Villarejo, Galán e Iberdrola: el deterioro de la imagen ya golpea al negocio
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La compra de PNM se tambalea

Villarejo, Galán e Iberdrola: el deterioro de la imagen ya golpea al negocio

Más preocupante que el posible veto a la compra de PNM es que las autoridades internacionales cuestionen la idoneidad de Iberdrola para tomar un papel relevante en sus mercados

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A Iberdrola se le tambalea uno de los movimientos clave de su estrategia de crecimiento en Estados Unidos. La eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán observa con preocupación cómo se abre paso entre los reguladores la idea de que sería conveniente bloquear la adquisición de PNM por parte de Avangrid, la filial norteamericana del grupo español.

Los argumentos en este sentido del responsable de la investigación del organismo regulador del estado de Nuevo México, Ashley Schannauer, conocidos hace un mes, han encontrado un eco mayoritario (al menos tres de los cinco) entre los miembros electos del organismo —incluido su presidente—, que defienden cancelar la unión al considerar que no sería favorable para el interés público.

Aunque la decisión final ha quedado pendiente de una próxima votación, las fuertes caídas de PNM este jueves en Wall Street —que llegaron a superar el 7% en su peor momento de la sesión— evidencian cómo el mercado se empieza a preparar para el descarrilamiento de la transacción, anunciada hace algo más de un año.

Foto: El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE/Piergiovanni)

En el caso de Iberdrola, son varios los argumentos que podrían esgrimirse para restar dramatismo a este imprevisto, si se confirmara. Al fin y al cabo, desde un primer momento no faltaron voces que observaron con cierta extrañeza un movimiento que, lejos de suponer un crecimiento sustantivo en renovables, engordaba la exposición de Iberdrola a las energías convencionales y lo hacía a un precio difícilmente considerado barato (al margen de las sinergias que pudieran extraerse 'a posteriori'), tensionando un poco más el balance de la compañía, considerado uno de sus principales puntos débiles.

Pero no cabe duda de que si Iberdrola estaba dispuesta a destinar más de 3.660 millones de euros a la adquisición de PNM es porque el grupo entendía que esta era una pieza clave para afianzar su posicionamiento en Estados Unidos y le daba acceso a unos activos de redes que podían ser fundamentales para un posterior impulso de las energías verdes. En los últimos tiempos, firmas como Bank of America habían advertido de que una cancelación de este acuerdo representaba una de las principales amenazas para las perspectivas de Iberdrola, y no parece casual que la compañía con sede en Bilbao encabezara este jueves los recortes del Ibex, dejándose algo más de un 4,2% (frente al 2,6% que retrocedió Endesa).

Foto: Foto: EFE.

En todo caso, para el grupo español quizá sean más preocupantes las razones que justifican el previsible rechazo de la operación que el propio veto. Y es que el informe del examinador, respaldado en primera instancia por la mayoría de los miembros del regulador, pone el foco en dos cuestiones cruciales: el mal servicio de Avangrid a los consumidores (resaltó que antepone el interés empresarial al servicio público) y los problemas legales que encara el grupo a causa de su implicación en el caso Villarejo. De hecho, mientras Schannauer criticó los incumplimientos de Iberdrola y Avangrid con las propias normas de la comisión, el presidente del organismo regulador de Nuevo México, Stephen Fischmann, llegó a denunciar el comportamiento “poco ético” de las empresas.

Las críticas de los reguladores muestran el talón de Aquiles de la estrategia de Iberdrola

Son estas claras evidencias de que ciertas actuaciones y actitudes están empezando a pasar factura al gigante energético español, comprometiendo sus propios planes de negocio. Y esto ocurre en un momento de enorme trascendencia para la industria, dados los millonarios planes de inversión en transición energética que se están poniendo en marcha a escala global. Iberdrola aspira a destacarse como uno de los actores clave de este proceso, pero los reguladores estadounidenses le han confrontado con lo que puede suponer el talón de Aquiles de su estrategia.

Iberdrola y Avangrid todavía están a tiempo de salvar la operación de PNM si son capaces de presentar en los próximos días a los reguladores garantías y compromisos suficientes para salvar sus reticencias. Limpiarse las manchas que ya afean su imagen a escala internacional podría exigir mayores esfuerzos.

A Iberdrola se le tambalea uno de los movimientos clave de su estrategia de crecimiento en Estados Unidos. La eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán observa con preocupación cómo se abre paso entre los reguladores la idea de que sería conveniente bloquear la adquisición de PNM por parte de Avangrid, la filial norteamericana del grupo español.

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