TONY BLAIR COLABORA GRATIS CON ALBANIA

Se busca político extranjero para trabajo de asesor estrella

Tony Blair en Albania, como asesor. Es su cliente 468 y el último ejemplo importante de la extensa lista de países que contratado a estrellas políticas

Foto: El ex primer ministro británico Tony Blair (izda) y el primer ministro albano, Edi Rama (EFE)
El ex primer ministro británico Tony Blair (izda) y el primer ministro albano, Edi Rama (EFE)

Los flashes de las cámaras restallaban mientras un sonriente Tony Blair comparecía junto al primer ministro albanés, Edi Rama. Lo hacían para anunciar que el exmandatario británico se disponía a asesorar a Albania “de forma voluntaria” en su candidatura a la Unión Europea. “La orientación hacia Europa es inmensamente importante, y personalmente me encantaría ver cómo este país se une a la familia de las naciones europeas”, dijo Blair, rodeado por soldados de la guardia de honor albanesa.

La escena tuvo lugar en Tirana el pasado 3 de octubre. Se trata del último ejemplo importante de la extensa lista de países que han decidido contratar como asesores a estrellas políticas internacionales, una práctica ya con cierta solera, pero que no deja de popularizarse en los últimos años. Por ejemplo, el pasado septiembre, Serbia fichó al exdirector del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Kahn, al exministro de Exteriores italiano Franco Frattini, y al antiguo canciller austriaco Alfred Gusenbauer para que colaboren en la gestión económica del país.

“No digo que mi equipo y yo podamos proporcionar algún tipo de varita mágica, pero creo que podemos ayudar al Gobierno a tomar las decisiones correctas”, indicó Strauss-Kahn en el momento del nombramiento. “Trabajaremos durante tres meses ‘pro bono’ [sin cobrar], y entonces veremos qué pasa”, aseguró.

En la vecina Albania, Blair también asegura haber ofrecido sus servicios de forma totalmente gratuita (llevado, según dicen algunos, por su debilidad por el país, donde es considerado un héroe por su papel en la intervención en Kosovo, hasta el punto de que tras la guerra, muchos albaneses a ambos lados de la frontera llamaron ‘Tonibler’ a sus hijos recién nacidos). Ciertamente, se lo puede permitir: el número de países a los que aconseja de forma remunerada es extenso, desde Kuwait a Mongolia, pasando por Sudán, Vietnam o Colombia. Albania, de hecho, es el cliente número 468 de Blair, según la BBC, lo que convierte al político en la “superestrella” de los asesores.

Tony Blair en Sao Paulo (EFE)
Tony Blair en Sao Paulo (EFE)
A principios de este año, el ex primer ministro británico firmó un acuerdo con el ejecutivo peruano que preside Ollanta Humala para asesorarle sobre la reforma del sector público. El año anterior, su empresa recibió 6,3 millones de dólares del Gobierno de Sao Paulo para ayudarle con la “planificación a largo plazo”. Y en 2011, la compañía Blair Associates se embolsó nada menos que 13 millones de dólares de Kazajistán, por un contrato de asesoría en materia económica, y para mejorar la imagen en el exterior del régimen de Nursultan Nazarbáyev. “Ambos se conocen y se aprecian desde hace años”, dijo entonces un portavoz del presidente kazajo.

'Estrellas' de todas las nacionalidades 

También hay figuras españolas ejerciendo este tipo de asesoramiento: desde este año, José María Aznar es miembro del Consejo Consultivo Presidencial para el Desarrollo Económico y las Inversiones de Haití, del que también forman parte los expresidentes Bill Clinton, el colombiano Álvaro Uribe y el boliviano Jorge Quiroga. Esta institución tiene como objetivo el “fortalecimiento institucional” durante el actual mandato del líder haitiano Michel Martelly. Aznar visitó el país a mediados de enero para “aportar su experiencia en materia institucional”, según un portavoz de la oficina presidencial.

Los políticos mencionados no son ni mucho menos los únicos. Algunas compañías estatales –sobre todo energéticas- parecen haber encontrado un filón en los antiguos líderes de otros países. El caso más relevante tal vez sea el del excanciller socialdemócrata alemán Gerhard Schröder, quien poco después de abandonar el gobierno en 2005 fue nombrado por la empresa rusa Gazprom jefe del consejo de vigilancia de la Compañía del Gasoducto Noreuropeo, más conocido como consorcio Nord Stream. El proyecto, pensado para el transporte de hidrocarburos desde Rusia hasta Alemania, fue asumido como una causa personal de Schröder durante sus años en el poder, por lo que su nombramiento como asesor del consorcio escasas semanas después de su salida del gobierno le generó grandes críticas y un importante debate sobre un posible conflicto de intereses.

La historia de Schröder es similar a la de su rival político Joschka Fischer, el antiguo líder de Los Verdes alemanes y ministro de Asuntos Exteriores durante dos legislaturas. En 2009, Fischer firmó como asesor para el proyecto Nabucco, un oleoducto que pretendía transportar hidrocarburos a través de Turquía hasta Austria, y que hoy parece moribundo. Por sus servicios, Fischer percibió lo que varios artículos de prensa describieron como “un salario de seis dígitos”.

Otro titán político en la nómina de una petrolera es el antiguo secretario de estado norteamericano Henry Kissinger, quien desde hace más de una década ejerce de asesor de la China Offshore Oil Co. (CNOOC), la principal compañía energética del país. Kissinger es miembro del Consejo Asesor, del que también forman parte Erwin Schurtenberger, el antiguo embajador de Suiza en China, y varios especialistas en Asia. La relación de Kissinger con el país viene de largo: él fue el arquitecto de la llamada “diplomacia triangular”, que en 1972 promovió el acercamiento al régimen de Mao Tse Tung como contrapeso a la Unión Soviética, y uno de los grandes defensores del ingreso del gigante chino en la Organización Mundial del Comercio en los años 90. Recientemente, publicó su monumental libro China (Debate, 2012), en el que a lo largo de más de 600 páginas el exjefe de la diplomacia estadounidense aborda el papel del coloso asiático en el mundo.

“Como compañía global de gas y petróleo, CNOOC necesita asesores con una visión global y un expediente mundialmente reconocido para encabezar la empresa junto a nuestro equipo de gestión, en un entorno dinámico y altamente globalizado”, aseguró el director ejecutivo, Wei Liucheng, en el momento del fichaje de Kissinger. “La misión del Consejo Asesor es proporcionar a la gestión asesoramiento estratégico en sucesos mundiales y asuntos macro que podrían tener un impacto en el desarrollo de la compañía”, se leía en el comunicado de prensa.

Fichajes mediáticos

Estas afirmaciones, de hecho, son extrapolables a otros muchos casos, y subrayan la razón por las que muchos países y corporaciones tratan de contratar a grandes personajes políticos. Existen también otros motivos poderosos: estos fichajes generan un considerable interés mediático, que puede ser muy beneficioso de cara a las relaciones públicas de un Gobierno o empresa. Además, por lo general se trata de gente que mantiene contactos de primera, que pueden abrir muchas puertas. Es lo que ocurrió en 2005 con el expresidente Felipe González, que utilizó sus sólidas relaciones con la familia Torrijos para tratar de introducir en el proyecto de ampliación del Canal de Panamá al millonario mexicano Carlos Slim, a quien González asesoraba.

Pero ¿es siempre una buena idea contratar a asesores con un perfil tan alto? A veces estos políticos tienen un pasado que puede generar publicidad negativa, como está ocurriendo con Strauss-Kahn en Serbia, donde la oposición critica que la “reputación” del asesor puede “dañar la imagen del país”. El viceprimer ministro serbio, Aleksandar Vucic, ha tenido que salir al paso de las críticas, asegurando que las acusaciones de acoso sexual que penden sobre Strauss-Kahn no desvirtúan su eficacia. “No hay duda de que Dominique Strauss-Kahn es un reconocido experto en economía. No he oído nunca que nadie haya cuestionado su capacidad”, afirma Vucic. “Pablo Picasso tenía un montón de problemas con sus mujeres e hijos, pero aun así era un genio. Creemos que el señor Strauss-Kahn es un gran economista y pensamos que podría ayudarnos con su conocimiento y experiencia”, dice.

Pero a la mayoría de los 'clientes' les preocupan menos las desventajas que los posibles beneficios. Lo apuntó de forma certera la socióloga serbia Vesna Pesic en el diario The New York Times tras enterarse del fichaje de Strauss-Kahn: “Tenemos grandes economistas aquí, y personalmente yo no le habría escogido por las acusaciones que pesan contra él. Es propaganda y marketing. Pero la gente aquí está agotada por la recesión, y no les importa”.

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