El 'negro' literario de un político puede cobrar hasta 50.000 euros
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"El libro es del autor", dice uno de ellos

El 'negro' literario de un político puede cobrar hasta 50.000 euros

Nadie los conoce, aunque anhelan ser conocidos. Y reconocidos. Algunos odian su trabajo y otros lo aman. Son los 'ghostwriters' de la política

placeholder Foto: Presentación de la segunda parte de las memorias de José María Aznar. (EFE)
Presentación de la segunda parte de las memorias de José María Aznar. (EFE)

Son casi seres de ficción. Nadie los conoce, aunque anhelan ser conocidos. Y reconocidos. Algunos odian su trabajo y otros lo aman. La cultura popular los considera prostitutos o hetairas de la literatura. Son los negros. Ghostwriter (escritor fantasma).

En estos días de proliferación de títulos firmados por eminentes políticos (José María Aznar, Felipe González, José Bono…), en los cenáculos letraheridos se especula mucho sobre quién está detrás de alguno de esos títulos. Quién es la pluma que redacta los libros de esta gente tan ocupada y, quizá, con menos pericia literaria de la que sus prosas demuestran. Sin ningún afán de protagonismo, pero como síntoma, se puede desvelar que el propio autor de este reportaje fue citadopor un director de periódico digital y popular tertulianocomo 'negro' de un abogado que, no hace muchos meses, publicó unas polémicas memorias que afeaban la conducta íntima de algunas de las más altas autoridades del país. Por supuesto, la acusación de que yo he sido 'negro' en ese libro es absolutamente falsa. O no (disculpen la carcajada).

Las editoriales se niegan a reconocer que hayan hecho uso jamás deuno de estos escritores 'fantasma'. “Nosotros lo que hacemos es contratar asesores literarios para determinados autores, pero aparecen citados en el libro”, señalan desde Planeta. Pero para algunos 'negros' eso de que les llamen "asesores" es un eufemismo. Miguel Aguilar, de Debate, también reponde en plan El topo: “Los 'negros' deben existir, pero yo no he trabajado con ninguno”. Y Roger Domingo, director editorial de Deusto, también se sube con los 'negros' por las ramas: "Son los editores los responsables de los libros y como cualquier obra que contenga hechos, datos, fechas, nombres... nos exige un trabajo de edición intenso y muy riguroso, porque la memoria personal, como nos sucede a todos, suele ser muy traicionera. Y no está bien fundada esa adjudicación generalizada de ghostwriters a todos los políticos que escriben sus memorias. Es más, yo no conozco ninguno que, con o sin ayuda por ejemplo de documentalistas, no haya revisado hasta la última coma de su libro antes de entrar en imprenta”.

Unos 5.000 de adelanto y porcentaje sobre ventas

“En mi caso, al menos, no fue asesoramiento. Me contrató mi editor para escribir unas memorias de un personaje público de cierta relevancia”, señala uno de estos 'fantasmas' (comprenderá el lector que no se citen autores, 'negros' ni editoriales: los contratos de confidencialidad son estrictos; el 'negro' se llevará el secreto a la tumba o tendrá serios problemas judiciales). “Mi editor me presentó al personaje. No sé por qué me eligió a mí, porque cuando conocí al autor nos dimos cuenta de que éramos personas diametralmente opuestas. Incluso puedo decir que no nos caímos bien. Él no quería escribir ni una línea, así que quedamos en su casa y le planteé el método de trabajo: 'Tú hablas, yo te voy preguntando, y grabamos'. Las sesiones, dos o tres a la semana, eran de entre dos y tres horas. Siempre nos veíamos en su casa. A pesar de que acabamos haciéndonos buenos amigos, mi autor jamás ha aceptado que nos tomemos una cerveza juntoso que vayamos a un restaurante ni que le acompañe a pasear al perro por la calle. Su tabú es que nunca nadie lo vea junto a mí. En ninguna circunstancia. Jamás”.

Felipe González, en la presentación de su libro 'En busca de respuestas. El liderazgo en tiempos de crisis'. (EFE)

El libro al que nos referimos causó cierto escándalo y apareció como uno de los más vendidos durante meses en portales como Amazon. Su presencia en librerías también fue más que significativa. ¿Pero cuánto se lleva el negro? En este caso, el adelanto no fue muy significativo. Unos 5.000 euros. El mercado editorial también está muy mal, y los editores arriesgan poco. Prefieren adelantar cantidades de supervivencia, que cubran los gastos de desplazamiento y tiempo de redacción. Unos dos meses a tiempo completo para el libro citado, aunque en este caso más, porque este 'negro' alternó la redacción con su trabajo habitual de periodista. Sin embargo, a través de un contrato confidencial, el escritor se asegura la percepción de un porcentaje sobre ventas. El libro de nuestra historia aún está en librerías, y las estimaciones de venta, de momento, oscilan entre los 30.000 y 40.000 ejemplares. El 'negro' se embolsará aproximadamente un 0,4% del precio de venta al público de cada ejemplar. En este caso, sus ingresos globales por este trabajo le pueden haber reportado unos 15.000 euros como máximo.

'Ghostwriters' con renombre

Hay excepciones. Un muy conocido, popular y exitoso autor de novelas fue contratado para escribir las recientes memorias de un político. Un año de trabajo en exclusividad casi absoluta. Su salario fue de 50.000 euros, de los que él mismo tuvo que pagar a un secretario para que transcribiera las entrevistas grabadas.

“Es un trabajo agotador, quizá mal pagado, pero tiene su morbillo como ejercicio de estilo. Te tienes que meter en la cabeza del autor, interiorizar su forma de expresarse, visualizar lo que él ha visto… Yo bromeaba con el mío diciéndole que, al terminar, tendría también que pagarme un psiquiatra. 'De tanto pensar y escribir metido en tu cerebro me estoy volviendo tan hijo de puta como tú', le decía yo. Eso también vale una pasta. Nos reíamos un montón”, relata.

'No se explica que un político pueda cobrar un adelanto de medio millón de euros por sus memorias cuando es evidente que ese libro apenas va a tener salida', dice un editor

“Creo que llegamos a tener hasta 30 horas de grabaciones y más de 300 fotos seleccionadas para que yo conociera ambientes, detalles, gestos de los protagonistas… Después le llevé un borrador. Se sorprendió de cómo había captado su forma de pensar, pero había flecos: esto yo nunca lo hubiera escrito así, aquello es inexacto, olvidé esto que es muy significativo... El proceso se prolongó unos seis meses.Pero al final el libro no es del 'negro'. Es del autor. Es su estilo y es su pensamiento. El autor es el arquitecto. Y los arquitectos no colocan los ladrillos. Los ladrillos los coloca el obrero, que es el 'negro'”.

Contratos millonariospara los autores

“Algunas biografías políticas escasamente interesantes se contratan más como favores por pago de servicios prestados que por el interés real del libro”, señala otro de los editores consultados, que sí reconoce haber contratado algún 'negro'. “No se explica que un político pueda cobrar un adelanto de medio millón de euros por sus memorias cuando es evidente que ese libro apenas va a tener salida. Después, hay contratos bastante sorprendentes. Vuestro periódico ha publicado que José Bono cobró 800.000 euros de adelanto por los diarios que va publicando Planeta en tres tomos.Se habla de libros de José María Aznar por los que se han pagado 600.000. Tendrían que vender millones de ejemplares para que salieran esas cuentas. ¿Alguien se cree que un libro de Bono o de Aznar puede vender millones de ejemplares?”, se pregunta este editor.

El periodista Paco Zamora es uno de los pocos 'negros' que han salido del armario. Y también confirma que todavía sigue en contacto con ghostwritersdel gremio. “Claro que los conozco. Fíjate la cantidad de famosillos de la televisión y políticos que, de repente, saben escribir. Yo ya no lo hago. Pero sí tengo amigos que lo hacen ahora para políticos y esa gente. No te voy a decir el nombre del político ni del amigo, por supuesto. Pero los hay”.

Zamora es uno de los pioneros de la 'negritud' literaria en España. “Yo empecé en los años 70, cuando estaban de moda los libros sobre fenómenos paranormales. Escribía un libro cada quince días –bueno, exagero– y me forraba. Bueno, me forraba… Pagaban entre 15.000 y 20.000 pesetas de entonces por libro, que para mí, recién salido de la Escuela de Periodismo, era una fortuna. Conozco a gente que aún está en el oficio. Que sigue viviendo de eso”.

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