LIMITÓ SU RENTABILIDAD AL 1,75% A DOCE MESES

El año en el que el Banco de España borró del mapa del ahorro los depósitos a plazo fijo

Se cumple un año desde que el BdE limitó la rentabilidad de los depósitos a plazo fijo, marcando un antes y un después para estos productos

Foto: El año en el que el Banco de España borró del mapa del ahorro los depósitos a plazo fijo

Apenas hay que echar a andar la memoria un año atrás. Como si de un flashback se tratara, la resaca de Reyes de 2013 marcó un antes y un después para los depósitos bancarios en España. La noticia saltó el 7 de enero. El Banco de España (BdE) comunicó a todas las entidades bancarias a través de una misiva o simplemente de una llamada que desde ese día se limitaba la rentabilidad de los depósitos a plazo fijo, el producto bancario por antonomasia para los ahorradores españoles, según siguen corroborando datos como los del último informe del Observatorio Inverco.

Desde entonces nada ha vuelto a ser igual. Aquellas rentabilidades que superaban con facilidad el 4% a cambio de imposiciones a un año (muchas de ellas sin cuantía mínima) son sólo un buen recuerdo para los bolsillos. Un año después de saltar por los aires todo el mercado de depósitos, quien hoy encuentra una oferta de más de un 2% a un año puede considerarse afortunado. Y las cosas no van a mejorar para el ahorrador conservador, ya que los asesores financieros vaticinan que las rentabilidades caerán a lo largo de 2014 hasta situarse en el entorno del 1%.

El BdE acertó con sus medidas ya que, si no las hubiera adoptado, habrían tenido que ser rescatadas más entidadesLa directriz del BdE limitó la rentabilidad de estos productos en tres tramos, según la duración de los mismos: al 1,75%, hasta 12 meses; al 2,25%, de 13 a 24 meses y al 2,75%, para aquellos suscritos a plazos de más de dos años. Sólo un 15% de la oferta comercial de las entidades podía quedar exenta de estos límites, si bien no sólo los depósitos sufrieron estos topes. También las cuentas remuneradas se vieron capadas al 1,25%, aunque esta medida ha sido más flexible y hoy todavía existen productos que superan este nivel. Las entidades no tardaron en acatar esta medida bajo amenaza de mayores exigencias de capital en términos de EBA, que podían llegar hasta los 1,25 puntos, para aquellos que no se acogieran al mandato.

Una medida necesaria para sanear la banca

La mayoría de los analistas coincide a la hora de señalar que la medida adoptada por el BdE se antojaba necesaria dentro del proceso de saneamiento que han tenido que acometer las entidades españolas. “No tenía sentido alguno que se estuviera pagando un 4% por captar pasivo. Era pan para hoy y hambre para mañana y suponía no cerrar nunca un círculo vicioso que hubiera acarreado grandes problemas a corto plazo. No se puede decir que haya sido el principal factor de recuperación del sector pero sí ha tenido más importancia de la que se le suele dar”, apuntan fuentes del mercado.

Para Víctor Alvargonzález, director de inversiones de Tressis, “el BdE acertó con sus medidas ya que, si no las hubiera adoptado, habrían tenido que ser rescatadas más entidades”. Este experto considera que “en el fondo, muchas entidades, principalmente las de menor tamaño, estaban deseando que los limitaran. La guerra del pasivo era una guerra que sólo podían aguantar los grandes o los que tuvieran balances muy sólidos, algo poco habitual en estos momentos y limitado, generalmente, a la banca privada de inversión”, añade.

Diferente percepción tiene desde Inversis la responsable de estrategia, Marian Fernández, que considera que no era una medida vital para el saneamiento de la banca. “Se buscó una solución en el mercado en vez de hacerlo en el depositante pero todo iba a caer por su propio peso ya que aquellos tipos no reflejaban ni por asomo la realidad del mercado en ese momento”, apunta.

Los fondos de inversión, los grandes beneficiados

En el plano comercial, el depósito ha ido perdiendo terreno a marchas forzadas a la par que los fondos de inversión lo han ido ganando. Esto, unido a un entorno macroeconómico mucho más favorable, con expectativas de crecimiento para 2014, con la prima de riesgo por debajo de los 200 puntos básicos, sin la amenaza de un rescate a España en el horizonte y con la bolsa presumiendo de músculo (el Ibex 35 fue el segundo mejor índice europeo de 2013) ha otorgado el protagonismo a los fondos, especialmente a aquellos vinculados a la renta variable.

Mayor rentabilidad (según datos de la patronal, Inverco, un 26% en 2013 para renta variable nacional y 21% para la internacional), mejores ventajas fiscales, mayor diversificación… pero también mayor riesgo. No obstante, las alternativas para el ahorro conservador parece que también pasan por los fondos de inversión. En opinión de Víctor Alvargonzález “los fondos garantizados serán seguramente los protagonistas de las campañas de los bancos, pero eso no significa que sean lo más atractivo para el inversor. De hecho, son un compendio del conflicto de intereses entre el banco y el ahorrador, ya que al cliente le garantizan seguridad, si, pero en el contexto actual de tipos también baja rentabilidad”.

Otros analistas como Rafael Romero, de Unicorp, aconsejan contemplar la opción de los fondepósitos para que el cliente obtenga una mayor diversificación capacidad de. No obstante, estos expertos señalan que "hay que tener muy en cuenta las comisiones de gestión porque podría cercenar la rentabilidad final del producto hasta abocarla a perder todo su brillo".

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