Dos años de transición y factura de 22.700 millones: las claves del discurso de May
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EL GABINETE, SIN ESBOZO SOBRE EL DIVORCIO

Dos años de transición y factura de 22.700 millones: las claves del discurso de May

Quince meses después del histórico referéndum, el gabinete aún no ha acordado un esbozo sobre el divorcio y las batallas internas hacen estragos entre Downing Street

Foto: La primera ministra británica Theresa May durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York. (Reuters)
La primera ministra británica Theresa May durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York. (Reuters)

La primera ministra británica, Theresa May, ofrecerá hoy en Florencia un discurso “clave” sobre el Brexit donde desvelará su hoja de ruta, arropada por sus principales ministros para transmitir una imagen de unidad. Y hasta aquí la versión oficial. La realidad, sin embargo, es que 15 meses después del histórico referéndum, el gabinete aún no ha acordado un esbozo sobre el divorcio y las batallas internas hacen estragos entre Downing Street.

En las últimas semanas, se han tratado de limitar a dos las opciones sobre la futura relación con el bloque. La primera -conocida en Whitehall como "Ceta plus"- estaría basada en el acuerdo de Canadá y ofrecería a Londres la libertad prometida ante el Tribunal Europeo de Justicia y el poder para frenar la inmigración. Ésta es la preferencia de los euroescépticos Boris Johnson -ministro de Exteriores- y Michael Gove -al frente de Comercio Exterior-. El problema es que solo se garantizaría una liberalización limitada de los servicios y en la City eso no gusta nada.

Es por eso por lo que el ministro del Tesoro, el eurófilo Philip Hammond, apuesta más por el modelo Noruego, con una alternativa eso sí bautizada como "EEA menos". Se trataría de una versión “light” frente a la completa adhesión al mercado único, para poder dar vía libre a los servicios financieros al tiempo de tener una especie de freno de emergencia para regular la inmigración. En definitiva, mientras que unos quieren “poco acceso al mercado único y más control”, otros buscan “más acceso a costa de poco control”.

Foto: El ministro británico para el Brexit, David Davis, junto a Michel Barnier, en rueda de prensa tras la última ronda de negociaciones, en Bruselas. (Reuters)

Con todo, May no dará este viernes detalles sobre ninguna de las dos opciones. Sin autoridad tras perder la mayoría en las generales de junio y ante un gabinete totalmente dividido no puede dar un paso en falso. Sobre todo ahora que se acerca el Congreso Anual del Partido Conservador.

Cualquier dimisión sería nefasta y Johnson -adicto a protagonizar titulares- ha coqueteado esta semana con la idea de dejar su cargo si May apuesta finalmente por un divorcio dulcificado.

El jefe de la diplomacia británica publicó el pasado sábado un polémico artículo donde apostaba por un Brexit duro y rescataba incluso lo que se calificó luego como la gran "mentira" de la campaña del referéndum: el destino de 350 millones de libras semanales (unos 380 millones de euros) del presupuesto actual de la UE a la sanidad pública.

Aquello se interpretó con un claro signo de reabrir la guerra por el liderazgo. Pero después de convertirse en el centro de atención –papel con el que se muestra encantado- volvió a hacer lo habitual en él: decir que todo está bien y que los ministros son como “pájaros cantando alegres en el mismo nido”.

placeholder Boris Johnson, ministro de Exteriores británico, a su llegada a la Asamblea General de la ONU, en Nueva York. (Reuters)
Boris Johnson, ministro de Exteriores británico, a su llegada a la Asamblea General de la ONU, en Nueva York. (Reuters)

Aunque Johnson saliera sonriendo este jueves junto a Hammond tras la reunión del gabinete en Downing Street, nadie se cree la aparente imagen de unidad. El ambiente está tenso ante el discurso de este viernes. De hecho, nunca antes una reunión de gabinete había durado dos horas y media.

Según Colin Talbot, de la Universidad de Cambridge y Manchester, el gran problema de May es que “no puede satisfacer ni a su gabinete ni a sus disputados porque están profundamente divididos”. “Las verdaderas negociaciones serán en Londres entre 'tories', pero todo indica que no están ocurriendo. Quizá la reunión del jueves fuera el primer esfuerzo serio en tratar de hablar adecuadamente entre sí”, asegura el experto a El Confidencial.

El gran problema de May es que “no puede satisfacer ni a su gabinete ni a sus disputados porque están profundamente divididos”

El problema es que la 'premier' no puede volver a ofrecer un discurso vacío cuando está a punto de comenzar la cuarta ronda de las negociaciones con Bruselas. Su intervención en Florencia es un intento de desbloquear las conversaciones sobre el divorcio, después de que se retrasara del 18 al 25 de septiembre en medio de las duras críticas de la UE ante la falta de progresos, como el acuerdo ante la factura que Londres deberá pagar a las arcas comunitarias por su retirada.

Bruselas recalca que hasta que no se resuelva este punto, la frontera con Irlanda y los derechos de los comunitarios, no se hablará de acuerdo comercial. Está previsto que Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, se reúna el martes con la 'premier' en el número 10 antes de que se reanuden las negociaciones.

En este sentido, según las filtraciones a los medios locales, se espera que May haga una oferta “abierta y generosa” y proponga un acuerdo de transición con la UE de hasta dos años. No obstante, Downing Street calificó este jueves como meras “especulaciones” el articulo publicado por 'Financial Times', que asegura que Londres ha informado ya a Ángela Merkel que estaría dispuesto a pagar 20.000 millones de libras (22.700 millones de euros) hasta 2020.

Foto: Un manifestante protesta contra el Brexit y la situación de los comunitarios residentes en Reino Unido, en Londres. (Reuters)

“No espero que May diga cifras concretas”, asegura Talbot. “Dirá que tendremos un período de transición, que queremos estar lo más cerca posible del mercado único y la unión aduanera y que se resolverán nuestras obligaciones con el actual presupuesto comunitario. Pero será un discurso vago en detalles”, matiza.

El analista político también espera que la líder 'tory' vaya a la ofensiva recalcando una vez más la necesidad de acordar negociaciones comerciales para culpar a la UE de la falta de progreso.

Sin embargo, Michel Barnier, el negociador de la UE para el Brexit, ha advertido en los últimos días que Londres no alcanzará el acuerdo comercial "especial" que exige sin largas negociaciones después de su salida oficial. El francés recalca que el Reino Unido está rechazando modelos existentes como el Noruego o Suizo y desde Bruselas no están por la labor de “mezclar opciones” para proporcionar un menú a la carta.

Por otra parte, Barnier ha reiterado en un lenguaje contundente que la negativa de Londres hasta la fecha a comprometerse a pagar la factura de salida está poniendo en peligro su futura relación con la UE. “No aceptaremos a pagar entre 27 lo que acordamos cuando éramos 28. Es tan simple como eso. De ninguna manera", habría dicho, según 'Politico', en petit comité. De manera oficial, lo que sí ha pedido son compromisos claros. En definitiva, el Reino Unido debería salir oficialmente del bloque en marzo de 2019. Pero hasta la fecha, los avances son limitados para cumplir calendario.

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