La “gran marea Le Pen” se queda en amenaza: Sarkozy gana al Frente Nacional
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UNA NUEVA DERROTA SOCIALISTA

La “gran marea Le Pen” se queda en amenaza: Sarkozy gana al Frente Nacional

Los resultados privan a Le Pen de la pole position (24%) y la relegan al segundo puesto, antes de la gran final del próximo domingo, por detrás del centro-derecha de Nicolas sarkozy (31%)

Foto: La presidenta del Frente Nacional, Marine Le Pen, en rueda de prensa tras conocer los resultados electorales (Efe).
La presidenta del Frente Nacional, Marine Le Pen, en rueda de prensa tras conocer los resultados electorales (Efe).

La gran marea Marine” se ha quedado–de momento–en amenazante tormenta de primavera. Desde hacía meses, sondeos, declaraciones de políticos y analistas especializados daban a Marine Le Pen y al Frente Nacional como el indudable ganador de la primera vuelta de las elecciones departamentales. La realidad los desautorizó. Los resultadosprivan a Le Pen de la pole position (24%) y la relegan al segundo puesto, antes de la gran final del próximo domingo, por detrás del centro-derecha de Nicolas Sarkozy (31%).

La noticia no fue ayer el ganador, sino el que no ganó. Marine Le Pen estaba tan convencida como toda Francia de llegar en cabeza antes del ballotage. En su primera reacción ante la prensa, forzó una sonrisa de convenienciatras verse obligada a cambiar el discurso. Acusó al Gobierno y a los medios de comunicación de haber orquestado una campaña en contra de su partido. Pero no se dio por vencida.

Marine Le Pen no pudo disfrutar de la euforia, pero sigue teniendo motivos para estar contenta. Su partido obtiene los mejores resultados de su historia en elecciones locales y está en condiciones de sumar un buen número de diputados departamentales dentro de siete días. “Es el momento de imponer un verdadero cambio”, dijo, y añadió:“Hay que romper el bipartidismo y tener confianza en el Frente Nacional”.

Bipartidismo superado

El bipartidismo parece ya superado. Los resultados del FN en laspasadas municipales y europeasno hicieron sino refrendarse ayer. Elpanorama político francés deberá adaptarse a partir de ahora al tripartidismo. Manuel Valls lo admitió ayer implícitamente al hacer un llamamiento solemne para “cerrar el paso a la extrema derecha” y votar al candidato del centro-derecha en todas las confrontaciones con el FN en la segunda vuelta.

El jefe del Gobierno se atribuyó lano victoria del FN. Y algo de mérito debe reconocérsele. Valls desempolvó todas las recetas anti-extrema derecha para demonizar otra vez al Frente Nacional. La estrategia tenía el riesgo de convertir a Marine Le Pen en la protagonista de la campaña. Muchos de sus correligionarios de partido y de los intelectuales a los que abroncó por su mansedumbre con el FN se lo reprocharon. Anochesacó pecho para subrayar que “el FN no es el primer partido de Francia”. Gracias a él, se sobreentiende. EL PS (19,90), en todo caso, llevaencadenando malos resultados electorales desde 2012. En tres comicios se ha convertido en el tercer partido de Francia.

Valls y el presidente François Hollande tienen más motivos, a pesar de todo, para no estar del todo descontentos. Los resultados de esta primera vuelta demuestran que las formaciones a su izquierda, Frente de Izquierda y ecologistas,no representan gran cosa si no se alían al PS. La suma de todos los votos de izquierda expresados ayer igualaría a los del centro-derecha si hubieran concurrido unidos, unargumento que Hollande piensa utilizar para recuperar a algunos de los verdesrealistasen una futura remodelación.

El retorno victorioso de Sarkozy

En la curiosa jornada electoral de ayer, el ganador no fue el protagonista de la noche y pasó a un segundo plano. NicolásSarkozy, el líder de la Unión por un Movimiento Popular (UMP),obtuvo una doble victoria: su partido fue el ganador de la primera vuelta con una holgura inesperada, aliados con los centristas de la Unión de Demócratas Independientes (UDI). Personalmente, el expresidentegana puntos contra sus rivales internos para la candidatura presidencial.

Su estrategia electoral ha dado resultado. Sarkozy entró de puntillas en los caladeros del FN y centró el grueso de su artillería contra el Gobierno socialista. La nacionalización de las elecciones departamentales ha jugado en su favor. A diferencia de Valls, Sarkozy mantiene su idea de «ni-ni» para la segunda vuelta en los pocos cantones donde su partido ha sido eliminado: “Ni apoyaremos a los candidatos del FN, con quien no tenemosnada en común, ni a los aspirantes del PS, cuya política combatimos”, sentenció.

Elestablishmentfrancés suspiró anoche aliviado. Los autodenominados partidos republicanosrespiraban porque consideraban haberfrenado el avance imparable del populismo.Demasiado pronto para alegrarse. El FN sigue ganando terreno, sus candidatos enfrentarán la segunda vuelta a la cabeza de una treintenade departamentos y, lo más importante, está tejiendo la estructura a nivel nacional necesaria para lanzarse como alternativa real a las regionales de diciembre y, especialmente,a las presidenciales de 2017.

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