HA ARRESTADO A 21 PERSONAS

Bélgica cree que uno de los detenidos participó en los atentados de París

Este martes continúa el estado de excepción en Bruselas por la alarma yihadista, por lo que no funcionarán los transportes ni abrirán los colegios

Foto: La Policía y el Ejército custodian las calles de Bruselas. (EFE)
La Policía y el Ejército custodian las calles de Bruselas. (EFE)

Uno de los detenidos el domingo por la Policía belga en una operación en distintos puntos de Bruselas y Lieja ha sido acusado de terrorismo, mientras que otras 17 personas han sido liberadas tras ser interrogadas, ha anunciado la Fiscalía Federal en una rueda de prensa. Según Bélgica, este individuo estaría involucrado en los atentados de París. Además, el organismo ha anunciado que este martes continúa el estado de excepción, por lo que no funcionarán los transportes ni abrirán los colegios. 

Las unidades especiales de la Policía belga efectuaron este lunes siete registros en viviendas de la región de Bruselas y en Lieja, en el este de Bélgica, en los que se ha detenido a cinco personas, informó hoy la Fiscalía federal. En total desde el domingo se ha detenido a 21 sospechosos, que actualmente son interrogados por los servicios policiales, agregó la Fiscalía en un comunicado, en el que desmintió además que el principal sospechoso fugado de los atentados de París, Salah Abdeslam, se encontrara en un BMW que emprendió anoche la fuga. Una suma de 26.000 euros ha sido incautada en uno de los registros ejecutados anoche, mientras que los demás objetos hallados en las redadas son actualmente examinados.

La Fiscalía desmintió además que el principal sospechoso fugado de los atentados de París, Salah Abdeslam, se encontrara en un BMW que emprendió anoche la fuga en la región de Lieja. Ese vehículo, que no se detuvo en un control rutinario de la Policía, ha sido identificado y la investigación ha demostrado que "no tiene ningún vínculo con la operación en curso".

Tanto el diario 'Le Soir' como 'La Libre Bélgique' indicaron anoche que unidades especiales vieron en los alrededores de Lieja a un sospechoso hacia las 18.30 GMT, que podría haber sido Salah Abdeslam. Estos medios afirmaban que fue visto en un coche BMW del tipo 3 o 5 y que se dirigía hacia la autovía E40 en dirección de Alemania, un extremo que la Fiscalía ahora ha desmentido. La Fiscalía prevé informar a lo largo del día del número de personas trasladados ante el juez de instrucción y cuántos de los 21 detenidos serán puestos bajo mandato de arresto o en libertad.

Por otra parte, el hombre de 20 años que resultó herido tras abalanzarse con su coche contra un dispositivo policial la noche del domingo en el barrio bruselense de Molenbeek, durante una operación antiterrorista, no ha podido ser interrogado hoy por motivos de salud, según la Fiscalía de Bruselas. El coche en el que viajaba el sospechoso logró emprender la fuga, pero pudo ser interceptado poco más tarde en Bruselas. Esta persona, originaria de Vilvorde (localidad al norte de Bruselas), recibió un disparo de bala de la policía, y tras su detención fue conducido al hospital.

La amenaza terrorista estrangula su economía

Por tercer día consecutivo se mantiene este lunes el nivel de alerta máximo en Bruselas. El primer ministro belga, Charles Michel, prolongó el domingo el nivel cuatro, el que equivale a "riesgo de atentado inminente". Eso significa que metro, escuelas y universidades permanecen cerrados y que “el refuerzo de las fuerzas policiales y del ejército se mantiene” ante la persistencia de la seriedad de la amenaza.

Pese al impacto en la hostelería, en los comercios y en la vida diaria de los bruselenses, el Gobierno belga asume las recomendaciones de la OCAM, el órgano que coordina la seguridad, porque “seguimos pensando que un atentado similar a los de París podría cometerse en diferentes lugares”, se justificó Michel. Minuto a minuto, él y su Gobierno analizarán el estado de excepción en áreas enteras del país.

Las operaciones policiales, apoyadas por el ejército, se suceden en una ciudad que ha quedado totalmente paralizada, con la actividad comercial cercenada y el ocio del fin de semana completamente estrangulado. El domingo por la tarde, el centro de la ciudad permaneció bloqueado durante varias horas. Los clientes de hoteles como el Radisson Blue, el Marriot o el Amigo no pudieron salir a la calle mientras soldados entraban en los vestíbulos de los edificios.

El impresionante despliegue y las instrucciones a la población para que no se moviese del lugar en el que se encontrase hicieron crecer el clima de tensión, que se vio reflejado en las redes sociales. Ante la proliferación de datos e informaciones en internet, la policía federal reclamó 'silencio digital' a sus ciudadanos para no dar pistas a los yihadistas. Inmediatamente, los belgas inundaron Twitter con imágenes de gatos.

Un agente que participó en uno de los operativos en Molenbeek. (EFE)
Un agente que participó en uno de los operativos en Molenbeek. (EFE)

Las operaciones antiterroristas desplegadas en distintos barrios de la ciudad belga el domingo se saldaron con 16 detenciones en Bruselas centro, Molenbeek, Schaerbeek, Anderlecht y Woluwe-Saint Lambert, sin que se hallasen "ni explosivos ni armas", según el fiscal general de Bélgica, Eric van der Sypt. Solo hubo que lamentar un incidente en Molenbeek, cuando los agentes abrieron fuego contra un vehículo que no se detuvo en un control. El conductor terminó detenido.

Además, el Consejo europeo anunció la suspensión de todas las actividades "no esenciales" en su agenda de hoy lunes, en prevención de posibles ataques. "Solo algunas reuniones de alto nivel planeadas seguirán adelante", dijeron en un comunicado.

Pero el hombre más buscado por las autoridades belgas, Salah Abdeslam, no se encontraba entre los arrestados. Abdeslam estuvo este fin de semana en Bélgica, en Rocourt, un pueblo cercano a Lieja, a bordo de un BMW circulando por la autopista E40 en dirección a Alemania. En Molenbeek habría sido detenido un tío de Salah.

Calles desiertas en Bruselas por la alerta máxima de atentado terrorista

 

Teletrabajo y transportes cerrados

La parálisis empieza a provocar pérdidas importantes en los restaurantes, tiendas y comercios del centro histórico de la ciudad. Ni turistas, ni clientes. Solo los soldados se pasean constantemente por los diferentes puestos de madera en los mercados navideños ya instalados en plazas como Saint Catherine.

El impacto del estado de alerta y el despliegue de seguridad afecta a otros sectores económicos. El Consejo Europeo ha subido el nivel de alerta a naranja para todos sus edificios y “se introducirán medidas de seguridad adicionales a las ya puestas en marcha desde el 16 de noviembre”. En la Comisión mantienen sus instalaciones abiertas pero invitan a trabajar desde casa si el bloqueo del transporte dificulta el desplazamiento.

Parte del centro de Bruselas fue acordonado. (EFE)
Parte del centro de Bruselas fue acordonado. (EFE)

Según ha podido saber El Confidencial, empresas externas vinculadas a las actividades de la UE tomaron la misma decisión el domingo por la noche y enviaron correos electrónicos a sus empleados permitiendo el teletrabajo. “Confiamos en que todos los colegas evalúen si sus actividades pueden ser realizadas desde casa y que gestionen sus actividades”, decía uno de esos correos, que pedía “informar de manera imperativa a la dirección” si se tomaba esa decisión.

No solo la hostelería, el comercio y las instituciones europeas también luchaban por no perder la normalidad en Bruselas. La psicosis terrorista y de seguridad que asola Francia y Bélgica centra ya la atención de los bancos. En una nota a sus clientes, Rabobank asegura que “el impacto completo de los ataques y sus consecuencias estructurales en la sociedad y la economía en su conjunto no está claro en este momento”

"Evaluamos que las medidas adoptadas van a complicar la vida económica y profesional” este lunes, explicó Michel, al tiempo que reconocía la preocupación por la vida diaria de sus ciudadanos. Pero su Gobierno, de momento, sigue las recomendaciones de los servicios de inteligencia y prefiere tener a los ciudadanos de Bruselas en alerta máxima.

En un intento de conciliar la vida familiar con el estado excepcional, Michel confirmó que las guarderías sí abren este lunes pero con “prudencia y vigilancia, tomando una decisión caso por caso”. Su viceprimer ministro aseguraba que “hay muchas cuestiones abiertas que tenemos que estudiar” en referencia a cómo compaginar las operaciones de las fuerzas de seguridad con la vida de los ciudadanos.

(EFE)
(EFE)

¿Peligra el comercio de Bélgica?

"Espero que la vida continúe con normalidad”, decía este mismo domingo por la tarde noche el primer ministro flamenco. De momento, no se puede cuantificar el impacto económico de las medidas de seguridad y los estados de excepción decretados por los gobiernos francés y belga.

La zona euro creció apenas un 0,3% en el tercer trimestre, por debajo de las previsiones. Publicaciones como 'Forbes' reconocieron tras los sucesos de París que los ataques pueden provocar “un daño real en el gasto actual, alejando a los compradores de las colas de las tiendas en vísperas del mes de mayor concentración del año”. El trazo rápido de Laurie Laird en 'Forbes' no preveía hace una semana la propagación del problema yihadista desde París a Molenbeek y sus consecuencias.

Los cambios que se avecinan en el espacio Schengen, con mayores controles fronterizos, supondrán un problema para la movilidad laboral y el comercio en algunas áreas de la eurozona. Rabobank alerta de que “controles más estrictos formarían largas colas de tractores en las fronteras y, si se mantienen durante un largo periodo de tiempo, frenarían el comercio”. Para la entidad, países como Holanda o Bélgica, que dependen del comercio internacional, serían de los más golpeados.

Eric Van der Syp, durante su comparecencia esta madrugada ante la prensa. (EFE)
Eric Van der Syp, durante su comparecencia esta madrugada ante la prensa. (EFE)

El coste de la amenaza yihadista

Durante los últimos días, el Gobierno belga ha mostrado músculo policial en el barrio de Molenbeek para aplacar las críticas, nacionales y de los socios europeos, sobre su falta de eficacia a la hora de vigilar a las pequeñas células yihadistas que se escondían entre su sociedad multicultural.

Tras decretar el despliegue de las fuerzas de seguridad en un barrio de apenas 100.000 personas, el primer ministro, Charles Michel, puso cifra al “necesitamos hacer más, necesitamos hacerlo mejor” pronunciado ante el Parlamento de su país: 400 millones de euros de los presupuestos belgas en un enfoque de cuatro patas para prevenir la radicalización religiosa y aumentar las medidas de seguridad. La mano dura prevalece en ese plan frente a las políticas educativas e integradoras.

Bélgica aumentará su personal de inteligencia para atender el seguimiento de los sospechosos y destinará más dinero a la vigilancia electrónica. Se reforzarán los equipos conjuntos con las fuerzas galas, que hacen contraespionaje a los yihadistas a ambos lados de la frontera.

Los servicios secretos belgas gozan de 50 millones de euros como presupuesto gracias a sus contribuyentes, pero de momento sus análisis no acierta en la diana. Situaban en Siria al supuesto cabecilla yihadista procedente de Molenbeek que murió en Saint-Denis y fueron los colegas marroquíes quienen alertaron a los franceses.

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