Los terroristas burlan el cerco policial

¿Se manifestarán por fin los musulmanes franceses contra el fundamentalismo?

La caza al hombre, a los hermanos Kaouchi, no ha dado frutos aún. Miembros de los cuerpos de élite de Interior peinan una zona de Picardía, a 70 kilómetros de París

Hoy, viernes, los musulmanes de Francia tienen una primera oportunidad para expresar oficialmente su condena al terrorismo que ha golpeado la libertad en su país y para dejar claro que "hay una diferencia entre musulmanes y gilipollas", como decía Cabu, uno de los miembros de Charlie Hebdo asesinados el miércoles.

Esa frase de Cabu está recogida en un un documental sobre el semanario satírico, realizado en 2008 y titulado "Es duro ser amado por gilipollas". Ese film, del que la televisión publica mostró anoche extractos, deja constancia de la lucha de Charlie contra los intolerantes. Y para refrescar la memoria de los que desde el miércoles se sorprenden, evidencia cómo todas las organizaciones representativas de los musulmanes de Francia y la Liga Islámica Mundial se unieron en el juicio contra la revista satírica, que se llevó a cabo en París, en 2007. Y no solo eso; llamaron a desfilar en las calles a miles de sus feligreses contra lo que ahora todo el mundo admite como derecho a la libertad de expresión. 

Los desmemoriados o ignorantes que acusan a ciertas informaciones de provocar la "islamofobia", deberían repasarse a cámara lenta estas imágenes de archivo, muchos de cuyos protagonistas soñarían ahora con borrar. Por eso, hoy viernes, los mensajes que serán enviados en las mezquitas de Francia van a ser seguidas con tanto interés. Los imanes van a tener oportunidad de lanzar proclamas por la libertad, contra el terror islamista, en memoria y homenaje de los policías, los porteros del edificio y los miembros de Charlie Hebdo masacrados en su redacción, al grito de "¡Alá es grande!".

Se estrecha el cerco a los yihadistas que atentaron contra 'Charlie Hebdo'

Vídeo: El cerco sobre los sospechosos se estrecha

Los cinco millones de musulmanes de Francia y sus responsables político-religiosos no están obligados a nada, ni siquiera a disimular. Solo a dejar claro que no son diferentes a sus compatriotas no creyentes, o seguidores de otras confesiones. Como decía en el mismo documental otro de los desaparecidos a balazos, "los islamistas a los primeros que molestan son a los musulmanes que están hartos de ser metidos en el mismo saco que los radicales. Y entre ellos, a los miles de musulmanes laicos".

El mensaje de la mujer de Charb

En las mezquitas quizá se escuchen (soñemos) homenajes al "espíritu volteriano y a la República", los valores que el director de Charlie Hebdo, Charb, defendía según su mujer, Jeannette Brougrab, hija de argelino y francesa, miembro del partido sarkozista Unión para un Movimiento Popular (UMP), ex ministra del gobierno de François Fillon y titular del Consejo de Estado.

Y mal que le pese a quien opina a miles de kilómetros de una realidad que desconoce, en Francia existe la sensación de que los seguidores de Mahoma y sus líderes han sido tratados con mucha complacencia. Ha sido necesaria la desaparición violenta y filmada de doce personas para que algunos santones de la izquierda francesa empiecen a exigir a los musulmanes que se manifiesten en masa contra el atentado de París. 

 

¿Se manifestarán por fin los musulmanes franceses contra el fundamentalismo?

Vídeo: Imágenes de 2005 de Said Kouachi, el mayor de los sospechosos

La izquierda espera que los musulmanes se manifiesten en masa

Así lo hacía ayer en la radio pública, France Info, Serge July, uno de los fundadores de "Liberación", director del diario más 33 años y gurú durante décadas del izquierdismo al otro lado de los Pirineos. Como a otros representantes de esa izquierda comprensiva, el ruido de los Kalásnhnikov ha despertado a July de su letargo intelectual. Así, este ex-maoísta reconocía también que los religiosos musulmanes que ayer depositaron flores frente la entrada de Charlie Hebdo eran los representantes de la minoría crítica contra los islamistas.

Es el caso de Hassem Chelgoumi, tunecino, Presidente de la Conferencia de Imanes de Francia, un religioso cuya sinceridad y claridad le han valido estar acompañado por guardaespaldas que le protegen de la misma ideología que diezmó a la plantilla de Charlie. Otros, como Dalil Boubakker, argelino, rector de la Gran Mezquita de París, no aparecieron por las inmediaciones del lugar de la matanza. Boubakker fue uno de los más virulentos organizadores de la campaña judicial contra Charlie Hebdo hace ahora  casi ocho años. Y ahí sigue, visitando el Elíseo con sus pares católicos, protestantes, budistas, judíos…Es como un monolito al que la barrera de lo políticamente correcto protege.

El domingo, a las 15:00, será la otra gran oportunidad. Pasado mañana están convocadas todas las fuerzas políticas, religiosas y sociales en defensa de los valores de la República. El gobierno convoca a todos, o a casi todos. Y queda por ver también cuál será la reacción cuando, la semana que viene, se publique el próximo número de Cherlie Hebdo, que tendrá una tirada de un millón de ejemplares y que se encargarán de elaborar los supervivientes al ataque.

Falla la "unión nacional"

Cuando la sangre todavía no se ha limpiado del suelo de la redacción de Charlie Hebdo, cuando los cuerpos de las víctimas aún no han sido enterradas, la polémica ya ha estallado. Parte del Partido Socialista y los Verdes se niegan a desfilar junto al Frente Nacional de Marine Le Pen. El gobierno duda: por una parte, excluir al Frente Nacional es discriminar a millones de franceses que apoyan al partido de Le Pen. Sería otro caudal de votos para la formación populista, convertida en mártir de la "gran coalición del establishment". Invitarle a unirse al homenaje nacional podría provocar la desunión dentro del PSF, el rechazo de la extrema izquierda y del propio UMP. Pero las posiciones no son unánimes. Ni todos los socialistas se oponen a que el FN participe en el cortejo, ni todos los representantes de la UMP le vetarían. Para muchos, dejar fuera al Frente Nacional es "una inmensa estupidez"

François Hollande recibe a Marine Le Pen esta mañana en el Elíseo. El presidente ha iniciado una ronda de encuentros con todos los líderes políticos representativos. Todo parece indicar que el gobierno se lavará las manos y dejará que Marine Le Pen decida por sí misma. Hollande cuenta con que la jefa del FN renuncie, como ya ha adelantado, pues "no acude a lugares donde no le invitan". Y ella considera que la exclusión de su partido convierte la idea de unión nacional en "una maniobra politiquera".

Mundo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
34 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios