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Viernes rojo en las bolsas: ¿cómo de peligrosa es la nueva amenaza del covid?
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Fuerte tensión en los mercados

Viernes rojo en las bolsas: ¿cómo de peligrosa es la nueva amenaza del covid?

Con escasos datos sobre la nueva variante, los inversores ceden a la tensión al comprobar que la del coronavirus no es, ni mucho menos, una amenaza finiquitada

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Cuando parecía desterrado, el coronavirus vuelve a reclamar con fuerza su papel director en la evolución de los mercados financieros. Este viernes, las bolsas internacionales han arrancado con contundentes recortes —que en el caso del Ibex han llegado a rozar el 5%—, mientras los inversores se lanzan a por los activos tradicionalmente más seguros, como la deuda alemana o el oro.

La aparición de una nueva variante del covid-19 en Sudáfrica, con el potencial de resultar más virulenta que las anteriores, aparece como la causante de esta nueva ola de preocupación en los mercados financieros. Sin embargo, hasta el momento son escasos los datos que se tienen sobre esta enésima mutación del virus (de la que apenas hay registrados poco más de un centenar de casos), que la OMS aún se encuentra estudiando.

Es obvio que, por mucho que lleven lidiando con el factor sanitario como vector principal de sus decisiones, los mercados no cuentan con una especial visibilidad a la hora de evaluar los riesgos epidemiológicos y que nada sustenta la creencia de que este acabe resultando un susto más o menos pasajero, como ha sucedido con las otras tantas variantes de las que se ha venido advirtiendo a lo largo del año y que no han sido capaces de revertir la senda de normalización de las actividades.

Los inversores habían desterrado de su horizonte cualquier riesgo relativo al coronavirus

Pero tampoco puede ignorarse que ni en los libretos más pesimistas del mercado se contemplaba un escenario en el que la pandemia del coronavirus pudiera estar dando pie a finales de 2021 a nuevas medidas restrictivas como las que se vienen anunciando desde hace varias jornadas. Los inversores se ven obligados, por lo tanto, a introducir de nuevo en sus cálculos esta amenaza, agudizada por la nueva variante sudafricana B.1.1.152. La preocupación parece comprensible.

Porque, al mismo tiempo, conviene recordar que estos miedos se entremezclan con otros muchos que vienen rondando los mercados desde hace meses, surgidos de la interrelación entre los problemas en las cadenas de suministro, el auge inusitado de la inflación, el posible viraje de los bancos centrales hacia políticas más restrictivas y la ralentización de la economía global. En este escenario, el coronavirus no viene a representar sino un borrón más en el relato de la sólida recuperación que dirigió a las bolsas en la primera mitad de 2021 y que se viene diluyendo desde entonces.

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“El mercado se había vuelto muy condescendiente”, observa Pablo García, director general de Divacons-Alphavalue, que entiende que las fuertes caídas de este viernes ofrecen una mejor oportunidad de entrada en unas bolsas que en muchos casos habían alcanzado valoraciones difícilmente justificables.

Esta es una visión muy extendida entre las distintas casas de análisis, que no andan cortas de razones para justificar esta visión. Por un lado, porque la verdadera gravedad de los últimos acontecimientos en torno al coronavirus está por comprobar y nada hace pensar, por el momento, que se pueda regresar a los escenarios más sombríos a los que dio lugar en el pasado la pandemia. Y, por otro, porque el enfriamiento adicional del crecimiento al que pueda conducir esta situación tiene la capacidad, 'a priori', de compensar las otras preocupaciones que hoy imperan en el mercado, en torno a la inflación y la política monetaria. Y, al fin y al cabo, las bolsas ya han mostrado en los últimos trimestres su capacidad de recuperarse con vigor de los estragos pandémicos a poco que cuenten con el respaldo de los bancos centrales y con ciertas esperanzas de recuperación en el horizonte.

Una vuelta atrás en la normalización puede agudizar los daños en los sectores más vulnerables

Pero también es cierto que, de confirmarse, un brusco retroceso en la lucha contra la pandemia puede fácilmente extender la desesperanza en unos inversores cansados de esperar la llegada de esa normalidad que amenaza con volver a evaporarse. Sectores muy dañados, como el turístico, que vuelven a sufrir con intensidad este viernes (IAG pierde más de un 15%, Amadeus más de un 7,5% y Aena y Meliá casi un 9% y un 8% respectivamente), podrían fácilmente capitular ante la imposibilidad de seguir bregando contra una realidad que les ahoga financieramente y el daño económico de la pandemia podría resultar ahora más gravoso de lo que resultó de sus primeros embates.

Ni siquiera este escenario elimina la posibilidad de encontrar en las actuales caídas oportunidades para tomar posiciones que resultarán muy ventajosas cuando se produzca un rebote que, tarde o temprano, llegará, como muchas veces ha enseñado la historia bursátil. En cierto modo, lo que hoy se ve como un ‘red friday’ puede a la larga resultar un auténtico ‘black friday’ financiero para los inversores más atrevidos.

Pero lo que vuelve a evidenciar el fuerte tropiezo de este viernes son las vulnerabilidades de un mercado sostenido en esencia sobre los pilares del apoyo monetario masivo y un relato optimista sobre el futuro en el que difícilmente había cabida para las amenazas económicas. A poco que estas se manifiestan, esos pilares evidencian su endeblez, provocando turbulencias que no resultarán fáciles de asimilar para unos inversores que habían olvidado que en este juego no siempre se gana.

Cuando parecía desterrado, el coronavirus vuelve a reclamar con fuerza su papel director en la evolución de los mercados financieros. Este viernes, las bolsas internacionales han arrancado con contundentes recortes —que en el caso del Ibex han llegado a rozar el 5%—, mientras los inversores se lanzan a por los activos tradicionalmente más seguros, como la deuda alemana o el oro.

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