PRUEBA SEAT ARONA 1.0 TSI 115 CV FR

Seat Arona TSi, el descarado SUV hecho a medida de la ciudad (no del campo)

Este Seat Arona es un todocamino pequeño basado en el Ibiza, con pocas opciones camperas pero muy bueno para desplazarse por la ciudad

Con el Seat Arona, la marca española lanzó al mercado su todocamino pequeño, del segmento B, como la opción alternativa para los que quieren un Ibiza pero buscan un coche un poco más alto y con un estilo algo más campero. El resultado ha sido tan bueno que, en solo dos años, se han llegado a vender más unidades del Arona que del Ibiza. Y es que eso es lo que pide el mercado, vehículos de aspecto todocamino aunque en realidad ofrezcan pocas posibilidades de uso fuera del asfalto.

En este sentido, el Arona es un coche muy poco campero y más bien está pensado para la aventura urbana, como mucho. No tiene como opción disponible la tracción a las cuatro ruedas, ni tampoco otros elementos como el control de descenso. Lo que sí tiene es una mayor altura libre al suelo, 19 cm, lo que le permite un mejor acceso al interior del vehículo, un aspecto clave en este coche. También, por la mayor altura de su carrocería frente al Ibiza, ofrece una mayor cota de altura para los ocupantes y una posición de conducción elevada que cada día buscan más personas.

Si el Seat Arona se adapta perfectamente a lo que busca el mercado, también ocurre lo mismo con su gama de motorizaciones. Ahora, el mercado demanda versiones de gasolina, y por ello la gama cuenta con tres opciones de este tipo de motor, de 95, 115 o 150 caballos, mientras que en diésel solo ofrece una variante con 95 caballos. Y también cuenta con una versión de gas natural comprimido, que aporta un menor coste de utilización y una reducción de emisiones pero que tiene la limitación de que hay muy pocos puntos de recarga de este combustible todavía instalados en España.

Dentro de esta gama, la versión que hemos probado ha sido la intermedia de gasolina, con el motor de 115 caballos, que creo que es la versión más razonable para este modelo. El motor es muy moderno, es un pequeño tres cilindros construido en aluminio con turbo y cuatro válvulas por cilindro para ofrecer el mejor rendimiento. En este sentido, es un motor que sube bien de vueltas, con cierta alegría, y que además ofrece una buena elasticidad. Su par máximo lo ofrece desde 2.000 vueltas, pero no hay que olvidar que tiene un par bastante limitado por su baja cilindrada. Por ello, hay que acostumbrarse a que llevamos un coche con un motor poco potente, aunque, eso sí, cuando se pisa con fuerza el acelerador sube bien de vueltas a costa de un aumento del consumo.

Este Seat Arona tiene un toque de conducción bastante deportivo, pese a que su motorización no busca una conducción muy rápida y agresiva. Es una suspensión bastante dura, que proporciona una buena estabilidad y seguridad de marcha en todo tipo de trazados. Además, el tacto de la dirección es muy bueno y transmite al conductor todo lo que está pasando en la carretera. Esta buena estabilidad tiene su contrapartida en el confort de marcha. No es un coche incómodo, pero su confort de marcha queda algo limitado precisamente por esa mayor dureza de la suspensión.

En cuanto a su habitáculo, es razonablemente bueno. Está pensado para que viajen cuatro personas de una manera bastante cómoda, y con buena sensación de espacio por esa buena cota de altura interior. Aunque está homologado para cinco personas, tres adultos detrás viajarán estrechos. Su maletero, con 400 litros, está por encima de la media del segmento. Cuenta con un doble fondo, lo que permite guardar cosas para que no se muevan demasiado. De serie, lleva kit antipinchazo y opcionalmente ofrece una rueda de repuesto de emergencia, que creo es una buena solución.

Dentro de la gama del Arona, las dos versiones más completas son la Xcellence, con un estilo más lujoso, mientras que la variante FR proporciona un estilo algo más deportivo, sobre todo en sus asientos y en algunos detalles de su estética exterior. Una cosa curiosa es que ambos acabados, ya sea el más lujoso o el más deportivo, tienen el mismo precio.

El techo, en un color de contraste con la carrocería, es de serie en el Arona.
El techo, en un color de contraste con la carrocería, es de serie en el Arona.

La versión que hemos probado contaba con el acabado de FR, el motor de 115 caballos de gasolina y el cambio manual de seis marchas. Pero, opcionalmente, se ofrece el DSG de siete marchas, muy recomendable sobre todo para usar el vehículo en ciudad. Es un coche que ofrece un equipamiento muy completo si tenemos en cuenta que se integra en el segmento más pequeño de los modelos todocamino. Control de crucero con limitador de velocidad, frenada de emergencia, asistente de mantenimiento de carril y el cuadro de instrumentos digital. Además, hay pocas opciones disponibles, lo que facilita la decisión de compra, aunque quizá lo más interesante es el control de crucero adaptativo, que incluye otros elementos opcionales y que cuesta 350 €.

Seat ha sabido reaccionar a lo que pedía el mercado, que eran los modelos todocamino. Lo hizo un poco tarde, la verdad, con la llegada del Ateca, pero ahora cuenta con una gama que cubre casi todas las necesidades del mercado, desde el pequeño Arona, pasando por el Ateca y con el Tarraco de siete plazas como tope de la gama 'campera'.

Ficha técnica

Motor: tres cilindros en línea.

Potencia máxima: 115 CV a 5.000 rpm.

Par máximo: 200 Nm desde 2.000 rpm.

Cilindrada: 999 cc.

Combustible: gasolina.

Velocidad máxima: 182 km/h.

Aceleración de cero a 100 km/h, 9,8 segundos.

Caja de cambios: manual de seis marchas.

Tracción: dDelantera.

Consumo homologado NEDC (urbano/extraurbano/mixto): 6,0/ 4,5 / 5,1litros.

Dimensiones (longitud/anchura/altura): 4,14 x 1,78 x 1,55.

Capacidad maletero: 400 litros.

Peso en vacío: 1.170 kg.

Precio: 22.900 euros.

Motor

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