cómo se ha llegado a la situación actual

Cronología del caos: elecciones a una nueva Asamblea Constituyente en Venezuela

La convocatoria de comicios para elegir a los miembros del organismo que redactará una nueva constitución para el país se ha producido en mitad de la peor ola de disturbios en años

Foto: Disturbios días antes de las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente. (EFE)
Disturbios días antes de las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente. (EFE)

Este domingo, Venezuela celebra elecciones de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un proceso clave para el Gobierno de Nicolás Maduro que mediante la redacción de un nuevo texto constitucional espera mantenerse en el poder a pesar de unos resultados electorales cada vez peores. Este proyecto ha supuesto una escalada de tensión en la ya delicada situación que vive el país caribeño desde que arrancaron las protestas de la oposición hace casi cuatro meses. Durante la jornada, casi 20 millones de venezolanos están llamados a las urnas para participar en la votación convocada por el Ejecutivo y que tanto la oposición como gran parte de los países del mundo han definido como una fase más del 'autogolpe' de Estado.

A pesar de que las críticas contra Maduro han sido continuas desde su ascenso al poder tras la muerte de su predecesor, Hugo Chávez, los últimos cuatro meses se han convertido en un calvario para el mandatario, que se ha tenido que enfrentar a miles de ciudadanos en las calles de las ciudades más importantes exigiendo su salida del Gobierno. También a las habituales réplicas de la Organización de Estados Americanos (OEA) y su líder, Luis Almagro, férreo detractor de Maduro, y a la presión ejercida por la comunidad internacional y, en especial, de España, cuyos expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Felipe González y José María Aznar han insistido en la necesidad de hallar una solución negociada para poner fin a la crisis que vive el país.

En abril, Maduro sugirió la posibilidad de convocar la Constituyente en uno de sus programas de televisión, idea que días después repitió Diosdado Cabello, primer vicepresidente del PSUV de Maduro y también candidato a la nueva Asamblea. Finalmente la materializó firmando un decreto que daba inicio al proyecto, enfatizando en la necesidad de transformar el Estado. ¿Pero qué le hizo tomar esta decisión?

Oposición en desacato

Desde que la oposición tomó el control de la Asamblea Nacional (el Parlamento) en las elecciones de diciembre de 2015, el Ejecutivo de Maduro no ha dejado de invalidar toda actuación de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) desde este organismo. Tras ser objeto de reiteradas acusaciones de desacato, a finales de marzo de 2016 el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) acabó convirtiéndolo en una realidad: emitió dos sentencias en las que asumía las competencias del Parlamento y anulaba la inmunidad de los diputados.

Esta decisión fue el detonante que hizo que una oposición ya hastiada se volviera a echar a las calles. La "inestabilidad" generada tras la decisión del alto tribunal, no obstante, llevó a Maduro a ordenar al Supremo que diera marcha atrás en sus decisiones. El TSJ decidió, días después de haberlas emitido, anular las dos sentencias y así restituir la inmunidad parlamentaria y devolver a la Asamblea sus poderes.

Protesta por las muertes durante las marchas de la oposición en Venezuela. (EFE)
Protesta por las muertes durante las marchas de la oposición en Venezuela. (EFE)

Protestas en las calles

A pesar de esta rectificación, la oposición aprovechó esta situación para recrudecer la presión en las calles. Desde comienzos de abril, miles de venezolanos, en su mayor parte jóvenes, venían protestando en las principales localidades del país, donde se toparon con la represión de las fuerzas de seguridad estatales.

Hizo falta menos de una semana para que se conociera la primera víctima mortal de las protestas: Jairo Ortiz, un joven de 19 años que fue alcanzado por un disparo en el municipio de Carrizal, en el estado de Miranda, gobernado por uno de los líderes de la oposición, Henrique Capriles. Desde entonces, los muertos se han ido acumulando y superan el centenar.

Ante una situación en la que las cifras de heridos y muertos no dejaban de subir, a mediados de abril Maduro anunció la activación del Plan Zamora, definido como un "plan estratégico conjunto para responder a posibles eventos adversos o intervención extranjera que ponga en riesgo la seguridad del país". Pero eso no detuvo las marchas en su contra.

Una de las figuras clave en la defensa del orden constitucional en Venezuela ha sido Luisa Ortega Díaz, fiscal general y primera funcionaria de alto rango que se atrevió a criticar en voz alta las decisiones del TSJ. "Es mi obligación", explicó entonces.

Convocatoria de la Asamblea Constituyente

Mientras el Parlamento iniciaba los trámites para poder expulsar a los magistrados del Supremo responsables de perpetrar el llamado 'Madurazo', el presidente se preparaba para soltar la bomba: la convocatoria de la Asamblea. "Anuncio que en uso de mis atribuciones presidenciales como jefe de Estado constitucional, de acuerdo con el artículo 347 convoco al poder constituyente originario para que la clase obrera y el pueblo en un proceso nacional constituyente convoque a una Asamblea Nacional Constituyente", dijo en un acto de masas con obreros en Caracas.

El anuncio de Maduro solo sirvió para alimentar las manifestaciones en su contra, a las que se unieron públicamente inclusos funcionarios del Estado. A mediados de junio, Óscar Pérez, sobrevoló en un helicóptero 'robado' la sede del TSJ y del Ministerio del Interior en Caracas, donde lanzó varias granadas, sin provocar heridos. Inspector de la policía científica, piloto, paracaidista, buzo de combate y actor, Pérez representaba a un grupo de miembros de las fuerzas de seguridad estatales descontentos con la gestión de Maduro.

Después de este incidente, y con Óscar Pérez aún en las calles, Caracas lanzaba un nuevo mensaje y hacía pública la cifra de integrantes de las Fuerzas Armadas que habían sido detenidos desde el inicio de las protestas por diferentes cargos, desde traición y deserción hasta robo. Desde entonces Pérez ha reaparecido públicamente en algunos actos políticos, como el homenaje a los manifestantes caídos en las protestas, para después volver a desaparecer, lo que le ha convertido en una leyenda para la oposición.

Sin embargo, y en un nuevo intento por rebajar la tensión, Maduro dio un paso que parecía muy improbable: salía de prisión Leopoldo López, líder de Voluntad Popular, acusado de incitar a la violencia en las protestas de 2014 en las que murieron más de 40 personas y en prisión desde entonces. No era puesto en libertad, sino que aceptaba la denominada 'casa por cárcel' para continuar su condena en régimen de arresto domiciliario.

Referéndum y contraconsulta

En el camino hacia este 30 de julio, la oposición ha buscado todas las vías para desautorizar la convocatoria de la Constituyente y mostrar su rechazo a una reforma que daría a Maduro luz verde para llevar a cabo modificaciones políticas de mayor calado. Uno de estos gestos de rechazo fue la consulta popular que convocó para el pasado 16 de julio con el objetivo de que el Gobierno de Maduro viera con toda claridad la oposición a la nueva Asamblea. Tres preguntas —si se estaba de acuerdo o no con la ANC, el papel de las fuerzas armadas y la renovación de los poderes del Estado– a las que contestaron más de siete millones de venezolanos, 693.789 de ellos desde el exterior. Si bien para el Gobierno fue "ilegal" e "írrito", el acto de consulta culminó con un aplastante 98,4% de los participantes rechazando la formación de la Asamblea Nacional Constituyente.

Cola de participantes en la consulta contra la Constituyente en Venezuela. (Reuters)
Cola de participantes en la consulta contra la Constituyente en Venezuela. (Reuters)

Al mismo tiempo que la consulta opositora, el 'oficialismo' celebraba su propia votación: un simulacro de las elecciones para evaluar el funcionamiento de toda la arquitectura electoral de cara al proceso oficial.

Durante los últimos días, la tensión no se ha reducido y el presidente del Parlamento, el líder opositor Julio Borges, ya avanzó que tras los resultados obtenidos en la consulta realizada hace ahora dos semanas iba a comenzar una nueva etapa. "En esta fase viene la presión, la escalada, la materialización de las razones por las cuales la gente pidió ese sí ayer; el mundo y Miraflores deben escuchar el grito de todo un país", dijo el parlamentario en una entrevista con la emisora privada Éxito. "Lo que viene ahora es que nosotros logremos materializar ese mandato que nos dio la gente, que no haya la Constituyente que una minoría quiere imponer, hallar una renovación de los poderes públicos y la realización de elecciones”, declaró.

Su llamamiento fue en vano. Este domingo, Venezuela inicia el proceso para establecer una nueva constitución, tan buscado por el Gobierno y denostado por la oposición.

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