La troika volverá a atenas

Grecia no llega a fin de mes

Atenas recurre al fondo de la seguridad social para pagar las facturas de enero que, por orden expresa de Varufakis, se han reducido a lo estrictamente necesario: pensiones y salarios públicos

Foto: El dueño de un quiosco del centro de Atenas aparece tras una bandera griega. (Reuters)
El dueño de un quiosco del centro de Atenas aparece tras una bandera griega. (Reuters)

Atenas quiere recurrir a una treta política para pagar las facturas de enero y de los próximos meses. Por orden expresa del ministerio de Finanzas, las transferencias se han reducido al máximo: a lo estrictamente necesario, como pensiones o salarios públicos. Algunos funcionarios han notado ya el retraso en los pagos de sus sueldos, aunque les aseguran que cobrarán en los próximos días.

Mientras negocia contrarreloj, la delegación helena trata de preparar el escenario para que la población digiera el próximo baño de realismo. Este miércoles, la única "victoria" que Alexis Tsipras había podido vender durante las negociaciones se quedará en nada: la Troika volverá a Atenas.

Los datos fiscales de enero hablan por sí solos: Grecia ingresó unos 3.460 millones de euros (un 24% menos que en 2014) y gastó unos 3.300 millones (un 14,3% menos que en 2014). Se ha recortado en grandes cantidades y se sigue recortando, pero no es suficiente porque las recaudación de impuestos entre la empobrecida población no da más de sí.

Las cuentas no cuadran y el Ejecutivo presiona para activar el último resorte que puede utilizar: unificar las cajas (la liquidez disponible) de los diferentes fondos estatales en un fondo común que manejaría el Banco Central. Utilizar los fondos de pensiones o del paro como "préstamos" temporales daría unos dos meses a Atenas para afrontar los gastos comunes, al tiempo que negocia con los acreedores internacionales una salida al rescate.

Una pintada en el centro de Atenas (Efe)
Una pintada en el centro de Atenas (Efe)

Dinero urgente

Se calcula que el Estado griego podría disponer de 2.000 millones de euros de liquidez inmediata si finalmente el Ejecutivo se hace cargo de todos los depósitos, aunque altos cargos del Estado son reticentes: si fracasa la negociación con el BCE, el FMI y la Comisión, partidas muy importantes quedarían secas. Por ejemplo muchos parados podrían quedarse sin su exigua paga o los pensionistas sin la suya. No va a ser fácil para Syriza tomar prestado el dinero de otros fondos sin legislar y crear tensión dentro del aparato estatal.

Pero fuentes del ministerio hablan de que la ley ya está lista para ser presentada de manera inmediata. Grecia no solamente debe pagar a pensionistas, funcionarios, y parados; tiene que hacer pagos muy importantes de deuda al FMI el 20 de marzo, en menos de diez días.

Demasiadas obligaciones y poco dinero. Aunque Varufakis se muestra optimista y dice que en los próximos meses podrán recaudar impuestos atrasados por valor de al menos 6.000 millones, la verdad es que las negociaciones de momento no arrojan ningún resultado sólido y el Ejecutivo ha perdido su última pequeña victoria.

Militantes de Partido Comunista Griego en una manifestación (Reuters)
Militantes de Partido Comunista Griego en una manifestación (Reuters)

El retorno de la Troika

Se ha anunciado tantas veces la muerte de la Troika, incluso llamándola con el eufemismo de "las instituciones", que su aterrizaje de nuevo en la capital helena va a ser un varapalo para el Ejecutivo y los que lo apoyan. Tras ceder sobre la deuda y sobre prácticamente todo lo demás, los miembros de Syriza parecían poderse apuntar el tanto de que las discusiones técnicas se llevarían a cabo fuera de Atenas. Por ejemplo en Bruselas, como propuso Varufakis al presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.

Pero el holandés se ha cobrado caro el desplante del ministro de Finanzas heleno y no ha movido un dedo al respecto. En la rueda de prensa del martes por la noche, Varufakis se mostraba más calmado que de costumbre y evitaba entrar al trapo contra su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, que en su última intervención usó la palabra 'Troika' a propósito a pesar de que en las semanas anteriores se había evitado el término para no ofender a los negociadores griegos. Rendido el Ejército griego, los más duros de entre los duros se dan un festín con los que pensaban que podrían hacer cambiar de idea a la UE.

El cronómetro corre en contra de Grecia, que todavía no ha conseguido presentar con éxito un paquete de medidas convincente para que embolsarse el siguiente tramo del rescate, ni para recibir las rentas que el BCE consiguió con su deuda. Y el hecho de que Varufakis dijera que la carta con la que consiguió los cuatro meses de extensión estaba escrita con "ambigua creatividad", no ha ayudado a que se calmen los ánimos. En Alemania se sienten engañados. Varios de los diputados de la canciller, Angela Merkel, han dicho que hubieran votado en bloque que "no" a la propuesta si Schäuble no se hubiera posicionado a favor.

El ministro de Finanzas griego, Varufakis, durante una reunión en Bruselas (Reuters)
El ministro de Finanzas griego, Varufakis, durante una reunión en Bruselas (Reuters)

A vueltas con las reparaciones de guerra

Y en medio de la vorágine, el Gobierno de Tsipras vuelve a la carga con las reparaciones por la ocupación nazi en el Segunda Guerra Mundial. Según el informe que se maneja habitualmente la cantidad que Alemania debería pagar asciende a los 162.000 millones de euros. Unos 108.000 millones por daños y otros 54.000 por préstamos que el Gobierno nazi obligó a que Grecia concediese. El lunes por la noche se llegó a la conclusión en sede parlamentaria de que se volvería a reclamar a Berlín esas cantidades.

En Alemania ya se ha dicho mil veces que no van a pagar nada, ya que consideran de sobra saldada esa cuenta. No obstante, si esta acción de Tsipras parece extemporánea hay que mirar más hacia el interior. Las feroces críticas de la Plataforma de Izquierda al acuerdo con los acreedores, y más aún si la Troika se establece en Atenas, solamente pueden ser acalladas (aunque veremos por cuanto tiempo) con una propuesta como esta, aunque sea un brindis al sol.

Cuando la Troika vuelva a establecer su cuartel general en un hotel de Atenas ya no le quedarán más símbolos que ofrecer al Gobierno griego. Solo números. Y ninguno pinta demasiado bien.

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