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Veto a Iberdrola en EEUU: el peligro de un mercado que 'descubre' el caso Villarejo
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Bloqueo a la compra de PNM

Veto a Iberdrola en EEUU: el peligro de un mercado que 'descubre' el caso Villarejo

La eléctrica española se enfrenta ahora a la amenaza de que sus problemas reputacionales se conviertan en un lastre a su estrategia de crecimiento en el exterior

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Estados Unidos ha vetado la compra de PNM por parte de Iberdrola (a través de su filial Avangrid). La oposición de los reguladores del estado de Nuevo México ha dado al traste con un movimiento valorado en torno a los 8.000 millones de dólares —incluida la deuda— que, con sus puntos fuertes y otros más endebles, había sido recibida como un paso adelante clave para la estrategia de crecimiento internacional de la compañía que dirige Ignacio Sánchez Galán. “Esto es negativo para la historia de la acción, dado que esta operación en particular tenía una lógica estratégica muy interesante, ya que implicaba crecer en Estados Unidos”, observan los analistas de Bestinver Securities.

Aunque la amenaza de que la operación no fructificara se había hecho patente en las últimas semanas —dejando ya su huella en la cotización de Iberdrola—, la confirmación del descarrilamiento de la compra de PNM cuesta en la mañana de este jueves un recorte superior al 1% a las acciones de la eléctrica española, que contrasta con las leves alzas que registra su rival Endesa.

Foto: El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán. (EFE/Luca Piergiovanni)

Con todo, entre los expertos prima una visión constructiva en torno a este fracaso. Por un lado, se subraya el limitado tamaño de PNM en el total del negocio de Iberdrola y se valora que el fiasco de la operación limita la presión sobre un balance muy estirado. Y, por otro, se considera que la mantiene abiertas muchas vías para seguir creciendo en el exterior. De hecho, firmas como Alantra ni siquiera descartan la opción de que el grupo acabe encontrando la manera de desbloquear la compra de PNM. “Nuestro caso base sigue siendo Iberdrola mejorando las condiciones y el acuerdo finalmente aprobado por Nuevo México”, señala la firma en una nota publicada este mismo jueves.

Algunas firmas aún confían que encuentre la manera de salvar la compra de PNM

Pero lo cierto es que, al margen de cómo se interprete este caso concreto, el mensaje arrojado por el regulador de Nuevo México extiende un manto de dudas sobre las perspectivas de Iberdrola que conviene no pasar por alto. Porque lo llamativo es que, para oponerse a la operación, los examinadores no han fijado el riesgo en cuestiones de competencia, de poder de mercado o similares, sino que pone el foco en las fallas particulares del comprador, subrayando las deficiencias del servicio de Avangrid y las controversias legales que rodean al grupo español por su involucración en el caso Villarejo.

Durante mucho tiempo, el negocio de Iberdrola ha dado la sensación de poder avanzar sin cortapisas, indiferente al proceso judicial que salpica a su presidente, Ignacio Sánchez Galán. Pero el asunto de PNM amenaza con representar un antes y un después que obliga a replantearse los riesgos a los que se enfrenta Iberdrola. “Los problemas reputacionales y de gobernanza parecen empezar a tener implicaciones directas en la estrategia y crecimiento del grupo”, observan en Bankinter, mientras que en Bestinver también se refieren a los riesgos reputacionales de este asunto, evidenciando que lo que durante mucho tiempo ha permanecido al margen amenaza con convertirse en un lastre más o menos significativo para el negocio de la compañía.

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“En principio parecía que no iba a tener un impacto significativo el tema de Galán, pero desde luego que la negativa a la compra de PNM da que pensar sobre el asunto”, admite un analista del sector eléctrico.

Puede argumentarse que todos los países no son tan estrictos como Estados Unidos en la evaluación de las cuestiones reputacionales —no hay más que ver cómo en España se ha evitado hasta la fecha cualquier tipo de censura a la compañía y sus responsables por sus presuntas responsabilidades—. Y, más aún, que de las 24 organizaciones que debían pronunciarse sobre la operación solo ha sido una la que ha puesto pegas a la compra de PNM por Avangrid. Incluso, podría llegar a plantearse que el argumento del caso Villarejo pueda ser más un pretexto para tumbar una operación que no interesaba por otras cuestiones.

Iberdrola tiene difícil desligarse de un Sánchez Galán directamente salpicado por el caso

Pero tampoco esta posibilidad ofrece un panorama excesivamente benévolo para Iberdrola, pues se podría entender que en un entorno de fuerte competencia a escala global sus máculas en el área de la reputación o la gobernanza pueden ofrecer una justificación de peso suficiente que pueden esgrimir tanto reguladores como rivales para hacer peligrar sus proyectos más controvertidos o contendidos.

En esta tesitura, ante Iberdrola vuelve a erguirse la debilidad que representa la ausencia de contrapesos relevantes al poder acumulado durante años por su presidente, Ignacio Sánchez Galán, figura plenamente salpicada por la crisis reputacional que envuelve a la compañía, y de la que el grupo eléctrico tiene muy difícil desvincularse, como sí ha logrado, sin ir más lejos BBVA, que, afectada por cuestiones muy similares, ha logrado trazar una cierta barrera entre su expresidente, Francisco González, y los actuales gestores de la entidad.

Resulta difícil señalar si lo acontecido en torno a PNM acabará resultando en un evento único o es presagio de adicionales dificultades para los planes del grupo. Pero los accionistas de Iberdrola harían bien en tomar nota del aviso: el mercado ha descubierto al fin el caso Villarejo, y nada bueno cabe esperar de ello.

Estados Unidos ha vetado la compra de PNM por parte de Iberdrola (a través de su filial Avangrid). La oposición de los reguladores del estado de Nuevo México ha dado al traste con un movimiento valorado en torno a los 8.000 millones de dólares —incluida la deuda— que, con sus puntos fuertes y otros más endebles, había sido recibida como un paso adelante clave para la estrategia de crecimiento internacional de la compañía que dirige Ignacio Sánchez Galán. “Esto es negativo para la historia de la acción, dado que esta operación en particular tenía una lógica estratégica muy interesante, ya que implicaba crecer en Estados Unidos”, observan los analistas de Bestinver Securities.

Ignacio Sánchez Galán Comisario Villarejo
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