ARRECiAN LAS CRÍTICAS DENTRO Y FUERA DEL SPD

Los lazos de Schröder con Rusia amenazan con dar la puntilla a los socialdemócratas

Días después de las generales, el excanciller se incorporará a la junta directiva de la mayor petrolera rusa, Rosneft. Sus vínculos con Moscú se han convertido en un grave escollo para Schulz

Foto: Banderas del SPD antes de un mitin de Martin Schulz en Abensberg, Alemania. (Reuters)
Banderas del SPD antes de un mitin de Martin Schulz en Abensberg, Alemania. (Reuters)

Hace unas semanas, con Alemania ya inmersa en la campaña para las elecciones generales del 24 de septiembre, el candidato del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz, telefoneó al último líder de la formación que ganó la Cancillería, Gerhard Schröder. No fue una conversación amistosa. Poco antes de la llamada, Schröder había confirmado a Schulz que las informaciones publicadas en prensa sobre su inminente nombramiento como miembro del consejo de vigilancia de la petrolera rusa Rosneft eran ciertas.

“Creo que es un error. No tienes que aceptar cada trabajo que se te presente”, dijo Schulz al excanciller, quien se encontraba en China en el momento de la llamada, según el semanario 'Der Spiegel'. El candidato transmitía una pregunta que se ha extendido entre sus compañeros de filas: ¿cómo pudo anunciar Schröder su fichaje por Rosneft seis semanas antes de las elecciones?

Schröder se ha convertido en un escollo para las aspiraciones electorales del SPD. Las críticas arrecían dentro y fuera de la formación, hasta el punto de que Schulz censuró públicamente el nombramiento durante el único cara a cara televisado con Angela Merkel. “En mi opinión, Schröder no debería aceptar el cargo en Rosneft”, dijo este domingo en un debate que ganó la canciller —55% frente al 35%, según la encuesta de la cadena pública ARD—.

El candidato de los socialdemócratas no atraviesa su mejor momento y la polémica en torno a Schröder es lo último que necesitaba. A tres semanas de las elecciones, Merkel mantiene una cómoda ventaja en las encuestas de entre 14 y 17 puntos. Si los comicios se celebrasen hoy, la Unión Cristianodemócrata (CDU) y su ala bávara (CSU) obtendrían el 39% de los votos, frente al 22% del SPD. La prensa alemana se pregunta si el partido debería distanciarse de su antiguo líder, convertido en un escollo para la formación. Únicamente el ministro de Exteriores, Sigmar Gabriel, quien dejó este año el liderazgo del SPD en manos de Schulz, ha defendido públicamente la entrada de Schröder en la petrolera estatal rusa.

Putin saluda a Gerhard Schröder durante un encuentro empresarial en San Petersburgo. (Reuters)
Putin saluda a Gerhard Schröder durante un encuentro empresarial en San Petersburgo. (Reuters)

El excanciller ganará 300.000 euros anuales por su trabajo en Rosneft, controlada por el Kremlin e incluida en la lista de empresas sancionadas por la Unión Europea. Schröder accederá al consejo de vigilancia de la compañía el 29 de septiembre, cinco días después de que Alemania celebre elecciones generales. Su fichaje, no obstante, se filtró a mediados de agosto, lo que convirtió el nombramiento en una polémica muy presente en la campaña por las tensiones entre Berlín y Moscú y dio munición a los conservadores.

La relación de Schröder con los gigantes energéticos rusos viene de lejos: en 2005, poco después de que abandonase el Gobierno, Gazprom le nombró jefe del consejo de vigilancia de la Compañía del Gasoducto Noreuropeo (Nord Stream). Durante sus años en el poder, el excanciller socialdemócrata había convertido el proyecto para transportar hidrocarburos desde Rusia hasta Alemania por el mar Báltico en una causa personal; por ello, su nombramiento como asesor semanas después de salir del Ejecutivo provocó duras críticas y un debate sobre un posible conflicto de intereses.

Amigo personal de Vladimir Putin y contrario a la política de aislamiento contra Moscú, Schröder ha ratificado en los mitines de campaña su decisión de entrar en Rosneft. “Lo haré. Se trata de mi vida y sobre ella decido yo, no la prensa alemana”, dijo durante un mitin en Rotenburg an der Wümme. Hace solo seis semanas, un exultante Schröder declaró ante la convención del SPD que los socialdemócratas podían “convertirse en el partido más fuerte” en la próxima cita con las urnas. Ahora, el último socialdemócrata que ocupó la Cancillería se ha convertido en uno de los mejores 'aliados' de Merkel.

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