PRUEBA SEAT LEÓN ST TGI 130 CV DSG

El imbatible consumo del Seat León TGI, la opción más barata en un coche (y es a gas)

Con etiqueta ECO, el nuevo Seat León TGI (a gas) reduce en un 50% el coste de utilización respecto a un gasolina y en un 30% frente a un diésel

Ahora que vuelve Madrid Central, pero sobre todo pensando en una manera de reducir las emisiones contaminantes sin renunciar a la movilidad, la opción del Seat León TGI se posiciona como una alternativa muy interesante para las personas que se mueven en un entorno urbano y quieren gastar menos dinero en desplazarse. Eso sí, siempre que tengan en su recorrido habitual una gasinera para poder repostar GNC, como se explica en el vídeo que abre este artículo.

Seat ofrece con esta variante de GNC un vehículo con el que se pueden hacer hasta 500 km en modo gas natural, teniendo siempre un as en la manga con los 10 litros de gasolina con los que se pueden hacer al menos otros 150 kilómetros cuando nos quedamos sin GNC en nuestro depósito.

Lo único malo que tiene esta opción del Seat León TGi es que solo sirve para usuarios que tengan cerca de su entorno, ya sea su domicilio, su lugar de trabajo o su recorrido habitual, un punto de recarga de gas natural. De lo contrario, es una opción inviable porque si antes, con la primera generación del León TGi, tenía autonomías similares circulando con gas natural o con gasolina, en esta que hemos probado ahora la gasolina es solo para utilizar en una situación de emergencia, en la que no encontremos nuestro carburante habitual, GNC.

Solo para ese tipo de personas que tienen la posibilidad de repostar GNC, esta opción de León, que está disponible tanto con carrocería compacta como familiar, es una magnífica opción. Permite recorrer 100 km con un coste de tres euros, lo que supone la mitad del coste de utilización de un coche de gasolina equivalente. Además, el repostaje es muy sencillo: solo requiere coger la manguera, engancharla en el punto de recarga, cerrar el circuito y en solo tres o cuatro minutos tendremos repostado nuestro coche con GNC.

Este León emplea un motor de 130 caballos que permite funcionar muy bien por todo tipo de carreteras, ya que no se reducen las prestaciones con respecto a una versión de gasolina equivalente. Además, proporciona una opción interesante, como es el cambio DSG de doble embrague, con el que la conducción es más sencilla y relajada pero sin renunciar a prestaciones. En nuestro caso, la unidad de pruebas correspondía a la carrocería familiar, es decir, la denominada León ST, y aportaba este cambio de doble embrague.

Otro aspecto muy destacable en este modelo es que gracias a utilizar gas natural comprimido como carburante cuenta con la etiqueta ECO, que proporciona una serie de ventajas de cara a los protocolos por alta contaminación y también en el acceso a entornos restringidos, como Madrid Central. Además, también en el caso de Madrid, ofrece un 50% de descuento al aparcar en las plazas verdes y azules de la zona ORA.

Etiqueta ECO

El conductor se encuentra —en el caso de una versión TGI— con un indicador en el centro del cuadro que nos indica la autonomía total del vehículo, y por debajo y más pequeño, la autonomía en modo gas natural a la izquierda y a la derecha la autonomía que proporciona la gasolina que tenemos en nuestro depósito. Con ello, siempre sabremos hasta dónde podemos llegar, dónde necesitamos encontrar gas natural y podremos hacer todos los cálculos necesarios. Las previsiones apuntan a que al cierre de este año se pueda llegar a 100 gasolineras de GNC en España. De momento, la cifra es algo inferior, hay provincias que no tienen ningún punto de recarga, pero con una autonomía de 500 km en modo gas natural, siempre tendremos la posibilidad de llegar a nuestro destino.

Sin duda, la clave de este modelo es que su utilización es exactamente la misma que con un coche de gasolina o diésel. De hecho, no se puede cambiar de manera manual para utilizar uno u otro carburante. Siempre utiliza gas natural hasta que se acaba, salvo en circunstancias especiales de un excesivo frío. El repostaje de carburante es muy sencillo, pero lo más importante es que el coste de utilización se reduce un 50% en el caso de hacer la comparación con un coche de gasolina. Si lo hacemos con un vehículo diésel, el ahorro es de un 30%.

A ello se suma la etiqueta ECO, que facilita mucho su utilización en entornos urbanos. El único aspecto negativo es que no puede llevar rueda de repuesto, porque todo el espacio que en otros modelos se emplea para guardar la rueda es donde se ubican los tres depósitos de gas natural. También el piso del maletero sube ligeramente con respecto a las versiones de gasolina o diésel, con lo que pierde ligeramente algo de capacidad. En concreto, se queda en 482 litros, una cifra algo justa para un modelo familiar.

Ficha técnica

Motor: cuatro cilindros en línea.

Potencia máxima: 130 CV a 5.000 rpm.

Par máximo: 200 Nm desde 1.400 rpm.

Cilindrada: 1.498 cc.

Combustible: gas natural comprimido.

Velocidad máxima: 205 km/h.

Aceleración de cero a 100 km/h, 9,9 segundos.

Caja de cambios: doble embrague de siete marchas.

Tracción: delantera.

Consumos ponderado: 3,5 kg a los 100 km/h.

Dimensiones (longitud/anchura/altura), 4,55 x 1,81 x 1,45.

Capacidad maletero: 482 litros.

Peso en vacío: 1.340 kg.

Precio: desde 35.300 euros.

Motor

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