¿aguantará la coalición?

Tsipras contra lo suyos: la Syriza más radical que no quiere dar "ni un paso atrás"

Tras los esfuerzos de Syriza por virar al centro se agazapa una facción radical que fue acallada para llegar al poder. Una minoría que dará guerra si Tsipras cede un palmo en Bruselas o Berlín

Foto: Manifestante sostienen una bandera griega durante una protesta contra la troika en Atenas, el 15 de febrero (Reuters).
Manifestante sostienen una bandera griega durante una protesta contra la troika en Atenas, el 15 de febrero (Reuters).

Aunque quedó escondida durante el largo viaje al centro, en Syriza se agazapa una parte pequeña facción más radical, oportunamente acallada durante la batalla electoral para llegar al poder. Voces difícilmente silenciables incluso en plena campaña y que pueden resurgir con fuerza si el partido pierde su primera batalla en Europa contra la Troika. Las líneas rojas que ha marcado Atenas, y que ya ha tenido que mover para no verse obligada a romper definitivamente con sus acreedores, parecen más difuminadas que nunca. Al Gobierno heleno le falta capacidad de presión.

En el ultimátum del martes, Europa instó a Grecia a firmar una extensión del rescate en apenas 48 horas. El márgen de maniobra es escaso. Si Atenas decide hacer caso omiso generaría un problema muy grave al país, quedándose sin dinero para pagar la deuda que tiene que abonar en marzo. A medio plazo tendría problemas incluso para abonar los gastos corrientes.

Si, por el contrario, Grecia acaba cediendo, lo que se pondría en riesgo es la propia estabilidad de Syriza, afectando a la gobernabilidad de la coalición. Algunos de los ministros de Tsipras se han manifestado en el pasado muy cómodos con la idea de salir del euro y volver al dracma para recuperar el control de la política monetaria. El viaje al centro de Syriza, necesario para alcanzar el poder, ha mantenido a estas facciones de la izquierda más radical controladas. Pero cualquier signo de debilidad frente a la Troika, aceptando sus condiciones o incluso la extensión de seis meses del rescate, despertaría el rumor de la militancia más rocosa y menos dispuesta a llegar a acuerdos.

El primer ministro griego y líder de Syriza, Alexis Tsipras (Efe).
El primer ministro griego y líder de Syriza, Alexis Tsipras (Efe).
Diputados y ministros antieuro en el Gobierno de Tsipras

Volver al dracma antes que aceptar un compromiso para el rescate. Es el mantra de la llamada Plataforma de Izquierda, una corriente ortodoxa entre los ortodoxos que no está dispuesta dejarse comer el terreno por los tibios. A la cabeza Panagiotis Lafazaris, que llegó a calificar la Unión Europea de "totalitaria" y que llama al partido a radicalizar su programa contra el "neoliberalismo". Actualmente parece que no sale tanto a la palestra, sobre todo desde que es ministro de Reconstrucción productiva, Medio Ambiente e Industria.

Lafazaris nunca ocultó sus opiniones durante la campaña electoral y puso en problemas a la cúpula del partido en programas de televisión y periódicos. Sus salidas de tono, maquilladas rápidamente por los portavoces de Tsipras, hicieron flaco favor a su partido y dieron alas a Nueva Democracia, que les tomaba como ejemplo para agitar el fantasma del grexit que vendría si gobernaba la izquierda.

Lafazaris no era el único. Otra de sus cabezas visibles, Costas Lapavitsas, también abogaba hasta hace bien poco por que Syriza preparase un "plan" en caso de que Grecia tuviera que volver al dracma. Lo decía sin ninguna pena: antes que pactar con el enemigo... Lapavitsas acaba de ser elegido diputado y la Plataforma de Izquierda cuenta con un par de miembros más en el Gobierno como son el viceministro de Seguridad Social, Dimitris Stratoulis; y el viceministro de Asuntos Europeos, Nikos Hountis.

También suman un puñado de diputados. El reparto generoso de cargos entre estos responsables de la corriente radical -fundamental esta para mantener a la base tradicional del partido- parecen haberla embridado por el momento, pero perfectamente podría volverse en contra del Gobierno si Varufakis no alcanza un acuerdo en Bruselas y de repente el enemigo está en casa.

Desde el inicio de la legislatura, la división dentro de la coalición se puede observar en dos ejes: el del rescate y el del resto de asuntos nacionales. Syriza está unida en la mayor parte de las políticas sociales -otorgar nacionalidad a inmigrantes, ayudas a los más pobres...- que los Griegos Independientes rechazan, pero está dividida con respecto a la economía entre los pragmáticos (Varufakis, Miliós, el propio Tsipras) y los izquierdistas, que en cuanto a la Troika son tan beligerantes como los nacionalistas de Griegos Independientes. Un Ejecutivo flexible con la troika podría no solo arriesgarse a perder a sus socios, sino incluso a una parte de sus correligionarios.

Manifestantes durante una protesta en apoyo al Gobierno griego celebrada el 15 de febrero en Atenas (Reuters).
Manifestantes durante una protesta en apoyo al Gobierno griego celebrada el 15 de febrero en Atenas (Reuters).

"La tensión interna es mediática pero no real"

¿Realmente puede haber un cisma en Syriza? No lo cree así Yiannis Babulias, analista de la realidad griega y gran conocedor de los entresijos de Syriza. En su opinión, la unidad dentro del partido es incuestionable. "Hay muy poco espacio para las tensiones internas ya que el plan de rescate se implementó hace muchos años y no hay nada nuevo", explica a El Confidencial. "La tensión interna es algo que es atractivo para los medios, pero no es realista en estos momentos", añade.

El experto considera además que los mecanismos de decisión interna están controlados y que el resultado de las negociaciones con la Troika no romperán el partido: "Las decisiones normalmente son consensuadas. Es más fácil que la elección del Presidente de la República cree tensiones que las negociaciones [con la Troika]", concluye, recordando que Syriza deberá anunciar próximamente su candidato a la presidencia y no parece que haya un candidato a gusto de todos. 

Otros expertos como Aristides Hatzis, profesor e investigador en la Universidad de Atenas, vaticinaba hace poco que las negociaciones entre los centristas y los extremistas de Syriza serían complicadas y amenazarían la estabilidad del Gobierno tras la victoria. Desde su punto de vista, si Syriza no se consigue encauzar y convencer a los radicales se arriesga a la división, especialmente "si la parte izquierdista es pequeña y quieren conservar una posición preeminente en la política griega".

Syriza gana cada minuto apoyos en Grecia

Nunca se ha visto un Gobierno con tan pocos amigos en Europa y tantos en casa. Desde luego que la situación ha cambiado diametralmente desde la derrota de Samarás. Decenas de miles de personas en las calles apoyando la negociación con la Troika y las encuestas por las nubes. Un 45% de los griegos votaría ahora mismo por Syriza, que le robaría votos a todos los partidos.

Mientras, Nueva Democracia bajaría diez puntos. Y no solo eso, sino que el 83% de la población aprueba la acción del Gobierno. Cierto es que hasta ahora ha sido una gestión monotemática y de "mano dura" con la Troika. Si Grecia se ve obligada, finalmente, a desviar el rumbo, puede que la luna de miel de Syriza con su pueblo se acabe. Y puede que también con la facción más irreductible del partido.

Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios