EL CHAVISMO SIN ÉL ES IMPROBABLE

Muere Hugo Chávez, el militar que tuvo un negro sueño bolivariano

Hugo Chávez ha muerto. El vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció anoche el fallecimiento en Caracas del caudillo bolivariano por las complicaciones médicas que padecía casi tres meses después

Foto: Muere Hugo Chávez, el militar que tuvo un negro sueño bolivariano
Muere Hugo Chávez, el militar que tuvo un negro sueño bolivariano

Hugo Chávez ha muerto. El vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció anoche el fallecimiento en Caracas del caudillo bolivariano por las complicaciones médicas que padecía casi tres meses después de operarse por cuarta vez de un cáncer. El presidente venezolano, en el poder desde 1998, no pudo superar la enfermedad que se le diagnosticó en junio de 2011 y por la que fue operado en varias ocasiones, siempre en Cuba y bajo un hermetismo absoluto. Pese a una última intervención el 11 de diciembre, dos meses después de ser reelegido para un mandato que debía concluir en 2019, el líder venezolano perdió finalmente la batalla contra el cáncer.

Tras anunciar su muerte, Maduro, el hombre al que Chávez designó como sucesor, ordenó anoche el despliegue de un dispositivo militar y policial especial para garantizar "la paz" del país, sin especificar el número total de efectivos. "Se ha previsto un despliegue especial de toda la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), que en este mismo momento se encuentra desplegándose para acompañar y proteger a nuestro pueblo", señaló.

La Constitución prevé que al morir el mandatario asuma su lugar el presidente del Parlamento, Diosdado Cabello, quien debe convocar elecciones en el plazo de un mes. Se han declarado siete días de duelo nacional y Chávez será velado hasta el viernes, cuando se celebrará el funeral, según informó el ministro de Exteriores venezolano, Elías Jaua.

 

"Caudillo" por la fuerza de las urnas

Hugo Chávez Frías era "lo peor del caudillismo que, a su vez, representa lo peor de la herencia del imperio español en América". La definición del premio Nobel Mario Vargas Llosa encarna el pensamiento de medio mundo, de media Venezuela, sobre el caudillo bolivariano que entendió que la mejor manera de lograr el poder no era por las armas, sino con la fuerza de las urnas. Aunque fuera para manipular luego una y otra vez el ordenamiento político a su conveniencia.

Nació en Sabaneta el 28 de julio de 1954 en el seno de una familia humilde dedicada a la enseñanza. Con 17 años, el joven Chávez ingresaba en el Ejército y apenas diez años después ya era uno de los fundadores del Movimiento Bolivariano dentro de la institución. Venezuela se ahogaba en la corrupción política: los dos partidos tradicionales, el Copei y la AD, se alternaban en el latrocinio de uno de los países más ricos del continente mientras la población se arracimaba en los ranchitos de Caracas y otras grandes ciudades sin tener derecho a una migaja del enorme pastel petrolífero que enriquecía a las grandes familias.

En ese caldo de cultivo, entre Caldera y Carlos Andrés Pérez, un grupo joven de militares deciden dar un golpe de Estado en medio de la condena internacional (sobre todo, de la socialdemocracia que sale en defensa de CAP, entonces en el poder) y la simpatía de buena parte de la población, que ve en la intentona un necesario toque de atención a las élites corruptas. Chávez, como un anticipo de lo que será su querencia por los medios, pide rendirse por televisión. No ha conseguido sus objetivos en Caracas, algo que sí han logrado en provincias otros de sus compañeros. Pero la intentona ha fracasado con 14 muertos, según cifras oficiales (más de medio centenar según las oficiosas). "Asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano", anuncia teatralmente el coronel ante las cámaras. "El país tiene que enrumbarse hacia un destino mejor".

Es tal el cargo de conciencia de los políticos -"el pueblo no puede defender la democracia cuando está hambriento", viene a justificar el jefe de la oposición a Pérez-, y la oleada de simpatía de los militares que dos años después de la intentona fracasada el Gobierno de Rafael Caldera indulta a los implicados con la condición de que abandonen el Ejército. Comienza ahí, casi a la fuerza, la carrera política de Hugo Chávez.

Durante su brillante carrera militar, en la que siempre destacó como uno de los primeros de su promoción, mantuvo más de diez años de relación extramatrimonial con la historiadora socialista Herma Marksman. Su filosofía 'bolivariana' y las lecturas de su amante forjan la idea en Chávez de cambiar la república venezolana hacia un socialismo indígena, primero desde el Ejército, y luego desde las urnas.

Fidel Castro: el personaje que más le ha fascinado

Casado dos veces y otras tantas divorciado, en 1994, nada más ser indultado, conocerá al personaje que más le ha fascinado y marcado en su vida. Es recibido en La Habana por Fidel Castro: ambos se necesitan. El régimen castrista está en pleno periodo especial, sin el petróleo de la URSS y con una crisis sin precedente. Si Castro logra que ese joven militar fascinado por el socialismo y el bolivarismo llegue al poder, Cuba tendrá garantizado el petróleo que necesita para que el régimen no colapse. 

Los años siguientes, Chávez, con los primeros asesores cubanos, recorre Venezuela capitalizando el descontento de la población contra los partidos tradicionales. Primero llama a no votar, a convocar unas elecciones constituyentes y, finalmente, logra aglutinar a toda la izquierda, socalistas, comunistas y populistas, en torno a su persona. A lomos de una elevadísima abstención, Hugo Chávez Frías se convierte en presidente de Venezuela el 6 de diciembre de 1998. Desde entonces, y en otras 13 contiendas electorales, sólo perdió dos y por estrecho margen.

El plan de Chávez y Fidel Castro se pone en marcha. En lo político, comienza una serie de cambios constituyentes para hacer de Venezuela una República bolivariana que, entre otras cosas, permite la reelección permanente de Chávez. En lo económico, nacionaliza las principales empresas y se garantiza la distribución 'política' del petróleo. Con el barril por encima de los 100 dólares y 70.000 barriles diarios, Chávez se garantiza una fuente de ingresos con la que comprar voluntades dentro y fuera del país. Ayuda a sostener el régimen castrista a cambio de médicos y cientos de asesores militares que controlan el nuevo ejército; riega las campañas electorales de Daniel Ortega en Nicaragua, de Evo Morales en Bolivia, de Correa en Ecuador... Es el sueño del ALBA, el tratado de Libre Comercio bolivariano por contraposición al ALCA, el Tratado que impulsan los 'yanquis'. Además, juega a ser una potencia regional, invitando a Ahamadineyad a visitar Venezuela, a compartir tecnología nuclear; comercia con Corea del Norte y critica los ataques a Libia o Siria. No duda en 'regalar' petróleo a los barrios pobres de Estados Unidos o en montar un espectáculo en la tribuna de la ONU diciendo "aquí huele a azufre", tras la intervención de George Bush.

Dentro del país utiliza los medios de comunicación para dar a conocer sus medidas populistas. Expropiaciones en directo o regalos de lavadoras durante su 'Aló, presidente' son la mejor manera de garantizarse el apoyo de las clases más desfavorecidas, que montan auténticas brigadas en su apoyo -al estilo de los Comités de Defensa de la Revolución, de Cuba- que no dudan en bajar de los cerrillos de Caracas a reventar manifestaciones de la dividida oposición caraqueña. Chávez, cada vez que va a acercarse una elección, reparte títulos de propiedad de sus miserables chabolas. Títulos que perderían si el chavismo no gana en las urnas....

"¿Por qué no te callas?"

El clima es tan irrespirable y la violencia diaria tal que en abril de 2002 sufre un golpe de Estado financiado por los grandes empresarios de dentro y fuera del país. Llega a pedir asilo a la Embajada de España, pero la indefinición y la falta de pericia política de los golpistas hace fracasar el golpe, y Chávez vuelve con más poder. Ataca al Gobierno español de José María Aznar y las relaciones se enturbian hasta llegar al "¿Por qué no te callas?" que le espeta el Rey en plena cumbre ante la incapacidad del ya presidente Rodríguez Zapatero de silenciar los ataques de Chávez. El incidente da la vuelta al mundo y el Rey de España se convierte en un héroe para muchos venezolanos.

Sin embargo, poco cambia dentro del país. El petróleo sigue regando de dólares la política de Chávez y éste sigue ganando elecciones ante una oposición dividida y una gran parte de los electores que se decantan por la abstención. El Ejército está perfectamente controlado, por su propio carisma y por los asesores cubanos. Es un interlocutor imprescindible en la región por el eje bolivariano que domina -Cuba, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y la populista Argentina de los Kirchner- y por sus relaciones 'peligrosas' con las FARC, a las que llega a dar cobijo en su territorio. 

Llega el enemigo que no espera: el cáncer

En 2011, sin embargo, llega el enemigo que no esperaba: el cáncer, que amenaza con impedir la culminación de su sueño de ser reelegido hasta 2018. Todo el mecanismo bolivariano se puso en marcha para prolongar la vida del caudillo. Fue operado en Cuba y logró hacer campaña para las elecciones de octubre. Por escaso margen venció al líder opositor Enrique Capriles. Era el canto del cisne. Cuando volvió a La Habana en noviembre designó sucesor a Nicolás Maduro, aunque el Ejército quiere a Diosdado Cabello. Lo único que nunca imaginó era que su ídolo, Fidel Castro, le sobreviviría.

Con Hugo Chávez se va "lo peor del caudillismo", pero el chavismo sin Chávez es tan improbable como el castrismo sin los Castro o el franquismo sin Franco. Para bien y para mal, sobre todo para mal, su influencia ha marcado Venezuela y la región iberoamericana en los últimos 20 años. Pero su sueño bolivariano se disolverá más pronto que tarde porque estaba basado, única y exclusivamente, en el precio del barril de petróleo.

Mundo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
73 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios