrilleras contra las fuerzas sudafricanas desde bases en Zambia y, posteriormente, la Angola independiente. La subsiguiente guerra de independencia de Namibia dejó unos 14.000 muertos. La SWAPO recibió ayuda tanto de las fuerzas revolucionarias angoleñas como de Cuba, que proporcionó entrenamiento a la guerrilla.

Esto vinculó la resolución del conflicto namibio a la de la sangrienta guerra civil angoleña, y se benefició de las conversaciones de paz sobre el país vecino. En 1989, Sudáfrica inició la retirada de sus tropas de Namibia, que proclamó su plena independencia el 9 de febrero del año siguiente.

Soldados croatas despliegan una bandera tras capturar la localidad de Slunj en 1995. (Reuters)
Soldados croatas despliegan una bandera tras capturar la localidad de Slunj en 1995. (Reuters)

2. Eslovenia y Croacia – 1991

A diferencia de la URSS, el desmembramiento de Yugoslavia ocurrió por fases, y en muchos de los casos en medio de la violencia. Los dos primeros países en separarse fueron Eslovenia y Croacia, cuyos parlamentos estaban dominados por partidos nacionalistas. En diciembre de 1990, Eslovenia celebró un referéndum de independencia considerado ilegal por el Gobierno central de Belgrado, en el que el 94,8% de los participantes se decantó por la separación de Yugoslavia. Croacia hizo lo mismo en mayo del año siguiente, con resultados similares (93,24%).

Ambos países proclamaron unilateralmente su independencia el 26 de junio de 1991. Al día siguiente, el Ejército yugoslavo –dominado por altos oficiales serbios– se movilizó en Eslovenia para tratar de prevenir la separación. No obstante, las fuerzas de seguridad eslovenas, que venían preparándose desde hace algún tiempo para la confrontación, hicieron frente de manera exitosa a las fuerzas armadas yugoslavas. Tras una breve y poco cruenta guerra de apenas diez días que dejó 62 muertos –la gran mayoría soldados yugoslavos–, un Gobierno yugoslavo con pocos motivos para sostener una guerra impopular ordenó la retirada de las tropas.

El caso de Croacia fue muy diferente: allí existía una importante minoría serbia, que a su vez proclamó su propia República Serbia de la Krajina, que contaba con pleno respaldo de Belgrado. El Ejército Nacional Yugoslavo se desplegó por territorio croata en medio de combates cada vez más encarnizados con las fuerzas del nuevo país. Los enfrentamientos dejarían más de 20.000 muertos y 37.000 heridos en los cuatro años siguientes.

Partidarios de la independencia de Montenegro durante un mitin en Podgorica en 2006. (Reuters)
Partidarios de la independencia de Montenegro durante un mitin en Podgorica en 2006. (Reuters)

3. Macedonia, Bosnia, Montenegro y Serbia – 1991-1992 y 2006

La independencia de Eslovenia y Croacia obligó a posicionarse a las demás repúblicas: el 8 de septiembre de ese mismo año, Macedonia celebró su propia consulta de independencia, apoyada por un 95,25% de los participantes, y el país llevó a cabo una secesión sin sobresaltos. El resultado fue bien distinto en Bosnia, donde la composición étnica era mucho más compleja, y en cuyo referéndum solo votaron poco más de la mitad de sus habitantes, en su mayoría musulmanes y croatas bosnios, que se pronunciaron abrumadoramente a favor de la separación. Los serbobosnios, sin embargo, la boicotearon. Bosnia se vio arrastrada así a una terrible guerra a tres bandas que duraría hasta 1995, en la que serbios y croatas trataron de hacerse con una porción del territorio para sus propios Estados.

En 2006, tras llevar a cabo su propio referéndum, Montenegro se independizó de forma pacífica, poniendo fin de forma efectiva a una Federación Yugoslava ya reducida exclusivamente a Serbia.

Un hombre pinta un rótulo con el acrónimo de la URSS en Volgogrado. (Reuters)
Un hombre pinta un rótulo con el acrónimo de la URSS en Volgogrado. (Reuters)

4. Disolución de la URSS – 1990-1991

El final de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue una especie de voladura controlada desde Moscú, que trataba de evitar el potencial derramamiento de sangre si no se canalizaban las pasiones de las diferentes naciones dentro de la URSS: en lugares como Armenia y Azerbaiyán ya se habían producido matanzas étnicas, y en países como los Bálticos, Ucrania o Georgia, los movimientos nacionalistas eran incontrolables desde Rusia. En las primeras elecciones multipartidistas en 1990 decretadas por Mijaíl Gorbachov, el Partido Comunista perdió el gobierno local en seis repúblicas (las tres del Báltico, Armenia, Georgia y Moldavia), y poco después se produjeron disturbios antigubernamentales en la capital de Tayikistán y sangrientos enfrentamientos étnicos en Kirguistán.

En enero de 1991, soldados soviéticos y miembros de las fuerzas especiales asaltaron la torre de la televisión de Lituania para acabar con las emisiones nacionalistas, matando a 14 civiles desarmados, a lo que siguió un ataque contra un puesto fronterizo lituano pocos meses después. En Letonia y Estonia también se produjeron choques y momentos de gran tensión. A eso le siguió, poco después, el intento de golpe de estado involucionista en Moscú. Todo ello contribuyó a hundir la imagen y el respaldo del liderazgo soviético.

En agosto, el Soviet Supremo suspendió las actividades del PCUS en la URSS, acabando con la única fuerza unificadora en todo el territorio. En diciembre, Ucrania celebró un referéndum que logró una aplastante victoria de los partidarios de la independencia, a lo que siguió una cadena de escisiones de todas las regiones con estatuto de república. Las que no entraban en esta definición legal permanecieron dentro de Rusia (como Chechenia, por ejemplo, a pesar de dos brutales guerras).

En muchos casos, además, la independencia no trajo la tranquilidad: en varios de estos países estallaron conflictos armados en nuevas regiones separatistas como Transnistria (Moldavia), Nagorno-Karabaj (Azerbaiyán), Abjasia y Osetia del Sur (Georgia), que siguen congelados hoy día. En Tayikistán tuvo lugar una guerra civil de 5 años entre las autoridades y una coalición de opositores islamistas que en muchos casos acabaron pasándose al yihadismo.

Soldados eritreos celebran la independencia. (Reuters)
Soldados eritreos celebran la independencia. (Reuters)

5. Eritrea y Palaos – 1993 y 1994

La ONU estableció Eritrea como región autónoma dentro de Etiopía en 1952. Sin embargo, el emperador Haile Selassie la anexionó una década después, dando lugar a una guerra civil que duró tres décadas. En 1991, el Frente de Liberación Popular de Eritrea expulsó a las tropas etíopes, dando inicio a un periodo de autogobierno que culminó en un referéndum en abril de 1993, e inmediatamente a la independencia.

Por su parte, el archipiélago de Palaos permaneció bajo mandato del Imperio Japonés entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, hasta que en 1944 tropas estadounidenses lo invadieron. En 1947, estas islas pasaron a la tutela de la ONU, que confió su administración a EEUU como parte de un acuerdo mayor sobre las Islas del Pacífico. Cuando Micronesia se convirtió en un Estado independiente en 1986, Palaos decidió no unirse a dicha federación, iniciando un proceso de negociación internacional con EEUU –consultado a la población no en uno, sino nada menos que en 6 referéndums– que culminó en la independencia pactada y plena en 1994.

Ciudadanos de Timor Oriental agitan banderas por la independencia. (Reuters)
Ciudadanos de Timor Oriental agitan banderas por la independencia. (Reuters)

6. Timor Oriental – 2002

En 1749, los poderes coloniales de Holanda y Portugal se repartieron la isla de Timor. La parte oriental fue a parar a manos portuguesas, que la mantuvieron –salvo un breve periodo de ocupación japonesa– hasta la caída de la dictadura de Salazar en 1975. Pero el deseo de independencia de los timoreses se vio truncado por una invasión del ejército de Indonesia, lanzada por deseo de un Henry Kissinger que temía el ascenso de los izquierdistas del Fretilin (Frente Revolucionario Timorés de Liberación Nacional). La ocupación indonesia fue salvaje y dejó cientos de miles de muertos durante el siguiente cuarto de siglo.

Tras el derrocamiento del dictador Suharto en 1998, el nuevo Gobierno democrático de Indonesia accedió a negociar el estatus de Timor Oriental y permitió que la ONU organizase un referéndum. Sin embargo, las milicias proindonesias rechazaron la victoria del movimiento pro-independencia, desatando un sangriento conflicto civil que dejó un millar de muertos hasta que fuerzas de pacificación internacional lideradas por Australia fueron desplegados en la isla. El Parlamento indonesio acabó reconociendo los resultados de la consulta, dando inicio al proceso de independencia, que culminó con una proclamación formal el 20 de mayo de 2002.

Miembros de las Fuerzas de Seguridad de Kosovo marchan durante el 4º aniversario de su independencia. (Reuters)
Miembros de las Fuerzas de Seguridad de Kosovo marchan durante el 4º aniversario de su independencia. (Reuters)

7. Kosovo - 2008

Tal vez el caso más traumático de la historia reciente: la eliminación de la autonomía kosovar dentro de la Federación Yugoslava en 1989 agitó un conflicto latente entre la mayoría albanesa y la minoría serbia. La represión de las autoridades serbias condujo a la creación del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK), que lanzó una campaña armada contra las Fuerzas de Seguridad y algunos civiles serbios. El UÇK es probablemente la insurgencia más exitosa de la era contemporánea: en apenas cuatro años pasó de ser considerado un grupo terrorista internacional a lograr sus fines con apoyo militar de la OTAN, después de que las represalias del Gobierno de Slobodan Milosevic contra la población albanokosovar llevasen a Bill Clinton a decidirse a apoyar a los rebeldes.

En marzo de 1999, las fuerzas de la Alianza Atlántica iniciaron una campaña de bombardeos aéreos contra Serbia que, en poco más de tres meses, logró la capitulación de Belgrado. La OTAN envió fuerzas de pacificación a Kosovo (la KFOR) y la región se convirtió en un protectorado de facto de la ONU.

En 2006 se iniciaron negociaciones internacionales para determinar el estatus final del territorio, pero el fracaso del llamado Plan Ahtisaari (diseñado por el diplomático finlandés del mismo nombre) llevó al Parlamento kosovar a declarar unilateralmente la independencia. El nuevo país fue reconocido casi inmediatamente por medio centenar de países, y en la actualidad lo hacen un total de 115 estados o entidades soberanas. Sin embargo, estados poderosos como Rusia, Sudáfrica, Israel, Marruecos o la propia España han rechazado hacerlo, en muchos casos por temor a alentar el separatismo dentro de sus propias fronteras.

Kosovo no ha solicitado su ingreso en Naciones Unidas para evitar la reacción visceral de rechazo por parte de muchos de sus miembros, que no está preparado para afrontar. Mientras tanto, el país es un auténtico agujero económico, foco de emigración y paraíso del crimen organizado.

Un soldado del Ejército de Liberación de Sudán del Sur en el primer aniversario de independencia. (Reuters)
Un soldado del Ejército de Liberación de Sudán del Sur en el primer aniversario de independencia. (Reuters)

8. Sudán del Sur - 2011

Sudán, el país más grande de África hasta 2011, era un ejemplo claro de fronteras coloniales irracionales: el sur, de mayoría cristiana animista y población negra subsahariana, estaba gobernado más o menos a la fuerza desde el norte árabe y musulmán. El resultado fueron dos brutales guerras civiles (de 1955 a 1972 y de 1983 a 2005) que dejaron alrededor de dos millones de muertos. El segundo conflicto se cerró con un acuerdo de paz en el que se pactó un periodo de autonomía de seis años para el sur, al que seguiría un referéndum en febrero de 2011.

Tal y como se esperaba, la consulta arrojó un resultado favorable a la separación en un 98,83%. La independencia se fijó para seis meses después.

Sudán del Sur ha sido ya reconocido por casi toda la comunidad internacional, pero el nuevo estatus no ha traído la paz: a falta de un enemigo común, la diversidad étnica del país se ha traducido en una nueva guerra civil interna, a la que no son ajenos los recursos petrolíferos del estado más joven del mundo, y que amenaza con convertirse en una de las grandes tragedias humanitarias de nuestra época.

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