SAQUEOS, AGRESIONES A DIPUTADOS Y SUPUESTOS COMPLOTS

Un oscuro ataque en helicóptero y otras cosas extrañas: 24 horas tensas en Venezuela

El ataque aéreo fue el más llamativo de una larga lista de episodios insólitos. En el país son muchos los que creen que fue una farsa para justificar medidas más drásticas por parte del Gobierno

Foto: Captura de pantalla de un video en el que se ve el ataque del helicóptero contra el Tribunal Supremo, el 27 de junio de 2017. (Reuters)
Captura de pantalla de un video en el que se ve el ataque del helicóptero contra el Tribunal Supremo, el 27 de junio de 2017. (Reuters)

¿Un “peine” (trampa, engaño) forjada desde el poder o una muestra de que el Gobierno de Nicolás Maduro está bajo el asedio y hay un “golpe de Estado permanente” en su contra? El ataque de un helicóptero de la policía científica (CICPC) ayer a la sede del Tribunal Supremo de Justicia con granadas tuvo en vilo a buena parte del país. Aunque la más llamativa y comentada, fue sólo una de las diversas tramas que ocurrieron ayer en Venezuela, convertida otro día más en un inmenso plató de serie de no-ficción en el que 24 horas pasan por encima como si fueran años.

Ángel MartínezÁngel Martínez

Por la tarde, un helicóptero sobrevolaba el centro de Caracas. Sonaron ráfagas, detonaciones: cuatro granadas, de las que una no explotó. El ataque al TSJ no se vio en televisión en vivo, pero sí se regó como la pólvora en redes sociales. A partir de ahí, como está pasando en días puntuales, se desató la locura de rumores y audios en Whatsapp. Si era verdad o no, si había tanquetas en Miraflores, si Maduro estaba rumbo a Aruba. Mientras, el presidente hablaba en la cadena nacional de radio y televisión sobre periodismo, a cuenta de una entrega de premios.

Casi al final del evento, Maduro daba la palabra al ministro de Comunicación e Información Ernesto Villegas. Informó que el autor de los hechos es Óscar Pérez, que estaba siendo investigado por sus relaciones con la CIA. El presidente añadió que tenía vínculos con Miguel Rodríguez Torres, ministro hasta 2014 y participante junto a Hugo Chávez en el fallido golpe del 4 de febrero de 1992. Y apeló al Ministerio Público para que condenara la violencia. En un país acostumbrado a la conspiranoia, esos últimos datos son relevantes, sobre todo si se contraponen al resto de tramas de ayer y de las últimas semanas.

Rodríguez Torres, antiguo compañero de armas de Chávez en dicha asonada, es ahora parte de la nueva disidencia del chavismo: ha criticado duramente a Nicolás Maduro, se ha posicionado contra la Constituyente y en las últimas semanas ha ido haciendo méritos para perfilarse como una posible tercera vía. En ese saco alternativo también estaría la Fiscal general de la República Luisa Ortega Díaz, afín a Chávez, primera e importante fisura dentro del chavismo, muy crítica con Maduro y las pretensiones constituyentistas, así como las violaciones de derechos humanos cometidas en 89 días de protestas. Ortega está al frente del Ministerio Público.

Miguel Rodríguez Torres, en el centro, habla con la prensa en Caracas, el 27 de junio de 2017. (Reuters)
Miguel Rodríguez Torres, en el centro, habla con la prensa en Caracas, el 27 de junio de 2017. (Reuters)

Errores ortográficos en un 'documento' de la CIA

El pasado sábado, el diario Últimas Noticias –en manos privadas pero vinculado al chavismo–, acusó a Rodríguez Torres de ser informante de la CIA y presentó un supuesto documento que avalaba esta condición. Al saltar la noticia, Eva Golinger, afecta al oficialismo y experta en espionaje, comentaba en su cuenta de Twitter que el documento no parecía auténtico y que su “formato no es el estilo de estos documentos, normalmente no incluyen nombres completos de informantes sino códigos y el inglés está mal”.

Fue ayer, antes del episodio de helicóptero, cuando el ex ministro dio una rueda de prensa en la que desmintió ser agente de la CIA. “Este documento tiene errores de ortografía. Para ser de un servicio de inteligencia, tiene muchos errores”, dijo con el legajo presentado por Últimas Noticias. También fue ayer cuando salieron dos sentencias de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia que merman la acción de la Fiscalía.

Rubén RodríguezRubén Rodríguez

En una se desestima el nombramiento de Rafael González Arias –cerano a Ortega Díaz–, como Vicefiscal General encargado. En la otra, se entregan las funciones a la Defensoría del Pueblo, comandada por Tarek William Saab. Días antes, el defensor había pedido la interpretación de la norma en la que se decía que ciertas competencias eran exclusivas de la Fiscalía. Promover pruebas, hacer experticias, levantamiento planimétrico, reconstruir hechos, autopsias... En un contexto en el que los abusos policiales cometidos en las manifestaciones cada vez son mayores. De los últimos, de los más graves, la muerte de manifestantes por arma de fuego y perdigones lanzados directamente al pecho. Todo está registrado en vídeo o en fotografías.

Lo que no tuvo mención en la cadena de radio y televisión fue el encierro que sufrieron cerca de 30 diputados, trabajadores de la Asamblea Nacional (AN) y periodistas en la sede del parlamento. Un grupo violento, al parecer significado con el oficialismo, amenazó con agredirlos si abandonaban el lugar. Horas antes, funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) entraron a la AN con unas cajas identificadas con el logro del Consejo Nacional Electoral. Al parecer, pretendían guardarlas en el área de seguridad. Cuando los diputados interpelaron a la GNB para saber qué contenían las cajas, se armó una riña.

No fue hasta bien entrada la noche cuando pudieron salir, y tampoco ilesos. Por ejemplo, la periodista Alicia de la Rosa cuenta que le lanzaron “un bin laden [fuego artificial potente] y me explotó cerca, dejándome una quemada a un costado y el oído afectado”.

Soldados venezolanos a bordo de un vehículo blindado custodian las calles adyacentes del Palacio presidencial de Miraflores tras el ataque, en la noche del 27 de junio. (EFE)
Soldados venezolanos a bordo de un vehículo blindado custodian las calles adyacentes del Palacio presidencial de Miraflores tras el ataque, en la noche del 27 de junio. (EFE)

"Iríamos al combate"

En el estado Aragua, los saqueos, que habían empezado la noche del lunes, siguieron en decenas de locales comerciales. En Caracas y en el resto del país hubo manifestaciones por el día del periodista. Y nuevas convocatorias para los días venideros. Son 89 días de protestas y casi 80 muertos. Queda poco más de un mes para que se realicen las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente. Y nadie, ni la calle, ni la oposición ni Maduro, parecen dar su brazo a torcer.

Horas antes de que tuviera lugar la trama principal de ayer, la del helicóptero,el presidente dijo: “Si Venezuela fuera sumida en el caos y la violencia y fuera destruida la revolución bolivariana, nosotros iríamos al combate, jamás nos rendiríamos. Lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas”.

El capítulo se cerró en falso. Por la noche, en el mismo acto en que Maduro vinculaba a Rodríguez Torres con el agente del CICPC que comandaba el helicóptero y pedía a la Fiscalía pronunciarse, dijo que si se veía obligado a elevar la alerta y activar el Plan Zamora al nivel 2 (plan militar), lo haría. “Yo no quiero eso, pero pueblo prevenido vale por dos”.

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